Miro de Tejedo (1.845)

ASCENSIÓN DESDE TEJEDO DEL SIL

POR LA CUERDA, CON EL PICO FALLONA (1.725) Y LA PEÑA CARRACEO (1.762)

El Miro de Tejedo se eleva en el extremo este de los Ancares Orientales, dominando la desembocadura, en el Río Sil, del de Caboalles, que marca la separación de los Montes Galaico-Leoneses y la Cordillera Cantábrica. Separación más bien convencional, pues terreno y vegetación presentan características muy similares a ambos lados de la raya. El Miro también las refleja, con laderas muy altas y empinadas sobre valles profundos, pero rematadas por lomos más bien suaves y que, sin ser anchos, tampoco son agudos. La roca desnuda aparece escasamente y con poca potencia en un entorno muy verde. La vegetación, además de abundante, es muy variada, incluyendo árboles, matorral y hierbas de mil especies, cada una de las cuales pinta el entorno con su tono, diversidad que resulta especialmente llamativa en otoño, cuando cada planta, además, varía su color a su ritmo.

La ruta comienza remontando el valle de Fontanina, donde se encuentra Tejedo. Sigue por un desvío que, a mitad de su curso, se eleva por la vertiente septentrional hasta alcanzar, primero, el cordal y, luego, la cima del Pico Fallona, donde comienza el cresteo hasta la cumbre. Para el descenso, hay que retroceder por la cuerda hasta el collado inmediato, de donde baja un camino que nos depositará de vuelta en Tejedo.

El lomo del cordal desde el pico Fallona al Miro de Tejedo, pasando por la peña Carraceo

SITUACIÓN:

  • Zona: Los Ancares (Montes Galaico - leoneses)
  • Unidad: Ancares Orientales
  • Base de partida: Tejedo del Sil (León)

ACCESO: La población de Tejedo del Sil, perteneciente al municipio leonés de Palacios del Sil, está situada en el tercio occidental del norte de la provincia, en un vallecito tributario del Sil, encajado en las estribaciones meridionales del extremo oriental los Ancares. Suele haber algo de sitio para aparcar en una plazuela situada en lo alto del pueblo, que es además buen sitio para iniciar y finalizar la excursión. Puedes calcular un itinerario desde tu lugar de origen hasta allí en el siguiente enlace a GoogleMaps.

OTROS DATOS:

  • Cota mínima / máxima: 1.101 / 1.845
  • Mi tiempo efectivo: 4h03
  • Mi tiempo total: 4h54
  • Dificultades del terreno: Muy fácil. En la cuerda entre el Pico Fallona y la punta intermedia (1.714), no encontré rastro de senda y el terreno es muy incómodo, accidentado y con mucho matorral.
  • Track para descargar en Wikiloc

Mapa tomado del visor Iberpix. ©INSTITUTO GEOGRÁFICO NACIONAL DE ESPAÑA

LA RUTA: Salir de Tejedo del Sil por la pista que remonta el Río Fontanina. Al paso por Las Cruces, tomar a la derecha (N) el desvío que se eleva por la ladera septentrional del valle y seguirlo hasta el lomo del cordal primero y al Pico Fallona después. Seguir la cuerda al SE, al principio por terreno muy incómodo, con pasajes escabrosos y poblado de matorral denso. Luego, a partir de una cota intermedia (1.714), aparece una senda estrecha que facilita el paso, aunque los piornos son tan altos que no dejan ver nada hasta la cima de la Peña Carraceo. De allí, arranca una pista por la cual se recorre, mucho más cómodamente, lo que queda de cordal hasta la cumbre del Miro de Tejedo.

Retroceder por el mismo carril hasta el collado de Las Cogochas. Abandonar la cuerda por la izquierda (SO), por una pista que empieza descendiendo, pero gira enseguida a la derecha (NO) para atravesar la ladera bajo la cuerda previamente recorrida. Al desembocar en otra pista, seguirla a la izquierda (SE) hasta su final en un prado. Salir del mismo por un camino pero que se mete en el bosque en la parte derecha (S) del claro y seguirlo a través de las laderas de El Ticheo. Al dar con un barranco, el camino, reducido ya a una senda, lo cruza y gira para descender su curso (SO) para llegar a Tejedo del Sil.

Croquis de la ruta sobre ©GOOGLE EARTH

COMENTARIOS: Ruta preciosa, que incluye hermosos y variados parajes y amplios panoramas. El valle de Fontanina es de los más bonitos de los Ancares, que ya es decir. Sorprende por su variada vegetación, que crece además muy mezclada, sin formar apenas rodales.

La única dificultad es el paso entre los dos picos secundarios, cuya primera parte carece de camino y la segunda, aunque lo hay, es incómodo y agobiante. Y apenas se ve nada más allá del matorral circundante, pues éste alcanza, si no supera los dos metros de altura. Toda esa incomodidad sin compensación estética hace que no merezca la pena ese tramo. En mi opinión, aunque menos elegante, compensa saltarse esa parte volviendo del Pico Fallona al cruce que hay donde se gana la cuerda y tomando la pista que atraviesa la ladera al este hasta Las Cogochas. Si se quiere visitar la Peña Carraceo, es corto subir y bajar por la pista del cordal. A mí tampoco me gustan esas idas y vueltas, pero creo que resulta, en este caso, más conveniente.

RELATO GRÁFICO:

En la misma plazoleta donde había aparcado, tomé al noroeste la pista que va remontando el Valle de Fontanina.

Mirando hacia la boca del valle, podía ver el sol podía ver el extremo de la Sierra de Gistreo, al otro lado del Sil.

