Pico de los Turets (2.958)

 ASCENSIÓN INVERNAL DESDE ERISTE

ARISTA SUR POR EL VALLE DEL FORCAU

El Turets (nombre que equivocadamente se ha dado alguna vez a la Forqueta) es un pico olvidado. Tiene una prominencia modesta, pese a su altitud, y se alza en el cruce de las aristas que, desde la citada Forqueta, van al Forcau y la Tuca de la Llantia. Desde su cima hay unas sorprendentes vistas sobre esta parte del Macizo de Posets y sus subidas son entretenidas. La cercanía de un tresmil (la Forqueta SE está apenas a 10 minutos por una arista muy fácil) ha dejado en sombra a este bonito pico que, sin embargo, merece una visita para él sólo.

Partiendo del Refugio Ángel Orús, se remonta el Valle del Forcau hasta el collado cabecero para ganar por la cuerda el Pico de Turets. Para regresar, lo que sería la ruta normal en condiciones invernales; es decir, bajar por la arista hacia el Forcau y, desde el primer collado dejarse caer a la cuenca de Llardaneta para tomar la senda principal del Valle de Eriste.

Visto desde el Valle del Forcau, el Pico de Turets aparenta ser algo más que un bulto en un cruce de aristas

SITUACIÓN:

  • Zona: Alto Sobrarbe (Pirineos)
  • Unidad: Macizo de Posets
  • Base de partida: Eriste (Huesca)

ACCESO: La población de Eriste, perteneciente al municipio oscense de Sahún, está situada en el noroeste de la provincia, en el alto valle del Ésera, en el tramo que corre entre los macizos de Posets y el Ampriú, ya en la Ribagorza. El punto de partida lógico y normal de esta ruta sería la Pleta del Estallo, donde está el Parking Espigantosa, al que se llega, al cabo de 5 km, por la pista forestal que remonta el Valle de Eriste; sin embargo, debido a unas obras de acondicionamiento de la pista, me vi obligado a salir del propio pueblo, donde lo aconsejable es aparcar en la carretera, fuera del casco urbano. Puedes calcular un itinerario desde tu lugar de origen hasta allí en el siguiente link a GoogleMaps.

OTROS DATOS:

  • Cota mínima / máxima: 1.100 / 2.958
  • Mi tiempo efectivo aproximado: 10h30 en dos jornadas (3h00 + 7h30)
  • Mi tiempo total descontando la estancia en el refugio: 12h45 en dos jornadas (3h30 + 9h15)
  • Dificultades del terreno: PD+. Arista afilada con pequeñas dificultades durante su recorrido. Hay un par de pasos de II+, ambos cortos pero expuestos. Pendientes de nieve superando los 55º.
  • Track para descargar en Wikiloc

Mapa tomado del visor Iberpix. ©INSTITUTO GEOGRÁFICO NACIONAL DE ESPAÑA

LA RUTA: Salir de Eriste por el extremo norte del pueblo, siguiendo la Colada de la Vall hasta el Puente de Tramarius. Cruzarlo y subir por un carril que enseguida desemboca en la pista que remonta el Valle de Eriste. Tomarla a la izquierda (N) y, cuando acaba, seguir por la senda que cruza el Puente de la Espigantosa y conduce al Refugio Ángel Orús.

Desde la parte de atrás del edificio, dirigirse al SO, hacia la visible boca del Valle del Forcau. No hay senda, pero algún hito aquí y allá ayuda a remontarlo con comodidad. Luego, la nieve igualará el terreno y se trata de ascender por el eje del tubo hasta el circo que forman la Llantia, Turets y Forcau. Subir por lo mejor, buscando las pendientes más accesibles (55º), para superar la cabecera hasta la arista sur del Turets (PD+). Siguiéndola a la derecha (N), superando resaltes sucesivos, no muy difíciles (II+), pero expuestos, se llega a la cima del Pico de Turets (PD).

