Croquis
de la ruta sobre ©GOOGLE EARTH
COMENTARIOS: Esta ruta no
es de las más habituales, pero es de las más bonitas del Ocejón. Panorámica y
salvaje, el tramo del Reloj a la Loma de la Pineda transcurre fuera de senda y
con pasajes que, si no llegan a ser difíciles, son agrestes y, en ocasiones,
aéreos; no requieren técnica de escalada, pero sí destreza para moverse por
terrenos muy empinados e inestables con seguridad. Junto a los amplios
panoramas y los atractivos roquedos, presenta el añadido de pasar por la Cueva
del Reloje.
Se trata de una pequeña
cavidad, más bien un covacho, situado en la base del Castillar de Arriba, que
fue utilizado antiguamente por pastores. De esto se deriva un intenso ahumado en
su interior, que afortunadamente no impide apreciar una pequeña muestra de
pinturas rupestres datadas entre los milenios III y II antes de Cristo. Consisten
en una serie de figuras esquemáticas antropomórficas de color rojizo que hay
que buscar sobre la cuarcita clara de la pared de la derecha al entrar,
prácticamente a la altura de la vista. Para quien quiera más información,
encontré este artículo, que, aunque
académico, está escrito en un lenguaje bastante accesible para el común de los
mortales.
RELATO GRÁFICO:
Desde el
aparcamiento de Valverde de los Arroyos, por encima de los tejados, se veía el
Ocejón, con los dos Castillares bajo la cresta cimera. Así que ya me podía
hacer una idea de lo que esperaba al echar a caminar para atravesar el pueblo
hacia el sur y salir del mismo por…
… una
pista forestal que cruza el Arroyo de la Chorrera y remonta la ladera opuesta,
que es ya la falda del Ocejón. Tras dejar atrás un desvío que bajaba a la izquierda,
desemboqué en…
… otro
carril, que tomé a la derecha (NO). Entre los pinos que habían sustituido a los
robles como arbolado dominante, podía ver la vertiente de la Loma de Piquerinas
y, luego, el…
… gran
acantilado de Despeñalagua, según doblaba la loma del Reloj o de los
Castillares.
En la
cuerda, acabó el carril y giré a la izquierda (S) para…
… encarar
la subida, ya sin senda, pero por terreno no demasiado incómodo entre matorral
y sobre cantos sueltos. El mejor lado para subir me pareció este pasillo entre
el pinar y el crestón de roca de la arista. Luego, me encaramé al mismo al
llegar a su extremo superior, …
…
ayudándome de las manos para superar unos escalones de mínima dificultad. Este
paso me dio acceso a…
… un
segundo pasillo bajo otro crestón, en lo alto del cual se veía el Castillar de
Abajo. Por aquí el terreno era algo más cómodo, pues el matorral se había
abierto y habían desparecido, en buena medida, las lajas sueltas del piso. Mi
primera idea era subir el risco, pero, como encontré el matorral de sus flancos
muy cerrado, pensé que no merecía la pena y que sería mejor rodearlo. Así que
me dirigí al paso entre el risco cimero y el crestón; al llegar, me volví a…
…
contemplar Valverde abajo y, al fondo, la Sierra del Alto Rey.
Proseguí
atravesando la ladera occidental (derecha) del Castillar de Abajo hacia el
collado superior (1.538), por encima del cual podía ver lo que me quedaba de
lomo hasta el Castillar de Arriba y la Loma de la Pineda, ya en la cuerda de la
sierra. Pasando el collado, podía ver, a mi derecha, el…
… nacimiento
del Arroyo de la Angostura, con la Loma de Piquerinas al fondo.
Al pie
del Castillar de Arriba, vi la boca de la Cueva del Reloje, que es ese
triángulo negro en la base del risco de la izquierda. Para superar esta zona,
comencé por atravesar la primera línea de canchos por los huecos entre los
mismos. Como no había senda ni marcas de ningún tipo, fui yendo por donde más
cómodo me parecía el paso. A mi izquierda, se habían descubierto…
… la Peña
Mala, en la Loma del Carralón, y la Sierra Gorda, sobre la cual se llegaba a
ver el horizonte plano del llano alcarreño.
En esta
parte de la subida, encontré un par de hitos, pero aislados, sin continuidad.
Mientras el panorama a mi espalda se iba ampliando, llegaba al…
… risco
principal del Castillar de Arriba, que un par de pasillos permitían atravesar
sin necesidad de trepar, aunque por terreno muy empinado.
Un paso
estrecho me dejó junto a…
… la cima
del risco, que dejé de lado a mi izquierda, igual que la del otro Castillar,
siguiendo recto para pasar por otro pasillo, a cuya salida hube de destrepar un
croto y fácil escalón (I). Ya al otro lado, volví a…
… la
cuerda en el collado superior (1.767) ante el tramo final de subida a la
cuerda. El lomo no acaba en la cima del Ocejón, sino en la Loma de Piquerinas,
su arista norte, de la cual me separaba una ladera muy empinada donde se
mezclaban la gayuba con…
…
pedreras bastante inestables y desde lo alto de la cual se veía así el lomo que
acababa de superar.
