Tuca de Llardana (3.375)

ASCENSIÓN DESDE EL VALLE DE ERISTE

POR LA CARA SURESTE (VÍA DEL TRIÁNGULO)

A caballo entre Sobrarbe y Ribagorza, se yergue el Macizo de Posets, al sur de la cresta fronteriza, de la que está separada por los valles de Estós y el Cinqueta. Se trata de un complejo sistema de crestas que convergen para sostener la audaz peña trapezoidal que lo culmina, la Tuca de Llardana, segunda cumbre del Pirineo. La mezcla de rocas graníticas y metamórficas de que está constituido, generalmente poco firmes, no ha permitido la formación de paredes vertiginosas ni góticas cresterías. Pero de esa misma composición mineral se derivan, por otro lado, los atractivos del macizo: el variado colorido de sus vertientes desnudas, la abundancia de ibones en las cabeceras y el verde profundo de los valles, fruto de la rapidez con que el agua baja a través de un roquedo tan estratificado.

La ruta comienza por la masificada ruta normal de la montaña, remontando el camino que, por el Refugio Ángel Orús, se dirige a la Canal Fonda. Pero dejándolo a la altura de las Gorgues de Llardaneta para dirigirse al este, hacia el Valle de los Ibones; concretamente al más alto de ellos, desde donde se remonta la gran pedrera hasta la base de la cara sureste de la Tuca de Llardana. El zócalo vertical que la defiende se puede superar por una chimenea de mediana dificultad, tras la cual hay que escalar una placa tumbada bastante fácil para ir a salir a la arista sur; es decir, volver a la vía normal, a pocos metros de la cima. Obviamente, el descenso transcurrirá íntegramente por aquélla.

La Tuca de Llardana muestra su cara sureste, con la del Triángulo vía señalada

SITUACIÓN:

  • Zona: Alto Sobrarbe (Pirineos)
  • Unidad: Macizo de Posets
  • Base de partida: Eriste (Huesca)

ACCESO: La población de Eriste, perteneciente al municipio oscense de Sahún, está situada en el noroeste de la provincia, en el alto valle del Ésera, en el tramo que corre entre los macizos de Posets y el Ampriú, ya en la Ribagorza. La ruta comienza en el aparcamiento de la Pleta del Estallo, también llamado Parking Espigantosa, al que se llega, al cabo de 5 km, por la pista forestal que remonta el Valle de Eriste. Puedes calcular un itinerario desde tu lugar de origen hasta allí en el siguiente link a GoogleMaps.

OTROS DATOS:

  • Cota mínima / máxima: 2.150 / 3.375
  • Mi tiempo efectivo aproximado: 9h30 en dos jornadas (1h45 + 7h45)
  • Mi tiempo total: 11h15 (descontando la estancia en refugio) en dos jornadas (2h00 + 9h15)
  • Dificultades del terreno: PD+. Unos 20 metros de escalada de III- en la base de la pared. Entre 120 y 150 metros de II- en el Triángulo. Según las condiciones, pendientes de nieve de hasta 40º bajo el Triángulo y en la Canal Fonda. Buena parte de la subida es por terreno sin señalizar.
  • Track para descargar en Wikiloc

