Peñalara
desde el SE, con la subida señalada
SITUACIÓN:
·
Zona: Sierra de Guadarrama (Sistema Central)
·
Unidad: Sierra de Guadarrama
·
Base de partida: Puerto de Cotos (Madrid - Segovia)
ACCESO: El Aparcamiento
del Puerto de Cotos, que se abre en el
cordal principal del
Guadarrama entre las provincias de Madrid y Segovia, es el punto de partida de
esta ruta. Puedes calcular un itinerario desde tu lugar de origen hasta
allí en el siguiente link a GoogleMaps.
OTROS
DATOS:
- Cota mínima / máxima: 1.830 / 2.428
- Mi tiempo efectivo
aproximado: 2h45
- Mi tiempo total: 3h45
- Dificultades: PD+, en las condiciones del día, con nieve dura en todo el recorrido,
cubierta por una capa blanda de menos de 20 cm en las pendientes suaves. La vía en sí salva 300
metros de desnivel, con una pendiente media de 30º y máximas de 55º (en dos pasajes de 15 y 30 m). Posible hielo en el
primer corredor.
Mapa
tomado del visor Iberpix. ©INSTITUTO GEOGRÁFICO NACIONAL DE ESPAÑA
LA RUTA: Partir del Puerto de Cotos por la pista que sube
hacia la Laguna Grande, dejándola por una senda que sale a la derecha (NE) al
pasar la Fuente Cubeiro. Al
encontrar el Arroyo de la Laguna,
tomar a la derecha (N) una senda indicada a la Laguna de los Pájaros. Tras
cruzar el torrente, seguir este nuevo camino balizado hasta llegar a la vista
del grupo de las Cinco Lagunas.
Girar a la izquierda (O) para subir por el corredor que se abre entre la Pared Negra de Claveles y el espolón
oriental, que baja de la cumbre. Al llegar, hacia media subida, a una gran
terraza, desviarse a la izquierda (SO) para subir por un segundo tubo, que alcanza
directamente la cima de Peñalara (PD+).
Bajar al suroeste por el
cordal, pasando junto a la doble prominencia de las Dos Hermanas, por el marcado camino que sigue la loma hasta el Puerto de Cotos.
Croquis
de la ruta sobre ©GOOGLE EARTH
COMENTARIOS: Esta vía que
corta la cara este de la montaña sobre el grupo de las Cinco Lagunas es una
ruta de ascensión espectacular, pero accesible, y uno de los pocos itinerarios invernales
del macizo que sale directamente a la cima. Además, aunque parezca mentira, los
20 minutos de más que se tarda en alcanzar su base, respecto al circo de la
Laguna Grande, mantienen este paraje libre de caravanas. Se trata además de un
itinerario clásico de estas sierras, al punto que, cuando empezaba yo en estos
asuntos, se le llamaba con frecuencia “el tubo de Peñalara”, como si no hubiera
otros.
Sus 300 metros de desnivel
se dividen en tres partes. Primero, el corredor de la Pared Negra de Claveles,
empinado pasillo donde puede aparecer el hielo. Viene luego una gran terraza
ligeramente inclinada que sirve para tomar un relativo respiro y disfrutar de
unos impresionantes panoramas, tanto lejano como cercano, antes de una gran
pala donde la pendiente llega a acercarse a los 60º justo antes de salir a la cima.
En resumen, una vía de buena longitud, de dificultad no muy sostenida, pero que
se desarrolla en un entorno de impresionante belleza y amplias panorámicas. Un
itinerario invernal divertido, al alcance de montañeros iniciados en el trato
con la nieve.
RELATO GRÁFICO:
Pasaban
las nueve menos cuarto de la mañana cuando salí del Puerto de Cotos por la
pista que va al noreste, atravesando el pinar en suave ascenso. La nieve lo
cubría todo desde el inicio y…
… la
mañana estaba estupenda, como puede constatarse en esta vista de las Cabezas de
Hierro entre los árboles.
Pasada la
Fuente Cubeiro, en la primera curva a la izquierda, tomé a la derecha (NE) un
desvío en el que un cartel indica a la Laguna de Peñalara. Esta senda recorre la
ladera horizontalmente, como un balcón sobre el Valle del Lozoya, al fondo del
cual quebraban el horizonte las crestas de Ayllón.
Cuando el
camino empezó a girar a la izquierda (O), apareció Peñalara y, bajo la cima, el
lomo por donde va la senda hacia el Puerto de los Neveros, que debía tomar.
Encontré el
desvío a la vista del circo que aloja la Laguna Grande. Allí, me desvié a la
derecha (N) y crucé por un puentecillo el arroyo que la desagua.
A
continuación, comencé a remontar el lomo pedregoso, antigua morrena lateral, que
cae desde Peñalara. Cerca de alcanzar unos resaltes que veían más arriba, giré
con la senda a la derecha (NE), dejando las huellas mayoritarias para…
… seguir un
rastro más escaso que atravesaba casi en horizontal la ladera en busca del
siguiente lomo. No se veían las marcas, pero este es el trazado del PR que
conduce al Puerto de los Neveros. Al culminar esta subida, …
… bajé
hacia un rellano al pie de la cara oriental de Peñalara. Mientras lo recorría, iba
mirando a la izquierda…
… las
paredes que me dominaban, llegando a distinguir el hito cimero. El tubo aún no
se veía, pero se adivinaba.
