Monte Abantos (1.763)

ASCENSIÓN DESDE SAN LORENZO DE EL ESCORIAL

POR LA CUERDA, CON EL CERRO DE LA CABEZA (1.679)

El Monte Abantos es un bonito mirador que eleva su mole, impresionante pese a su altitud relativamente modesta, en el tramo más suroccidental del Guadarrama. Concretamente, justo encima de San Lorenzo de El Escorial y su famoso monasterio. Se trata de una montaña amable, de pendientes suaves, rematada por un ancho lomo; todo ello cubierto de pinares interrumpidos de vez en cuando por roquedos bastante potentes. Pero esos riscos, por llamativos que resulten, no impiden la posibilidad de visitar la cima mediante paseos, aprovechando la densa red de amplios caminos que atraviesan esta montaña. Esta ascensión incluye la visita al Cerro de la Cabeza, vecino de cuerda del Abantos, y a la curiosidad geológica llamada La Torrecilla, que es una gran aguja sorprendentemente plantada en medio de una ladera de matorral.

La ruta comienza remontando la ladera de la sierra en diagonal al suroeste, para alcanzar la cuerda entre los cerros de la Concha y de la cabeza, aprovechando para visitar la Torrecilla. Luego, se recorre el lomo del cordal hasta la cima del Abantos, de donde se desciende por uno de los caminos habituales; concretamente el del Arroyo del Romeral.

Cordal del cerro de la cabeza al Abantos, visto desde el sur

SITUACIÓN:

  • Zona: Sierras de Malagón, Quintanar y Siete Picos (Sistema Central)
  • Unidad: Montes de El Escorial
  • Base de partida: San Lorenzo de El Escorial (Madrid)

ACCESO: La población madrileña de San Lorenzo de El Escorial está situada en el oeste de la provincia, al pie de la vertiente oriental de la Cuerda de Cuelgamuros, la cual se proyecta al sur de la divisoria del Sistema Central desde las Cercanías del Puerto de Guadarrama. Dentro del casco urbano, el lugar ideal para aparcar y comenzar la ruta es el “Aparcamiento El Escorial Monte Abantos”, explanada situada bajo la presa de El Romeral, en la parte alta del pueblo. Puedes calcular un itinerario desde tu lugar de origen hasta allí en el siguiente enlace a GoogleMaps.

OTROS DATOS:

  • Cota mínima / máxima: 1.096 / 1.763
  • Mi tiempo efectivo: 5h23
  • Mi tiempo total: 6h38
  • Dificultades del terreno: Muy fácil. La mayor parte es por camino, pero incluye un tramo prolongado sin senda ni marcas a través de una ladera de matorral y cantos, incómodo y con algún punto de orientación dudosa.
  • Track para descargar en Wikiloc

Mapa tomado del visor Iberpix. ©INSTITUTO GEOGRÁFICO NACIONAL DE ESPAÑA

LA RUTA: Junto al extremo occidental de la presa del Embalse del Romeral, tomar una senda que se dirige SO, a tomar el camino Horizontal Bajo. Seguir éste hasta la salida, a la derecha (O) de la senda de Las Zetas. Remontarla hasta su final en un camino horizontal y tomarlo a la izquierda (SO). Cuando acaba en medio del pinar, remontar la pendiente a la derecha (NO), paralelo a una torrentera y un muro. Al llegar a un hueco en el mismo, girar a la izquierda (SO), cruzarlo y atravesar la ladera, intentando mantener cota, hasta dar con La Torrecilla. Continuar la travesía de la vertiente, hacia un pinar que queda algo más bajo. Penetrar en el mismo, en busca de una pista que va por su interior, no lejos de la linde. Tomarla a la derecha (O) para ganar la cuerda en el collado (1.466) y seguirla a la derecha (N) hasta el Cerro de la Cabeza. Continuar por el cordal, siempre por camino, hasta Los Tientos, donde se desemboca en una senda marcada como GR que, a la derecha, conduce a la cima del Abantos.