Mapa tomado del visor Iberpix. ©INSTITUTO GEOGRÁFICO NACIONAL DE ESPAÑA

LA RUTA: Subir de la Pleta del Estallo al Refugio Ángel Orús por el sendero balizado y seguir por la ruta normal de Posets, que comienza atravesando hacia el NO la ladera bajo la Cresta del Forcau. Donde la senda se acerca al torrente de Eriste y éste corre encajonado en las Gorgues de Llardaneta, tomar a la derecha (NE) el desvío que va al Lago de las Alforjas. Pasada la Cabaña de Llardana, dejarla por la izquierda (N) para cruzar la Sierra de Llardana por la horcada central (2.595) y pasar a la Valle de los Ibones. En vez de bar directamente al fondo, atravesar la ladera hacia la izquierda (O), en suave diagonal, hacia el desagüe del Ibón Negro de Posets. Girar allí a la derecha (N), cruzar el torrente y remontar la ladera bajo la cresta de Posets, derivando luego a la izquierda (NO), hacia la base del Triángulo (F con nieve). Superar el zócalo vertical de la pared por una evidente chimenea (cualquier otro sitio es notoriamente más difícil) en la parte derecha (III-) y luego trepar por placas escalonadas (II-), apuntando directamente al vértice del triángulo. Al salir a la arista cimera, recorrer los escasos metros que quedan hasta la cima de la Tuca de Llardana (PD+).

Bajar de nuevo por la arista sur, llegando hasta el Collado del Diente y seguir por la Canal Fonda (F con nieve) hasta encontrar el camino de la Forqueta que, tomado a la derecha (SE), conduce de vuelta al Refugio Ángel Orús y, luego, a la Pleta del Estallo.

Croquis de la ruta sobre ©GOOGLE EARTH

COMENTARIOS: La segunda cumbre del Pirineo es hoy una de las montañas más masificadas de la cordillera. Pero también se puede encontrar la soledad en sus vertientes, sin afrontar grandes dificultades, a poco que salgamos de la Canal Fonda. El Triángulo es una alternativa poco difícil a las vías normales. Se trata de la pequeña cara sureste del Posets, que domina el Valle de los Ibones. Raimond d’Espouy, Jean Arlaud y Maigné trazaron en ella un elegante y divertido itinerario de ascensión, allá por 1922, que transcurre, además, en medio de un soberbio entorno montañero y llevando a la espalda, mientras se trepa, uno de los panoramas más apabullantes de la cordillera. Creo que la ruta está al alcance de mucha gente, pero que, al estar en un rincón algo más apartado, no va casi nadie. Desde luego, es mucho más bonita y entretenida que la Canal Fonda que, en todo caso, se visitará igualmente al bajar.

Sólo he encontrado dos referencias a esta vía, en las guías Armengaud-Jolis y en la de Tera i Camins, y ambas son prácticamente idénticas. Hice caso en la forma de superar la base más vertical de la pared, aprovechando la chimenea; sin embargo, si volviera, probaría unas placas, que quedaban a la izquierda al subir, muy cinceladas que deben de tener más o menos la misma dificultad, pero ahorran la estrechez de la chimenea, donde casi me quedo empotrado y llevaba todo el rato el piolet y los bastones arañando la roca. Las estuve curioseando, incluso destrepando un poco desde arriba, y esa es mi impresión; que deben ser igual de difíciles, pero más cómodas.

Donde no respeté las guías es en la forma de superar el propio triángulo. En vez de derivar a la derecha por las repisas para salir a la arista SE del pico, como se describe el aquéllas, viendo que el terreno era fácil, trepé directamente hacia el vértice, que tenía a la vista. La cosa resultó divertida y agradable; y con un ambientazo como pocas veces. Cada vez que me detenía a mirar atrás en la gran placa, y fueron muchas, me costó trabajo seguir; no quería acabar.

Otra pequeña variación, ésta para ahorrar un poquito de tiempo, sobre la ruta lógica que había previsto, fue cruzar la Sierra de Llardana por el primer collado al que vi buena subida, en vez de rodearla por el Lago de las Alforjas. Con la referencia de haber dejado atrás, poco tiempo antes, la Cabaña de Llardana, el lugar para desviarse creo que se ve bien. Luego, la subida no supondrá un gran obstáculo para quien esté habituado a los terrenos sin senda, pero sin grandes obstáculos e incomodidades (si luego se va a enfrentar el triángulo, esta ladera de pasto y cantos no debería ser un inconveniente).

