ASCENSIÓN
DESDE EL CONTROL DE RAMBLA SECA
POR EL ARROYO DEL INFIERNO
La Cuerda de las Empanadas constituye la mitad
norte de la Sierra de Castril, largo cordal situado en el sector meridional del
complejo sistema de sierras del Segura. Este monte, sin estar centrado ni ser
el más alto, se puede considerar el corazón del sistema, pues su mole domina
dos paisajes más típicos y, a la vez, contrapuestos de la Cordillera Prebética
de que forma parte. Al norte y oeste, el árido altiplano de Hernán Pelea y, al
otro lado, el profundo y escarpado valle del Río Castril, al otro lado del cual
se alza la Sierra Seca. Todo ello poblado de pinos y un matorral disperso, pero
de un verde oscuro bastante sorprendente a la vista del aspecto seco del pálido
roquedo de margas y areniscas calizas predominante.
La
ruta es simple; consiste en remontar el barranco que nace del collado inmediato
a la cima por el noroeste, para luego culminar la ascensión por la cuerda.
La
Empanada y el Alto de la Cabrilla desde el nordeste, durante la aproximación en
coche
SITUACIÓN:
- Zona: Sierras de Cazorla,
Segura y Alcaraz (Cadenas Béticas)
- Unidad: Sierra de Castril
- Base de partida: La
Matea (Jaén)
ACCESO: La población de La Matea, perteneciente al municipio jiennense de Santiago-Pontones,
está situada en el este de la provincia, entre las sierras del Almorchón y la
Guillimona, en el sector septentrional de las Sierras del Segura. La ruta parte
de la confluencia del Arroyo del infierno con la Rambla Seca, a unos 30 km del
pueblo, la mayor parte por pista en muy buen estado, y muy cerca del Control de Rambla Seca. Puedes calcular
un itinerario desde tu lugar de origen hasta allí en el siguiente enlace a GoogleMaps.
OTROS DATOS:
- Cota mínima / máxima: 1.590 / 2.106
- Mi tiempo efectivo: 2h45
- Mi tiempo total: 3h15
- Dificultades del terreno: Ninguna. Camino o
terreno cómodo y despejado.
Mapa
tomado del visor Iberpix. ©INSTITUTO GEOGRÁFICO NACIONAL DE ESPAÑA
LA RUTA: Desde el Control
de Rambla Seca, dirigirse al sur por el camino que remonta el Arroyo del Infierno. A partir de una
ruinosa casa forestal, el carril se transforma en una senda no muy clara cuyo
trazo, a su vez, se va difuminando poco a poco hasta desaparecer cerca de la
cabecera. Pero ahí lo que queda hasta ganar el Collado de la Rambla es un cómodo terreno despejado, aunque
empinado. Una vez arriba, girar a la izquierda (SE) para alcanzar, en pocos
minutos, la cima de la Empanada. El retorno, por el mismo camino.
Croquis
de la ruta sobre ©GOOGLE EARTH
COMENTARIOS: Un itinerario
corto y sin dificultad, aunque la pendiente hará resoplar más de una vez, a un
mirador soberbio. Lástima que el día no acompañara.
RELATO GRÁFICO:
Ya
atravesando en el coche los Campos de Hernán pelea, iba vislumbrando a mi
izquierda la Cuerda de las Empanadas, con la más alta, pintada por algún
neverillo, al extremo.
Desde la
confluencia de la Rambla Seca, que iba remontando, con el Arroyo del Infierno, a
través de éste se veía así de espectacular la cumbre, pese a dominar el terreno
por poco más de 500 metros. Me encaminé directamente a ella por una pista que
sale al sur y entra por…
… la boca
del barranco. Durante los siguientes 2 km, apenas gané 50 metros de altitud. El
carril acabó en esta confluencia de barrancos. Continué por unas rodadas que
entran por el principal, el de la derecha (S).
Al entrar
en este nuevo tramo del arroyo, pasé de los prados al pinar. Hay un camino poco
marcado que va siguiendo el cauce, alternando las dos orillas. El barranco se
va estrechando y empinando. Pasé junto a una acequia arruinada, que salva un
tramo aéreo usando como canalización un tronco de madera ahuecado.
La
cabecera del arroyo está formada por un circo de laderas empinadas surcadas por
varios chorros secos. Allí, se esfumó el último resto de senda. Escogí una de las
torrenteras y subí por su fondo pedregoso y empinado. Vi algún hito, que, en
este tubo, sólo sirvió para confirmar la ruta.
A punto
de alcanzar lo que parecía la cresta, desaparecieron las bajadas de agua y acabé
subiendo por donde mejor me pareció, en diagonal a la derecha por terreno de tierra
compactada, hacia un collado. Hasta apoyé las manos en un par de sitios.
Mientras, a mi espalda se fueron descubriendo la Sierra de las Banderillas y el
Almorchón sobre los Llanos de Hernán Pelea.
Al llegar
a la cuerda, me recibió un vendaval considerable. El tiempo se estaba portando,
pero vi llegar del oeste, sobre la contigua Sierra de la Cabrilla, unos
nubarrones negros y la temperatura empezó a bajar. El final de la subida
consistió en remontar, por donde quise y pude, una ladera cubierta de hierba
endurecida y arbustos rastreros hasta ganar la cumbre.
Al ir culminar,
una mirada atrás: la Sierra de las Banderillas, más allá del Arroyo del
Infierno.
Así
llegué a la cima, donde aguanté bastante poco.
Pero no
me marché sin antes mirar al este, a mis pies, la caída tremenda hacia…
… el tajo
del Río Castril.
Aunque
también impresionaba, al sur, el laberinto de crestas de las sierras de Castril
y el Pozo.
Al norte,
los llanos áridos, limitados por los cordales de Cazorla y las Banderillas.
Finalmente,
al noroeste, esta cuerda iba perdiendo altitud, pero no altivez, como se ve en
esta Cuerda de la Linde.
Como dije
ya, el viento recio y frío me empujó a un pronto abandono de la cumbre y un
rápido descenso, que realicé por la misma ruta que la subida.
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