Croquis
de la ruta sobre ©GOOGLE EARTH
COMENTARIOS: El Nevero es
un pico francamente romo. O eso parece. La mayor parte de los que suben lo hacen
siguiendo el cordal desde el Puerto de Navafría, con pequeñas variantes. Una
minoría más aventurera llega al Hoyo de Pinilla. Allí, lo habitual es remontar
una de las dos lomas que lo limitan y eso íbamos a hacer Alfredo y yo cuando la
visión de la cara SE del pico nos inspiró este bonito itinerario, divertido,
aunque no tan elegante como el propósito inicial, que era subir por el tubo
central. Pero, sin cuerda y llevando sólo piolets de travesía, decidimos trazar
esta diagonal a la derecha, más fácil y con cierto apoyo en roca si la nieve se
ponía mal.
Luego, ya en casa, busqué
información sobre posibilidades de esta pequeña cara de la montaña y, en 2009,
no encontré nada. Ahora, en 2026, sí se encuentran varias rutas de escalada
fácil, sobre todo invernales, aunque siguen siendo una opción muy minoritaria. Por
otro lado, aunque con orientación sureste las condiciones buenas no son
frecuentes, cuando se dan, se forman aquí rutas invernales breves y poco
difíciles, pero de gran belleza.
RELATO GRÁFICO:
Tras más
de una semana de temporal casi continuo, la meteo nos daba una tregua que
duraría menos de 24 horas y había que aprovechar. Hacía unos años que yo había
subido en verano por el Hoyo de Pinilla, remontando una de las antiguas
morrenas que lo limitan y me pareció que en invierno aquello tendría que estar
bonito. Así que avisé a mi amigo Alfredo y allá que nos fuimos. A las nueve de
la mañana estábamos saliendo del área recreativa de Las Lagunillas, en una
mañana clara y helada. Tomamos una senda que sale al oeste del fondo del
aparcamiento, cruzando una valla por un portillo giratorio. Al poco, seguimos
por la derecha en una bifurcación, como marcaba un par de hitos. El suelo
nevado del pinar estaba todavía en sombra, pero los primeros rayos de sol ya
doraban las ramas.

Los
árboles fueron disminuyendo en porte y número a medida que atravesábamos la
vertiente sur de la sierra, en una muy suave subida, hasta que salimos del
bosque al matorral. Abundantes huellas se marcaban en la nieve helada de la
senda. Alzando la vista a la derecha, veíamos sobre nosotros…
… la Hoya
Grande bajo la cresta de la sierra, el más oriental del conjunto periglaciar de
los Hoyos de la Sierra. Al otro lado, …
… la
Cuerda Larga brillaba al sol matinal.
Siguiendo
la senda, tan cómoda de caminar, cruzamos un lomo y apareció la Peña del
Cuervo, llamativa peña que se alza para poner una nota bravía en la suavidad
dominante. En la cima hay…
… un
mirador con buenas vistas sobre el Valle del Lozoya, tanto aguas abajo como...
… hacia
la cabecera, abierta entre las Cabezas de Hierro y Peñalara.
Continuando
la travesía, después del Arroyo del Hornillo llegamos al lomo siguiente. Estaba
recorrido por un murete de piedra y, tras cruzarlo, giramos a la derecha (NO)
para ganar altura junto al mismo. Estábamos ya en la cuenca del Hoyo de Pinilla
y, para alcanzar la base del circo, nos desviamos a la izquierda (O),
separándonos del muro para atravesar en diagonal la ladera. Aquí no se veía la
senda, pero el terreno es cómodo y la orientación obvia, con la mole del Nevero
ya visible. Respecto a las huellas que seguíamos, se dividían aquí, yendo la
mayoría por el lomo hacia el cordal y otras hacia el oeste, pasando bajo la
cara del pico, para subir por la loma de ese lado.
Para
entonces, nos alcanzó el viento, del que habíamos estado protegidos y que debe
soplar de firme fuera del reparo de la ladera, a tenor de las banderolas de
hielo que se habían formado en las ramitas que sobresalían del suelo...
… la
pinta de los pocos pinos que persistían por aquí.
Y
entonces llegó la inspiración. Pasábamos frente a la cara suroriental del
Nevero y, comentando lo bonita que estaba, nos vino la idea de superarla. No
teníamos referencias y, si bien llevábamos crampones, el piolet era de travesía
y, como material de seguro, nada. Pero la cosa parecía accesible y, para bajar
con cuidado, siempre hay tiempo. Total, que dejamos las huellas definitivamente
y nos fuimos directos a la montaña para situarnos en el centro de la base de la
cara SE, que comenzamos a remontar por una rampa de nieve muy consistente, de
pendiente regular, que apenas supera los 30º. Subidos 30 m nos encontramos una banda
rocosa que…
…
intentamos pasar por un corto pasillo de hielo. Al acercarnos encontramos con
un resalte bajo, pero vertical, donde aparecía el hielo cristalino. Probé a
entrar y, cuando golpeé con el piolet, se vino abajo media placa. Mal rollo. Conciliábulo
y cambio de idea: giramos a la derecha y…
…
recorrimos horizontalmente esta terraza inclinada justo bajo la roca hasta que…
… se
abrió otro pasillo a la izquierda, de aspecto más amigable. Tras un corto
escalón donde la pendiente llegaba a 45º, subimos durante 30 ó 40 m en
diagonal, con pendientes un poco menores. Luego, volvió a empinarse la nieve
hasta llegar a unos 50º. Todo el rato íbamos llevando a la izquierda la roca
que a veces nos sirvió de apoyo.
A
continuación, un pequeño escalón rocoso. Dado que no era complicado ni largo,
apenas 3 m de II-, lo atacamos directamente en vez de rodearlo, saliendo al…
… reborde
del lomo del cordal, que no llegaba a formar cornisa, pero si un ventisquero de
nieve más blanda. El Valle del Lozoya quedaba a nuestra espalda y teníamos…
… las
ruinas de la cumbre del Nevero a nuestra izquierda, a escasos 150 m de ancha
loma, que recorrimos caminando.
Eran
apenas las 11 de la mañana cuando alcanzamos la cima. Al suroeste se levantaban
impresionantes las mayores cumbres de la zona: …
… Cabezas
de Hierro, Valdemartín, las Guarramillas y Peñalara.
Al norte,
más allá del amplísimo lomo del cordal, la Cordillera Ibérica blanqueaba el
horizonte. También el Alto Carrión era visible. Pero el vendaval que soplaba en
cresta era de órdago, así que apenas estuvimos un cuarto de hora arriba y casi
todo al reparo de las ruinas.
Para
regresar, usamos la ruta normal, que va por la cuerda al este, llevando ante
los ojos la Somosierra y el Macizo de Ayllón.
Si a la derecha
seguíamos viendo el Valle del Lozoya, …
… por
delante se nos iba descubriendo la vertiente norte de la Somosierra.
Pasado el
Alto del Puerto, la pendiente se acentúa y, a nuestra derecha, pudimos …
… admirar
los desplomes de la Hoya Grande y después…
… la
cuerda entre dicho hoyo y el cóncavo, con su pequeño grupo de tubos escondidos.
A
continuación, entramos en el pinar, para bajar hasta el puerto siguiendo la
recta traza de una cerca. Este tramo, muy empinado, puede ser bastante incómodo
según las condiciones de la nieve. Al llegar al Puerto de Navafría, salimos a
la carretera, que tomamos a la derecha (SO) para bajar los escasos 300 m que
nos separaban del aparcamiento de Las Lagunillas, donde llegamos hacia las 12 y
media de la mañana, precisamente cuando empezaba a llenarse de gente.
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