Croquis
de la ruta sobre ©GOOGLE EARTH
COMENTARIOS: Magnífica
ascensión, asequible, pero con estilo; muy variada y de gran ambiente alpino. Podía
haber subido también la Frondella Suroeste, pero la nieve se estaba reblandeciendo
y no quise estropear lo que estaba siendo una jornada gloriosa con un penoso
descenso en sopa. Creo que esta combinación de subida y bajada es de lo mejor
que puede hacerse para visitar este pico manteniendo la dificultad en moderada
tirando a baja.
Yo lo hice en realidad en
dos jornadas, durmiendo en Respomuso, pero con nieve en buenas condiciones y el
consiguiente acortamiento de tiempo, sobre todo en bajada; no es necesario y el
recorrido completo en el día es perfectamente factible: terminé hacia las 3 de
la tarde, lo que supone que, saliendo tempranito de la Sarra, podía haberlo
acabado hacia las 6.
Por otro lado, esta ascensión no es puramente invernal; aparte de contar con días muy largos, si bien la parte superior estaba con mucha nieve, la aproximación estaba seca. Posiblemente, sean estas condiciones las más favorables para acortar el tiempo, con unos buenos caminos limpios por debajo de Respomuso y las pedreras de la Comba Vallor o la cueca sobre Arriel cubiertas con una buena capa de nieve consistente.
RELATO GRÁFICO:
Hacia las
tres de la tarde previa, salí del Embalse de la Sarra por el GR.11, que se
inicia cruzando el Río Aguas Limpias por un puentecillo. Este camino es amplio,
cómodo y perfectamente marcado todo el tiempo. Empieza recorriendo una zona
despejada, desde donde iba viendo el Garmo Carnicero dominando el boscoso fondo
de valle.
Poco
después, entré bajo las hayas y la andadura se hizo aún más plácida en la
umbría verdosa del bosque.
A mi
derecha, el río corría en el fondo de un profundo tajo.
Tras el
Paso del Oso, los árboles se fueron espaciando y el camino giró al este,
subiendo ahora en una mantenida diagonal. A mi espalda, veía las crestas de
Soba se elevan sobre el valle, mientras por delante…
… se
descubría la presa de Respomuso, que la senda supera por la izquierda. Desde lo
alto de la misma, apareció la superficie del embalse, junto al que se asienta
el Refugio de Respomuso, donde pasaría la noche. Eran las 5 y media cuando
llegué y la pirámide de la Llena Cantal se elevaba entre nubes sobre la lámina
de agua de Respomuso.
A la
mañana siguiente, se levantó un día totalmente despejado y las crestas que
rodean Respomuso brillaban blancas…
…
recibiendo el primer sol, como aquí los picos de Llena Cantal y Piedrafita.
La verdad
es que podría haberme apurado más. Ya eran las 7 y media cuando salí de la
parte de atrás del refugio para comenzar la ascensión.
Tras
cruzar el Barranco de Respomuso por una palanca de cemento, tomé la senda que,
a la derecha (NO), lo remonta por una pendiente pedregosa, alejándose del cauce
para entrar en un corto tubo entre la ladera que baja de las Frondellas y una
modesta prominencia que domina el barranco; ese día, precisamente ahí comenzaba
la nieve. En lo alto de ese pasillo blanco, de inclinación modesta (<20º),
llegué a una collada donde…
…
apareció ante mí la Vuelta Barrada dominado por la Cresta del Diablo,
escarchada en esta fría mañana. Giré entonces a la izquierda (O) para…
…
remontar el lomo cubierto de nieve que subía de la collada a ese lado, amplio y
de mediana pendiente (30º). En realidad, subí por su flanco derecho, primero
siguiendo los hitos de la ruta normal al Balaitús y luego, cuando éstos se
desvían hacia la derecha, directo hacia arriba con la referencia de ir paralelo
al lomo. Al subir, fue haciéndose patente el extremo meridional de la Arista Le
Bondidier, al pie del cual se extiende un rellano, donde acabé la subida. Allí,
me encontré ante …
… la
amplia Comba Vallot y, sobre ella, la Cresta de las Frondellas. Girando a la
derecha (N), continué por…
… una sucesión
de terrazas bajo la Arista Le Bondidier. A la derecha, iba viendo…
… el
Contrafuerte Ledormeur. Cuando me pareció más cómodo, atravesé la pendiente
nevada hacia el mismo, siempre por pendientes más bien suaves (máximo 30º). En
el rellano pasado el primer resalte, las guías recomiendan irse por lo alto del
contrafuerte, pero, con la nieve en estupendas condiciones, preferí seguir el
eje de la vaguada hacia el amplio tubo que desemboca en la arista cimera.
A medida
que iba ganando altura, las montañas alrededor empezaban a asomar sobre las
crestas vecinas. Por ejemplo, al suroeste, la Pala de IP y la Collarada y, más
a la izquierda, la…
… Sierra
de la Partacúa.
La vista
también se iba haciendo más amplia y espectacular al sur, donde destacaban los
picos del infierno y las Argualas.
Aunque
era al sureste, donde el Vignemale y la Gran Facha aparecían curiosamente
alineados, donde creo que más se manifestaba la extraordinaria cantidad de
nieve en este glorioso mes de junio.