Tras
superar una corta pendiente, traspuse un espoloncillo y entré en un nuevo
circo, el de las Cinco Lagunas, que toma su nombre de los estanques que aloja.
Se trata de un amplio llano desde el cual destacaba la mole de Cabezas de
Hierro al otro lado del valle.
Me
encontraba justo bajo la cara sureste de la montaña, cortada por el gran tubo por
el que me disponía subir. Eran las diez y cuarto de la mañana y empezaba a
hacer calor, al menos en esta hoya abrigada. Mientras me aligeraba ropa,
calzaba los crampones, ajustaba correas y todo eso, fui examinando la subida.
Eran perfectamente visibles el corredor inicial y la pala de salida a la
izquierda, mientras que la terraza intermedia podía adivinarla. Además, un
montañero que iba a subir delante mía me servía de referencia. Así que, poco
antes de las diez y media, acometí el corredor de la Pared Negra de Claveles.
Tras una pala de entrada de unos 50 metros e inclinación creciente, encontré…
… un
estrecho pasillo de entre 60 y 70 m de altura, con una inclinación máxima en
torno a 55º, mantenidos durante unos 15. Además, la salida del paso era…
… una
placa de hielo duro, donde sólo entraban las puntas de los crampones. La vista
del rellano abajo empezaba a ser impresionante, pero aún no era nada.
A continuación,
la pendiente disminuye mucho en una gran terraza inclinada, donde la pendiente
no llega a 30º, y la nieve, estando durita, volvía a permitir subir con algo de
relajo. La atravesé desviándome a la izquierda (SO), hacia la pirámide cimera.
Mientras
subía esta parte apacible de la vía, iba mirando a mi izquierda, al otro lado
del valle, las Cabezas de Hierro y Valdemartín.
El
siguiente tramo, ya fuera del tubo general, es una pala entre peñascos donde se
alcanza la pendiente máxima. Durante un desnivel de 100 m, no se baja de 45º;
pero como me iban abriendo huella y la nieve por aquí estaba consistente sin
llegar a dura, la subida se me hizo realmente cómoda.
En los 30
metros finales, aún se empina más la subida, acercándose a los 60º sin
alcanzarlos.
La
disminución de la pendiente y la nieve más dura me anunciaron la cercanía de la
cumbre. Y, por si no fuera suficiente, un rumor de conversaciones sobre mí y
algo a la izquierda. Hacia allí me volví para superar los últimos metros de
ascensión.
Atrás
quedaba el Tubo de Peñalara y el rellano de las lagunas colgado sobre el Valle
del Lozoya.
Total,
que alcancé Peñalara poco antes de las once y media de la mañana, entre el
habitual gentío de un sábado con buen tiempo. No se estaba mal, pero, las cosas
como son, demasiada gente para mí, así que apenas estuve diez minutos ahí
arriba. Aunque no inicié la bajada sin echar un vistazo a mi alrededor.
Al
nordeste, la cuerda del Guadarrama sigue hacia Somosierra, aguantando las nubes
sobre Castilla la Vieja.
Especialmente
impresionante, como siempre, el Risco de los Claveles, cargado de hielos.
Al
suroeste, las cumbres nevadas de la Serrota y el Oso, únicas islas sobre el mar
de nubes, aparecían curiosamente alineadas.
Y, al
sur, las Cabezas de Hierro y Compañía al otro lado de la cabecera del Lozoya.
Pasaban
minutos de las once y media cuando dejé la cumbre de Peñalara, dirigiéndome por
lo alto del anchísimo cordal al suroeste, cruzándome con las caravanas que a
estas horas suben de Cotos.
Ya sé que
lo he dicho mucho pero no me cansaba de mirar hacia Cabezas de Hierro.
Al pasar
por las Dos Hermanas, me despedí de Peñalara, que muestra desde ahí la
amplísima ladera de inclinación llevadera en que culmina la ruta normal.
Al
trasponer la más meridional de esas puntas, el trazo con hitos que iba
siguiendo desde la cumbre se transformó en un ancho camino, casi una pista, que
continúa la bajada trazando amplias curvas por el lomo suroccidental del monte.
Y de nuevo Cabezas de Hierro ante los ojos.
De vez en
cuando, me asomaba a la izquierda a la hoya de la Laguna Grande, donde se puede
ver el viejo refugio Zabala bajo la cara sureste de Peñalara. Al fondo,
destacan las nieves de Ayllón.
Poco
después, el camino entró en el bosque y no tardé demasiado en pasar junto al
viejo depósito de agua del inicio.
Poco más
abajo del mismo, dejé la pista por la izquierda (S) para bajar recto a través
del bosque (ventajas de la nieve) y salir más directo al aparcamiento del
Puerto de Cotos donde tenía el coche. Eran las doce y media de la mañana.
Comentarios
Publicar un comentario