Comenzar el descenso tomando una senda que sale al NO del vértice, dejando a la derecha un repetidor. Cuando desemboca en una pista horizontal, tomarla a la izquierda (SE), reencontrando enseguida las marcas del GR 10. Siguiéndolas, girar a la derecha (S), por una senda que pasa por la Fuente del Cervunal y desciende un barranco. Ya llegando a El escorial, tras cruzar una pista asfaltada, tomar la segunda a la derecha (NO), para, tras una curva de herradura, dejarla por un camino de tierra a la derecha (S). Pasando sobre el Embalse del Romeral, dejarlo una senda que sale a la izquierda (SE) nos conducirá al punto de partida bajo el dique.

Croquis de la ruta sobre ©GOOGLE EARTH

COMENTARIOS: Otra posibilidad más, y son muchas, de subir al Abantos desde el Escorial, con sus parajes plácidos y sus amplios panoramas; esta vez, con el añadido del Cerro de la Cabeza. También está la visita a La Torrecilla, curioso monolito de unos 15 m de altura, por donde no había ido desde hacía casi 30 años; entonces, era una excursión muy popular; ahora, no debe serlo tanto pues no encontré rastro de la senda que había entonces y ni siquiera de los hitos que la marcaban. Precisamente, la única dificultad de la ruta está en el tramo entre el final de Las Zetas y el encuentro de la pista del pinar; es decir, precisamente la visita a la Torrecilla, que supone hacer una travesía con fuerte pendiente lateral, entre matorral y cantos. Pero creo que merece la pena; ahí están las fotos.

Se puede trepar a la Torrecilla sin afrontar gran dificultad (III-), aunque es muy expuesto, por el lado derecho de la arista norte, donde la abundancia y calidad de los apoyos permiten una escalada más fácil de lo que la verticalidad de la roca haría esperar. En su día lo hice y estoy, por tanto, en condiciones de advertir que la perspectiva desde lo alto no mejora a la de los alrededores. Esta vez, no repetí; voy estando mayor.

RELATO GRÁFICO:

El parking llamado “El Escorial Monte Abantos” está dominado por la presa del Embalse del Romeral. Comencé por dirigirme a su extremo izquierdo, es decir, occidental. De ahí, sale de la carretera una senda marcada con trazos verdiblancos, que se dirige al sur remontando la ladera boscosa.

A los pocos metros, se bifurca y yo continué por la izquierda (O), abandonando las marcas de puntura, para tomar como referencia una cerca de alambre que llevaba a la izquierda.

Luego, pasé por un restaurante y, por la calle de acceso al mismo, volví a la civilización, a una zona de chalés. Al llegar a un cruce, giré a la derecha (SO).

No tardó en desaparecer el asfalto y, tras cruzar la cancela que lo cierra al tráfico, me encontré caminado por el Horizontal Bajo que, haciendo honor a su nombre, va atravesando el pinar. Al poco de iniciar, dejé de lado un primer desvío a la derecha.

De vez en cuando, un hueco en los árboles me dejaba ver las Machotas a mi izquierda o...

... el Cerro de la Cabeza al otro lado.

Pasó un ratito antes de encontrar un segundo desvío a la derecha (O). Es la salida de la senda llamada de Las Zetas, que, si no tan ancha como el Horizontal, está en estupendas condiciones y remonta el pinar trazando suaves lazadas.

Al poco, sale a un claro, donde es interrumpida por un carril más amplio, que tomé a la izquierda (SO), para...

... dejarlo enseguida por la derecha (O), por la continuación de las Zetas.

Como ya dije, esta senda está muy bien trazada y acondicionada y se gana altura casi sin sentir.

Hacia la cota 1.350 desemboqué, ya definitivamente, en otro camino horizontal, que tomé a la izquierda (SO).

Tras perder algo de altitud frente a los riscos del barranco de la cabeza, el camino...

... acabó bruscamente en mitad del pinar. Delante tenía una torrentera y, paralela a la misma, una cerca de piedras reforzada con otra de alambre que dificultaba el aspo. Recurriendo a viejos recuerdos, estimé que estaba demasiado bajo y giré a la derecha (NO) para...

... remontar la despejada ladera bajo los pinos, paralelo al barranco, hasta que...