Bajar a la derecha (E) por la arista del Forcau, destrepando bloques y rodeando algunas dificultades por la derecha (II+). Al alcanzar el collado 2.843 (PD+), descender a la izquierda (NE) por pendientes moderadas (35º) de nieve hacia el Ibón de Llardaneta (F), junto al cual pasa el GR.11., que lo rodea por el norte Seguirlo a la derecha (NE) para regresar al Refugio Ángel Orús. Desde ahí, bajar por el mismo itinerario ya descrito hasta Eriste.

Croquis de la ruta sobre ©GOOGLE EARTH

COMENTARIOS: Aunque fue en junio, considero esta ascensión como en condiciones invernales, pues, aunque con la aproximación limpia, la cantidad de nieve en altura era asimilable a las de un mes de febrero o marzo. Las circunstancias fueron extraordinarias ese año y, es curioso, hubo menos espesores en abril, pero las nevadas tardías de mayo fueron mucho más abundantes de lo habitual. Lo malo es que las temperaturas no acompañaban y había que tener cuidado especial con el estado del manto (entonces no había tanto estudio nivológico a disposición del público y había que manejarse a base ojo clínico).

Por otro lado, esta ascensión es bastante interesante, pese a tener como objetivo un pico secundario (muy secundario, de hecho). Pero sus aristas afiladas, su carácter panorámico y aprovechar para visitar un valle solitario y fascinante que siempre queda como a trasmano, valen el esfuerzo. Puede que este pico no sea un tresmil ni una gran cumbre; que en la mayoría de los mapas ni figure con su nombre, pero la ruta es bonita. (Esto lo escribí en 2008; ahora sí viene el nombre, aunque escrito Torets; una deformación, pues turó en benasqués es una peña no muy grande y turet, por tanto, una peña pequeña o una agujita; no hay más que mirar la arista que va al Forcau para saber el por qué del nombre).

Mi intención inicial era ir a los picos de Eriste atravesando la arista de la Llantia, pero el día resultó caluroso desde el amanecer y, cuando llegué a la misma, hacia las 10 de la mañana (tras costarme casi tres cuartos de hora superar una ladera nevada de 200 metros, hundiéndome hasta la cintura), la nieve estaba tan inestable al otro lado que descarté bajar hacia Bagüeña y decidí ir hacia la Forqueta por la arista. Cuando alcancé el Turets, decidí dejar la Forqueta y seguir por la arista hacia el Forcau, primero porque el aspecto de esa arista me gustaba y, segundo, porque así dedico una ascensión al Turets, en que éste es la cumbre (esto puede parecer una tontería, pero a mí me gusta hacer estas cosas). Sobre todo, porque ya había disfrutado bastante como para dar la jornada por bien empleada.

RELATO GRÁFICO:

Hacia las dos de la tarde del día 12, junto la iglesia de Eriste, tomé la calle que sale a la izquierda de dicho edificio, indicada por un cartel al Refugio Ángel Orús. Al poco, siempre siguiendo indicaciones, salí del pueblo por un camino de cemento entre campos que, poco después, se estrecha haciéndose sendero y entra bajo los árboles.

Cuando el camino baja, tomé a la derecha (E) una senda más estrecha que lleva a un puente que cruza la Aigüeta de Eriste. Al otro lado, una corta subida me llevó a la pista que remonta dicho valle, la cual tomé a la izquierda (N). Enfrente, podía ver la boca de La Ball, bajo las alturas de Cambra.

La pista asciende suavemente y termina en una explanadita, frente a la cual, en la vertiente oeste del valle, se despeña la Cascada de la Espigantosa. Del extremo de la pista, sale al norte la senda que sube al Refugio Ángel Orús, cruzando por un puente la Aigüeta de Eriste.

El camino es ahora estrecho, pero está bien acondicionado. Alterna tramos más o menos empinados, así como zonas arboladas y praderas. En todo caso, no tiene pérdida y está además bien señalizado. Cuando iba llegando al mismo, hacia las cinco y media, el Escorvets dominaba mis pasos al otro lado del valle.