Luego, entré bajo los árboles, que me limitaron la visión, hasta estar ya a media altura del valle. Entonces, apareció al fondo el Cueto del Oso, enmarcado por las boscosas laderas que me dominaban. Poco después llegué a una bifurcación, de la que salí…

… a la derecha (N), por un carril peor y más empinado, que remonta la vertiente septentrional del valle en diagonal. Caminaba, de nuevo entre árboles, pero…

… pasaba por claros de vez en cuando, desde los cuales podía ver, por ejemplo, cómo se iba abriendo la cabecera de la Regaliza bajo la cresta del Cueto del Oso.

O la aldea de Tejedo en el fondo del valle de la Fontanina. Más allá, en la Sierra de Gistreo, ya se veía su cumbre, el Pico Valdeiglesias, por detrás del Cuerno del Sil.

Otra vez entre árboles, poco antes de salir definitivamente …

… de ellos, muy cerca del lomo del cordal. Allí me encontré un cruce donde seguí recto (NE), dejando a la derecha…

… la pista horizontal que sigue el cordal que iba a recorrer por arriba. En el mismo, se distinguían las tres cimas de la jornada: Pico Fallona, Peña Carraceo y Miro de Tejedo.

Según subía, el carril fue quedando reducido a unas rodadas, pero cómodas y bien marcadas. Mirando atrás al llegar a la cima del Pico Fallona, podía ver la prolongación del cordal al oeste, hacia el Cueto del Oso y el pico La Viecha. Más a la derecha, al…

… otro lado del valle de Cerredo, se alineaban en el horizonte la Sierra de Degaña y el Cueto de Arbas.

Seguía el arco norte, destacando, de izquierda a derecha, Penones, Cogollo de Cebolleo, Cornón y…

… Muxivén. Más lejos y hacia el oeste, las montañas de la Babia.

Proseguí la ruta siguiendo la cuerda al sureste, hacia la Peña Carraceo, tras la que asomaba el Miro. Aunque había leído por ahí que había senda, al menos, traza de paso, debió de perderse.

Lo que encontré fue muy incómodo. Un terreno abrupto donde el alto y denso matorral obligaba el paso, ralentizando el avance, además de hurtar en gran medida las vistas. Al menos, hasta llegar al collado (1.667), tras el cual…

… la vegetación perdió y unos afloramientos de pizarra me permitieron una subida menos penosa a la cota (1.714).

Desde esa punta intermedia, eché una mirada atrás, al Pico Fallona.

A mi derecha, el valle del Río Fontanina era visible desde su cabecera bajo el Cueto del Oso hasta…

…la desembocadura en el Sil, dominada al otro lado por las estribaciones de la Sierra de Gistreo.

Por delante, podía entrever el Miro a pesar del matorral. Luego sería peor, pues, aunque encontré una senda que recorría el cordal, ésta iba…

… por un angosto pasillo entre piornos que me superaban en estatura y cuyas ramas tenía que ir apartando con las manos.

Fue un alivio salir del túnel, ya en la cima de la Peña Carraceo. Atrás, quedaba el Pico Fallona, enmarcado por la Sierra de Degaña y el Cueto de Arbas.

Por delante, el Miro de Tejedo y (¡bien!) de nuevo un buen camino que seguir, ya hasta la cumbre. Bajando al collado intermedio, así se veía, a mi izquierda, …

… la divisoria cantábrica. El Cornón se había tapado, pero no el Muxivén.

Esta última subida a la cumbre es más bien tendida; sólo en lo metros finales…

… tomaría algo más de pendiente. Al llegar al punto más alto del carril, una mirada atrás, antes de…

… atacar la cima, que quedaba unos pocos metros a la izquierda (NE) y hasta la cual llegaba esta senda.

Desde el Miro de Tejedo, se desplegaron ante mí las crestas de Laciana del Cueto de Arbas al Cornón y…

… el Muxivén. Más lejos, las de Babia y la reconocible silueta de las Ubiñas. Cruzando con los ojos el valle del Río Luna, seguían…

… las sierras de Villabandín, muy lejos, y Gistreo, coronada ésta por…

… el pico Valdeiglesias, que asomaba en segundo término. Siguiendo con la vuelta, se…

… cruza también el valle del Sil, a cuyo través se llegaban a distinguir borrosamente los Montes de León. Por fin, se cierra el giro…

… con el valle de Fontanina dominado por el macizo del Cueto del Oso, sobre el que ahora asomaba el Miro, la cumbre más alta de los Ancares Orientales. Comencé el regreso retrocediendo por el cordal hasta el anterior collado, el de Las Cogochas, donde giré a la izquierda (SO), por…

… un desvío que baja unos metros para girar enseguida a la derecha (NO).

Llevando a mi derecha la visión impresionante del valle, pasé entonces a…

… atravesar la ladera, deshaciendo el desplazamiento previo por la cuerda. Al llegar bajo el Pico Fallona, desemboqué en otro camino, que tomé a la izquierda (SE).

Este otro carril está en peor estado y acaba, al poco rato, en…

… un prado al pie de la Peña Carraceo. Sin perder dirección, salí del mismo por…

… un camino que se mete en el bosque por la parte derecha de la linde que tenía delante.

Aquí, se acabó el panorama por un rato. La vereda era aún peor y todavía se fue…

… deteriorando y estrechando más según bajaba. Al salir del arbolado, por la zona de El Ticheo, había descendido ya un buen trecho de valle.

Luego, se alzó ante mí un potente espolón que formaba con la ladera una rinconada atravesada por par de barrancos. Al llegar al primero, lo vadeé, de un solo paso y giré a la derecha (SO) para…

… seguir su curso, que ya no abandonaría hasta dar con las casas de Tejedo del Sil, casi por sorpresa a causa del denso arbolado, pocos minutos después.

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