... la cerca pasó al otro lado del cauce seco y apareció un hueco. Y no una zona derrumbada, sino hecho a propósito, como se aprecia por las losas levantadas para contener los cantos del muro. Además, el mallazo estaba ahí abierto y enrollado a los lados. Recordaba este paso de cuando vine hace muchos años, pero, ahora, no había rastro de la senda horizontal que llegaba aquí desde el este, desde el Arboreto Luis Ceballos, y...

... tampoco del trazo con hitos que la prolongaba al otro lado del muro y conducía a La Torrecilla. Estimando que estaba a la altitud adecuada, tras girar a la izquierda (SO) y cruzar el muro, atravesé la ladera al suroeste. El terreno no era de los peores, pero resultaba incómodo progresar por él, más que por el matorral, por lo inestable del piso y la pendiente lateral. Eso sí, las vistas eran despejadas con la Machotas enfrente y...

... el Abantos, la Pedriza y la Sierra de Hoyo de Manzanares que se iban descubriendo a mi espalda.

Delante apareció la Almenara, asomando sobre un cancho que baja del Cerro de la Cabeza, al otro lado del cual...

... me encontré con La Torrecilla unos metros más abajo.

Sorprende este monolito de 15 metros de altura aquí en medio. Ésta es la vertiente norte y el sitio más fácil para escalarlo (III-) es por en medio de la zona sombreada, donde la roca forma una ligera concavidad. Es vertical, pero menos difícil de lo que parece, merced a la calidad y cantidad de las presas. Eso sí, salvo por espíritu de juego, no merece la pena subirlo, pues...

... no mejora las vistas desde su base, que tampoco son una maravilla. Aquí, el lado oeste del risco y la llanura madrileña al fondo.

Tras un piscolabis, continué hacia el suroeste, hacia la linde de un pinar cercano, por cuyo interior sabía que iba una pista.

Atrás queda La Torrecilla.

Al llegar cerca del pinar fui derivando hacia la izquierda, hasta tomar dirección sur. La progresión cambió en los últimos metros previos a la linda; la presencia de la jara la hizo aún más incómoda.

Una vez bajo los pinos, el terreno se despejó y, tras pasar un par de terrazas de repoblación manteniendo dirección (S), topé con la pista que buscaba, muy abandonada pero reconocible y, tras lo pasado, me pareció una maravilla. La tomé a la derecha (O) y pasé a remontar gradualmente el bosque.

En la única bifurcación que pasé, continué por la derecha (SO). Poco después salí a un claro cercano al collado (1.466), donde topé con este cernícalo que aguantó mi presencia con firmeza, poco dispuesto a abandonar una presa que tenía agarrada.

Luego, el carril comenzó a seguir la cuerda a la derecha (N), hasta que desapareció al entrar en una nueva arboleda. Salí de la misma frente a la valla que recorre el cordal y la traspuse, apoyándome en el canto que se ve a la izquierda. Al otro lado, tomé a la derecha (N)...

... la pista que recorre el cordal. Va dando unas grandes lazadas, que atajé por los correspondientes carriles.

Al ganar altitud, fueron surgiendo en el horizonte, a ver a mi espalda, las crestas de Gredos y la Paramera, más allá de los montes de la comarca de Los Pinares.

Los pinos rodean la cima del Cerro de la Cabeza, limitando el panorama en casi todas direcciones.

Sólo al sureste la perspectiva es amplia, hacia el indeterminado horizonte de la Meseta, enmarcada la llanura próxima por el Monte Abantos y las Machotas.

Para dirigirme ya hacia la cumbre del día, no podía ser más obvia y fácil la ruta: cuerda adelante, al noreste, por el pedregoso carril que, al poco, ...

... se empinó súbitamente y, girando al norte para evitar por esa vertiente el subibaja de la cresta, entró en el pinar.

Salí del mismo a la vez que desembocaba en una pista horizontal que tomé a la derecha (NE), para flanquear, como ya dije, la cuerda por el norte, camino del Puerto de Malagón y Abantos.

A mi izquierda, se extendía el gran altiplano de Malagón y Pinares Llanos.