Por último, si siempre digo que, cuando las horas de actividad superan los tres cuartos de la duración del día, merece la pena partir la ascensión en dos jornadas para no tener que andar corriendo, en este caso se justifica más, pues son tantos los atractivos visuales de la ruta, que habrá muchas paradas. No dudo que esta ruta se pueda hacer en un día; yo mismo, con menos de 50 años, podía hacerlo, pero al precio de perderme buena parte del disfrute. Y, para retos y maratones, no hace falta venirse tan lejos.

RELATO GRÁFICO:

La tarde previa a la ascensión salí del aparcamiento de la Pleta del Estallo, frente al que se despeña la Cascada de la Espigantosa, por el camino balizado que remonta el Valle de Eriste hacia el Refugio Ángel Orús.

No me voy a entretener en esta parte de la ruta, mil veces descrita mejor de lo que yo podría. Sólo lo justo para decir que, en el camino, desde la llamada “vista del refugio”, también se puede ver la cara del Triángulo, asomando por encima de la Tuca Baja. Una bonita perspectiva de lo que me esperaba al día siguiente, cuando le trazara la altura.

Salí del refugio poco después de las seis de la mañana, por el camino de la ruta normal al Posets, perfectamente marcado y pisado. Pasando las Gorgues de Llardaneta, un cartel me marcó el desvío a la variante del GR11 que pasa a la cuenca de Batisielles por el Collado de la Piana, atravesando en su camino la ladera sur de la Sierra de Llardana.

Tras cruzar el torrente, un trazo de senda marcado con hitos me llevó hacia el norte, derecho a la Tuca Baja, que recibía los primeros rayos del sol mientras el valle permanecía aún en sombra. Paulatinamente, fui girando hacia la derecha (E) para atravesar horizontalmente la ladera.

Pasada la Cabaña de Llardana y viendo terreno favorable a la izquierda, dejé el sendero y subí ladera arriba, entre hierba y lanchas de roca, derivando algo a la derecha (NE), en busca de la central de las tres horcadas (2.595) que se abren en ese tramo de la Sierra de Llardana. Cuando alcancé allí la cuerda, el sol inundaba ya el valle a mi espalda, bajo las crestas del Forcau.

Ante mí, tenía el Valle de los Ibones, con el Ibón Negro de Posets en su cabecera, dominada por la cresta de las Tucas, sobre la que asomaba el Diente de Llardana, y la cima del Posets, que mostraba ya su cara sureste o Triángulo.

Ya desde aquí podía distinguir la chimenea que permite superar el zócalo; sobre éste, la pared inclinada y cortada de estratos coloridos y, a la derecha del vértice del Triángulo, incluso la cima. Sin senda ni hitos, el camino a seguir era ya evidente y, el terreno, bastante cómodo de caminar. Tampoco la pendiente, al menos hasta la base del Triángulo, era muy fuerte.

Así pues, entré en el Valle de los Ibones, pero, en vez de bajar directamente, me dirigí hacia la izquierda (O), …

… atravesando la ladera en dirección al desagüe del Ibón Negro de Posets, que alcancé sin casi perder altura.

Tras cruzar el torrente, casi todo cubierto de nieve, …

… subí al otro lado, por lo alto de un anchísimo lomo de hierba y canchos. Al alcanzar los neveros superiores, cuando por el terreno me pareció conveniente, giré a la izquierda (NO) para…

… dirigirme directamente a la chimenea que corta la base del Triángulo.

Al ganar altura, se fue ampliando la vista a mi espalda, distinguiéndose ya toda la cadena de pequeños laguitos del Valle de los Ibones, bajo el Pico de Mincholet y el Escorvets más allá.

Y mi objetivo, cada vez más cerca. A la izquierda, las…

… tucas Alta y Baja dejaban ver en medio la Llantia.

Ya al pie del Triángulo, se había descubierto a mi espalda…

… el Macizo de la Maladeta, más allá de las crestas de Batisielles e Ixeia.