Por
delante, tenía esta chimenea estrecha y empinadísima. Fui a subir por su fondo de
pedrera, pero…
… ésta
resultó tan inestable, que acabé escalando la roca de la derecha,
razonablemente segura y fácil (I). Al cabo de unos 20 metros de trepada, me
encontré con que…
… aún me
separaba de la Loma de las Piquerinas un pasillo de unos 50 metros de pedrera.
Para evitar el resalte que tenía delante, giré a la izquierda (SO) para…
…
atravesar el pedregal en diagonal ascendente hasta una discontinuidad en el
crestón culminante que me permitiría alcanzar la cuerda caminando, aunque no
sin incomodidad, pues la mayoría de las lajas tendían a volverse al pisarlas.
Una vez
arriba, así se veía la Loma del Alto Rey al otro lado del valle del Río Sorbe,
más allá del lomo que acababa de superar.
Ante mí,
aparecieron las alturas mayores de Ayllón (Cerrón, Pico del Lobo y Buitrera) en
el horizonte. Más a la izquierda, la…
… loma
del Ocejoncillo, que casi tapaba la Sierra del Rincón, se extendía al otro lado
del cóncavo de Cañamarejo. Pocos metros por debajo, vi el trazo de una senda y,
bajé a tomarla a la izquierda (S) para…
… seguir
hacia la cima por el flanco del cordal en lugar del filo, a fin de hacer más
cómodo lo que me quedaba de subida. Fijándose, se llega a ver el hito del
Ocejón en lo alto de la prominencia de la derecha.
La senda
estaba marcada con hitos y alternaba trechos de pedrera, estable, pues estaba
muy pisada, con…
… otros
de buena traza. La fui siguiendo hasta que, más o menos en la vertical de
cumbre, vi a mi izquierda (SE)…
… un
pasillo despejado que atravesaba el roquedo, empinado, pero sin dificultad y
que me llevó hasta el hito mismo.
Desde la
cima del Ocejón, por encima de sus estribaciones meridionales, se divisaba el
ancho llano del valle del Henares. Girando a la izquierda, …
… la
Sierra Gorda, como último bastión de la montaña ante la campiña, y ya…
… al
este, los dos núcleos de la Sierra del Alto Rey. Bajando la vista, a la
izquierda, la loma de subida con Valverde a sus pies. Continuando el giro, …
… la Loma
de la Pineda, por donde acabé la ascensión, con la de Piquerinas al norte. El
arco occidental comenzó por…
… las
crestas del sector principal de Ayllón, de la Buitrera al Cerrón, y seguía por…
… la
Sierra del Rincón, que aparecía junto a la arista suroeste, donde cerraba esta
vuelta. Comencé el regreso recorriendo este lomo rocoso. Antes de llegar a su
extremo, a medio camino del gran hito que se ve, giré a la derecha (O) para…
…
descender por un buen camino, marcado además con señales de PR. En el collado
que separa el Ocejón del Ocejoncillo, giré con la traza principal (otra va por
la cuerda) hacia la derecha (NE) para entrar en el cóncavo de Cañamarejo.
Así se ve
desde allí la cima, hito incluido, que acababa de dejar.
Proseguí
el descenso por esta ancha vereda que abría un buen pasillo en el brezo y
que...
… se
bifurca bajo el Collado del Hervidero. Atendiendo las indicaciones de un
cartel, seguí por la derecha (NE), hacia…
… el tajo
del Arroyo de la Chorrera, que ya se adivinaba bajo la Loma de Piquerinas. El
camino era ahora más estrecho, pero estaba bien marcado y acondicionado.
Por estas
sierras, llama la atención este gran prado liso, todo verde de gayuba, que se
extiende a casi 2.000 m bajo el Ocejón.
El
Cañamarejo fue pasando de amplio cóncavo a barranco encajado paulatinamente y
era bastante estrecho cuando la senda me llevó a su fondo para vadearlo y seguir
su curso, ahora por la orilla izquierda.
Luego,
crucé también el Arroyo de la Chorrera y, volviéndome, así veía el Ocejón.
Al poco, desemboqué
en el Camino de Majaelrayo, que tomé a la derecha (NE) para descender el valle.
Al dejar
atrás Despeñalagua, quedó al descubierto, bajo la cumbre del Ocejón, el acantilado
por donde cae la cascada, que estaba este día reducida a un par de hilillos. Esto
lo tenía enfrente, al otro lado del cauce, mientras que, sobre mí…
… me
dominaba la Loma de Piquerinas.
Más
abajo, cuando la perspectiva dejaba ver el perfil de la loma de los Castillares,
llegué al desvío que, a la derecha, conduce al pie de la cascada. Yo seguí a la
izquierda, entrando en …
… una
arboleda de la cual salí llegando prácticamente a Valverde de los Arroyos, en
cuya plaza cerré el circuito. Y ya sólo me quedó atravesar sus calles hasta el aparcamiento.
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