Al día siguiente, eran las siete menos cuarto cuando abandoné el refugio, dirigiéndome hacia la boca del Valle del Forcau, visible desde la parte trasera del edificio, más allá de la estación meteorológica. El cielo estaba totalmente despejado y el sol iluminaba ya las crestas del Tucón Redondo y el Forcau. Remonté la ladera por donde mejor me fue pareciendo, alternando hierba y neveros todavía endurecidos pese a que no hacía nada de frío.

De vez en cuando, encontraba trazas de senda, pero enseguida se esfumaban. Llegué así a un rellano desde donde se domina el refugio, con el Escorvets al otro lado.

Por encima, la nieve predominaba en el barranco, que fui remontando el valle, primero por las pedreras de la ladera norte, al pie de la cresta del Forcau, y luego por el eje de un tubo ancho y de pendiente muy llevadera.

Dejé a la izquierda, bastante separado de mi ruta, este bonito ibón.

Luego, llegué al inicio de otro rellano, desde el cual descubrí, al mirar atrás, lo más alto de la Maladeta asomando sobre las crestas cercanas.

Seguí adelante, girando gradualmente con el valle a la izquierda (O) y perdiendo algo de altura para cruzar su eje y tomar una especie de terraza que sube en diagonal por la vertiente sur.

Con la curva del valle, aparecieron el Turets y el circo cabecero. Volviéndome antes de entrar del todo en el mismo, pude ver…

… parte de lo recorrido y las montañas de Vallibierna y Cerler en el horizonte.

Desde el fondo del circo, una pendiente de nieve se levantaba hasta la cuerda, cubierta de pequeñas coladas de nieve. Tenía que ir a la horcada justo a la izquierda (S) del Turets. A la vista de la pendiente, en vez de subir directamente, decidí atacar justo a la izquierda de la vertical de la cota que aprecia en el centro, rodeando así por ese lado la banda de roca a media altura y acabar subiendo en diagonal a la derecha. La nieve en el fondo del circo estaba consistente, pero, según empecé a ganar altura, cada vez estaba más blanda y empinada; era como subir una duna de frente. A la altura de la banda de roca, la pendiente se superó los 50º y más arriba llegaría a acercarse a los 60... y yo hundiéndome hasta la cintura. Así que decidí tirar por derecho, dirigirme a la roca más cercana y acabé ganado la cresta un poco a la derecha de la prominencia intermedia.

Al salir a la arista, pude ver al otro lado los Picos de Eriste. Paré a pensar. Había tardado casi una hora en superar 200 metros de desnivel; a saber cómo estaría la nieve cuando llegara allí; y encima la bajada hacia Bagüeña era empinadísima y vi cómo rodaba pendiente abajo algún bolo de nieve. Así que decidí cambiar de objetivo.

Mi primer pensamiento fue para la Tuca de la Llantia, que nunca había subido. Pero no me fiaba de la estabilidad de la nieve en la arista. Sin embargo, al otro lado, era…

… roca lo que me separaba de Turets. Hacía 15 años había subido ahí por Llardaneta y me gustó. Luego podría seguir hacia vecina la Forqueta y completar un bonito recorrido. La primera parte de esta arista, hasta la horcada previa a la pirámide cimera del Turets, es una sucesión de bloques aérea y movida, pero sin dificultades significativas (I).

La horcada es una escotadura estrecha en la que, para salir, tuve que superar un resalte de unos 5 metros, asequible (II+) pero impresionante por el entorno y que es el paso en roca más difícil del recorrido. Quizá pueda rodearse yéndose por los neveros de los lados, pero es más bonito, y posiblemente menos expuesto, atacar directamente. Tras esa corta trepada, seguí…

… por la arista, ahora más tendida, apoyando con frecuencia las manos (I). La subida final a la cumbre se volvió a empinar, pero la cuerda es ancha.