Abordé el embudo de la base de la cara sureste por la izquierda, desde una pequeña lengua de nieve, de la que pasé a trepar a la derecha por una diagonal fácil (I+) de…

… piedra gris que me dejó bajo de una angosta chimenea. Hasta ahí me acompañó el perrito que vivía entonces en el refugio y que ya el año anterior había subido conmigo al Turets. Esta vez, no pudo afrontar la escalada, pero luego me lo volví a encontrar cuando bajaba camino de la Canal Fonda; debió cruzar por el collado de la Tuca Alta y se había unido a otro grupo.

Ya solo, entré en la chimenea y trepé por ella. Era tan estrecha que resultó más problemático no quedar encajado que el riesgo de caer, pese que la roca estaba muy pulida. Al estar tumbada como se ve, aunque lo intenté, no hubo manera de dejar fuera la mochila y fui arañando la roca con la misma. Por el contrario, sólo la salida era expuesta. Le atribuyo una dificultad de III-, mantenida durante sus 20 metros.

En resumen, que el paso resultó más incómodo que difícil por su estrechez. En lo alto, me encontré un par de anillos de cinta muy vieja, obviamente lo que queda de un montaje de rápel, luego alguien más viene por aquí. Se pueden distinguir en la foto y, a la derecha del saliente donde están enganchados es por donde digo en los comentarios que creo que se podría subir por placa, con dificultad similar a la chimenea.

Ahora empezaba el verdadero Triángulo; una extensa placa estratificada y bastante inclinada.

La dificultad es todo el rato similar a lo largo de ciento y pico metros de desnivel, ente el I+ y el II-, hasta el vértice. Aunque las guías marcan desviarse a la derecha para salir a la parte fácil de la arista sureste, la verdad, yo no vi motivo para hacerlo. Y es que es mucho más divertido, aparte de elegante, trazarle la altura al triángulo. Dificultad baja, roca segura (cuidado: dentro de los parámetros del Macizo de Posets) mucho gas y vistas espectaculares.

Al llegar al vértice del Triángulo, me encontré a poco más de 50 metros del hito, del que me separaba la ancha arista sur. También me encontré con las primeras personas que veía desde que dejé la ruta normal.

Una vez en la cumbre de la Tuca de Llardana, que alcancé hacia las doce, estuve un rato disfrutando de las vistas, como ésta clásica perspectiva de la Cresta de las Espadas con el Cotiella al fondo.

O el tremendo patio al oeste, hasta los prados de Viadós, por encima del cual…

… las crestas de las Tres Sorores, Vignemale, Balaitús y Néouvielle llenaban el horizonte.

También, al norte, la divisoria pirenaica entre Gourgs Blancs y Perdiguero.

Y, en fin, el Macizo de la Maladeta más allá de las crestas de la región de Batisielles y por delante de las del Pirineo Oriental. Más o menos esto veía si me volvía mientras trepaba por el Triángulo, pero, entonces, estaba tan embelesado que no pensé en sacar la cámara.

Poco faltaba para la una cuando emprendí la bajada por la arista sur, ancha y pedregosa. Primero por el lomo y luego por los neveros del flanco occidental, hacia el visible Collado del Diente.

No creo que haga falta describir demasiado la bajada por la ruta de la Canal Fonda. Primero, tomé la vaguada de la izquierda (SE) en el collado.

Luego, me dejé deslizar plácidamente por la Canal Fonda, con la vista en el Forcau. Al llegar a la cubeta de su base, tomé a la izquierda (E) el…

… camino marcado, variante del GR-11 que va del Collado de Eriste al refugio Ángel Orús, siguiendo más o menos el Arroyo de Llardaneta ante la mole imponente del Escorvets. Llegué al Refugio Ángel Orús a las tres de la tarde y, tras pagar, recoger algunas cosas y refrescarme (el calor empezaba a apretar), continué el descenso por el Valle de Eriste, alcanzando la Pleta del Estallo hacia las cuatro y media.

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