La subida
estaba siendo tan bonita como apacible, pero, al llegar a la entrada del tubo
final, la pendiente llegó a 45º y me pareció que, en la parte final, había un
resalte importante. Como a mi izquierda había una chimenea nevada que permitía,
en apariencia, una subida más fácil a lo alto del Contrafuerte Ledormeur, me
decidí por esa opción. Tras remontar una pendiente de nieve algo más empinada
pero accesible (50º), llegué al pie de…
… una
chimenea de unos 12 metros con buenos y abundantes apoyos (II). El único cuidado
fue tener que trepar con los crampones puestos, pero incluso esto se vio
facilitado por la nieve que llenaba fisuras y apoyos. De todas formas, ahora creo
que seguir el corredor o por aquí hubiera sido más o menos igual.
Arriba,
una pendiente de nieve se elevaba hacia el azul del cielo, en lo que parecía un
pico. Hacia allí dirigí mis pasos a través de este mundo bicolor, con la roca
ya desaparecida del todo. Luego, descubrí que no era más que un cambio de
pendiente en la arista. Pero, al alcanzarlo, …
… se
abrió a mis pies un gran hoyo y, al otro lado, espectacular, enorme, el
Balaitús. En su cumbre, muchos puntitos; yo no había visto a nadie en todo el
día, pero anoche el refugio estaba de bote en bote; ya veo dónde han ido todos.
La cima
del Pico de la Frondella estaba muy cerca, al final de una corta arista que recorrí
con cuidado, dejando en lo posible a la izquierda el filo con sus cornisas.
Antes tuve que pasar la horcadita donde desemboca el corredor de la Comba
Vallot, teniendo que superar para salir un resalte, vertical y con poco agarre,
pero bajo y sin apenas exposición.
A dos
pasos de la cima, me sorprendió un ruido y vi cómo un rebeco abandonaba el
lugar por la Arista Le Bondidier. No es habitual encontrar estos bichos tan
arriba.
Finalmente,
hice cumbre poco después de las diez, y allí estuve un buen rato pues la
temperatura era estupenda, apenas soplaba una brisa suave y las vistas eran de
lujo. Aparte del Balaitús, el Midi d’Ossau parecía poder tocarse con la mano. A
su alrededor, así se veía…
… todo el
arco occidental, del Pallas a la Partacua. Al lado contrario, en el…
…
oriente, entre tantas montañas destacaba…
… el
Vignemale, cargadísimo de nieve y brillante como un castillo de cristal. Frente
a esto, …
… las
Montañas de Panticosa aparecían hasta suaves.
Pero
había que reanudar camino, así que poco antes de las once abandonaba el Pico de
la Frondella por la arista cimera, deshaciendo mis pasos hacia el suroeste,
camino de la Frondella Central, más allá de la cual se extendía la larga
alineación de las sierras que rodean los valles de Canfranc, Ansó y Echo.
Sobrepasada
esta modesta punta, que la nieve moderaba aún más, una mirada atrás a la cresta
recorrida, sobre la que asoma el masivo Balaitús. La nieve hace a veces formas
curiosas pero el recorrido es fácil y tranquilo. Una pena acabarlo,
Al llegar
a un entronque de aristas, la que iba siguiendo cayó bruscamente hacia una cresta
muy movida, al otro lado de la cual se elevaba la Frondella Suroeste. Aquí,
gire a la derecha (NO) para…
… tomar
la arista que sale a ese lado, llamada Wallon, o mejor dicho la pendiente de
nieve de su lado oeste (izquierdo), que me pareció la más viable (40º). Aunque
tiene algún tramo afilado, se baja bien hasta un hombro donde hay una brusca
caída. Entonces, giré a la izquierda (SO) para descenderlo. La pendiente es más
que mediana (50º) e hice un poco de diagonal para ir más seguro pues la nieve
aquí aún estaba dura. En la foto, suben por ella tres esquiadores, únicas
personas que me encontraría entre la ruta normal al Balaitús y los lagos de
Arriel. Durante este tramo, llevaba…
… los
ojos puestos en la Frondella Occidental, que tenía enfrente.
A
continuación, seguía la bajada por medio de una gran comba menos empinada que
baja hacia los lagos de Arriel, con el pico del mismo nombre Arriel, el Lurien
y el Pallas formando un decorado de lujo. Con la nieve cada vez más blanda y…
… la ladera
llena de ondulaciones y resaltes, fui trazando mi camino entre ellas, buscando
pendientes rápidas, pero mucho (40º). Así alcancé el fondo del Barranco de
Arriel, en una praderita dominada por la impresionante ladera que acababa de
descender.
A partir
de aquí, ya se trataba de seguir el sendero que va junto al torrente, lleno de huellas,
pues esta ya es zona transitada. El camino me llevó primeramente a rodear un
pequeño ibón por la izquierda.
Según
caminaba se fueron metiendo nubes desde Lavedan, pero el tiempo se mantuvo. Tras
un segundo ibón, el mayor de los que pasé, …
… un
estrecho entre paredes de roca me llevó al tercero y último. Éste lo rodeé por
la derecha y, al alcanzar el desagüe, me mantuve en ese lado, dejando a la
izquierda un ramal bastante más marcado, que me hubiera conducido de vuelta a
Respomuso.
Tras otro
portillo, también estrecho, se abrió el terreno en el amplísimo y pedregoso
Barranco de Arriel. La senda me condujo, por terreno empinado y descompuesto y
separándome bastante del cauce, hacia el Barranco de Aguas Limpias, donde
desemboca el de Arriel. Al entrar en sus vertientes, me encontré en el GR.11, a
la altura del Llano Cheto; tomándolo a la derecha (O), no tuve más que deshacer
el camino de la tarde anterior para regresar a La Sarra, adonde llegué apoco
antes de las 3 de la tarde.
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