Al llegar al Puerto de Malagón, donde mi pista y la carretera que lo atraviesa se tocan si cruzarse, continué recto (N) por esta última, contorneando la cuerda por el flanco occidental.

Al poco, tras acabar el asfalto ante esta curva, dejé la carretera por un camino que sale del exterior (NE) y se introduce en el pinar.

Alternado trechos boscosos y de matorral, fui remontando ahora el lomo suroeste de Los Tientos, modestísimo cabezo donde el Monte Abantos entronca con la divisoria del Sistema Central. Al encontrar un carril horizontal, continué recto, siempre...

... por lo alto de esta anchísima cuerda. Ahora, a mi espalda, además de las crestas de Gredos, había una buena perspectiva de Las Machotas, La Almenara, San Benito y otros cerros vecinos.

A mi derecho, fue asomando la cima del Abantos, pero, como en medio el terreno se hunde en una vaguada, mejor seguir el lomo hasta...

... Los Tientos, sobre cuya culminación asomaban algunos de los “grandes” del Guadarrama: la Mujer Muerta, Siete Picos y Peñalara. Allí, encontré el GR-10 y lo tomé a la derecha, para dejando la divisoria castellana, recorrer...

... el breve cordal que conduce a la cumbre del Monte Abantos, que no está donde el vértice, sino en ese roquedo que se ve a la izquierda del muro. Hay que visitarlo, no sólo porque es el punto más alto de la montaña, superando en 10 metros al vértice geodésico, sino también porque...

... desde allí se tiene la mejor perspectiva sobre el arco central del Guadarrama, desde Cueva Valiente a la Pedriza, pasando por la Mujer Muerta, Siete Picos, Peñalara y media Cuerda Larga.

Pero el vértice lo pusieron donde está por algo y, tras la cumbre, me dirigí a él, o mejor dicho a la cruz, que se alza en un balcón natural tendido sobre...

... el Escorial y la llanura madrileña. Era verano y la vista daba lo que daba, pero, en días más claros se llegan no sólo a ver sino a identificar los picos en los Montes de Toledo.

Al suroeste, podía ver el Cerro de la Cabeza, delante de San Benito y Gredos. Para bajar, habría de ir hacia allí, pero no directamente, siguiendo el GR por el lomo, sino...

... por una buena senda que sale al noroeste desde el vértice, dejando a la derecha el repetidor. Esta alternativa acorta el trayecto sin renunciar a la comodidad.

El camino, al poco, giró al suroeste, pasando a descender la cabecera del Arroyo del Romeral (el mismo de la presa de donde salimos y cuyo curso que marcará el descenso). Al dar con una pista, la tomé a la izquierda (SE) y, a los pocos metros, topé con...

... las marcas del GR 10, precisamente en el lugar en que dejan la pista para seguir por una pedregosa vereda que entra en un pinar. Yo, girando a la derecha (S), me incorporé a la misma, pasando al poco por el claro de la Fuente del Cervunal y volviendo enseguida al bosque, muy denso.

Sólo muy de vez en cuando, se abrían los árboles, dejando ver, por ejemplo, los cerros de San Benito y la Cabeza.

También vislumbré alguna vez los riscos de La Arista, pero muy tapados.

La cercanía de las Machotas me anunció la cercanía del final del descenso y, poco después, topé con...

... una primera pista, que travesé manteniendo dirección (S) y, enseguida, una segunda (ésta), que tomé a la izquierda (SE), para desembocar...

... a los pocos metros en una carretera. Aquí, giré a la derecha (NO), siguiéndola hasta...

... salir de una curva en herradura. Entonces, dejé el asfalto por la derecha (SO), por el primero de dos caminos de tierra que salen juntos, el cual cruzó al poco un cauce seco (se ve a la derecha de la foto).

No tardé en dar con otro camino, más ancho, que ostentaba las marcas verdiblancas del inicio. Tomándolo a la derecha (SE), fui...

... bordeando a cierta altura el Embalse del Romeral, hasta encontrar una senda a la izquierda (E), señalada por ese cartel y por donde se iban las marcas. La tomé y una rauda bajada por el pinar...

... me dejó en el primer cruce de la mañana y el punto de salida de la ruta, bajo la presa.

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