Por cierto, la perrita del Ángel Orús me acompañó durante todo el recorrido; ese tramo de arista lo rodeó por la nieve, ya que, con su poco peso, apenas se hundía... ¡Quién pudiera! Una vez en cumbre, las vistas eran impresionantes. Increíble estar en junio con tanta nieve. Como hacía muy buena temperatura, no eran ni las 11 y el día iba a ser más corto de lo previsto inicialmente, me quedé allí casi hora y media. Al otro lado de la arista por donde había llegado, destacaba afilada…

… la Tuca de la Llantia. Girando a la derecha, …

… Cotiella, los Eristes, la Forqueta y, en medio, las lejanas cumbres de…

… las Tres Sorores.

Volviendo al entorno cercano, las Espadas y…

… Posets, dominando medio horizonte.

También, en la lejanía, Perdiguero y…

… toda la cresta de la Maladeta, con un Aneto imponente junto al Pico Maldito.

En fin, había que seguir. La arista que me separaba de la Forqueta SE no tenía mala pinta y además la conocía ya.

Pero entonces, mientras repasaba las vistas otra vez, mirando abajo ahora, …

… me fijé en la arista este, que se dirige al Forcau. Pensé: no la conozco y parece accesible pero entretenida. Así que me dispuse a seguirla al menos hasta que las dificultades subieran o hasta el collado previo al Forcau. Así la ascensión sería sólo al Turets, que también lo merece.

La arista comienza como amplio lomo de nieve de inclinación ligera. Luego viene un tramo horizontal y estrecho, convirtiéndose en la típica sucesión de bloques (I).

Después, me encontré un modesto gendarme que preferí rodear por la derecha (S), aprovechando unas fisuras y viras más expuestas que difíciles (II). Lo más complicado viene justo antes de alcanzar la horcada del otro lado, defendida por una placa lisa e inclinada hacia el vacío, pero breve (II+ / 3 m).

Tras la horcadita, la arista vuelve a ser horizontal y después de unos metros, que recorrí caminando con cierto tiento por los bloques del filo, llegué a …

… un hombro, donde la cresta se cubre otra vez de nieve y baja hasta el collado previo a la primera aguja de la Cresta del Forcau. 

La bajada por este lomo fue cómoda, con la nieve menos blanda de lo que me temía y su pendiente regular y moderada. 

Llevaba a la izquierda esta perspectiva de la Llantia, que iba a perder de vista al llegar...

… a la horcada previa a la Cresta del Forcau. Bajé de ahí a la izquierda (N) para…

… descender por una pala que empieza en 45º pero luego atenúa enseguida la pendiente y acaba bastante suave, hacia el fondo del Valle de Llardaneta.

Éste se presentaba como un amplio tubo nevado con las tucas Alta y Baja al fondo. El ibón sólo se distinguía por la superficie plana del manto. La nieve empezaba a estar otra vez incómodamente blanda y me fui a rodear el lago por su lado izquierdo (N) para unirme a las numerosas huellas que bajaban del Collado de Eriste.

Al alcanzar la orilla noreste del ibón, donde queda el desagüe, me volví a despedirme del Turets, humildísimo pico, pero hermoso mirador.

A partir de ahí, las huellas me llevaron por el barranco por donde en verano corre el torrente, más allá del cuál apareció al poco el Escorvets. Siguiendo este claro rastro, llegué al poco a un cartel indicador, donde esta senda se une a la ruta normal del Posets.

A partir de ahí, marcas de pintura hitos y huellas me llevaron hacia la derecha (SE) para rodear el Forcau.

Luego, la nieve fue desapareciendo poco a poco y apareció la amplia y marcada senda que desciende en diagonal por la ladera occidental del Valle de Eriste. 

Pasé por el Refugio Ángel Orús, donde aproveché que eran las dos para comer algo. A partir de ahí, deshaciendo el camino del día anterior, volví al pueblo de Eriste, que alcancé poco antes de las cuatro de la tarde.

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