Castro Valnera (1.718)

ASCENSIÓN DESDE EL VALLE DE TRUEBA

POR LA CUERDA, CON LA PEÑA NEGRA (1.501)

La Sierra de Valnera separa Burgos de Cantabria y es la más alta de las que limitan y dividen las Merindades de Castilla. El Castro Valnera es su máxima altitud y la única cumbre que supera los 1.600 metros entre el Alto Campoo y el Monte Orhi, allá en el Pirineo navarro. Es un murallón verde cortado de bandas de caliza que, por el norte, se levanta bruscamente más de mil metros desde la cabecera del Pas, mientras su ladera sur se levanta suavemente en rampa desde el cauce del Trueba. Aunque, por su altitud moderada y habitación antigua, es hoy una montaña muy humanizada, tiene atractivos sobrados para justificar una visita. Entre ellos destacan su relevancia orográfica y la contemplación de los caprichos cársticos en que abundan sus vertientes.

La ruta comienza remontando la loma de Rando para alcanzar la divisoria cantábrica cerca de la Peña del Cuervo y, de ahí, seguirla hasta la cumbre. Para bajar, utilicé la ruta normal, consistente en dejarse caer por la ladera suroriental hasta el nacimiento del Arroyo de Peña Negra para seguirlo hasta su encuentro con el Río Trueba.

Desde la Peña Negra, se puede ver la mayor parte de la cuerda a seguir hasta (casi) la cima de Valnera

SITUACIÓN:

  • Zona: Sierras del Escudo, Valnera y Ordunte (Cordillera Cantábrica)
  • Unidad: Montes de Valnera
  • Base de partida: Espinosa de los Monteros (Burgos)
ACCESO: La población burgalesa de Espinosa de los Monteros está situada en el norte de la provincia, al pie de la vertiente sur de la divisoria cantábrica, a orillas del Río Trueba. La ruta comienza por la pista que sube al noroeste desde la carretera de Estacas de Trueba hacia el caserío de Rando, a 13 km del pueblo y junto a la Cascada Guarguero. Puedes calcular un itinerario desde tu lugar de origen hasta allí en el siguiente link a GoogleMaps.

OTROS DATOS:

  • Cota mínima / máxima: 1.020 / 1.718
  • Mi tiempo efectivo aproximado: 3h30
  • Mi tiempo total: 4h35
  • Dificultades: F. Un par de trepadas cortas (II grado) de escasa exposición y posiblemente evitables para subir y bajar de la cima de Los Dojos. La mayor parte de la ruta transcurre sin senda.
  • Track para descargar en Wikiloc
Mapa tomado del visor Iberpix. ©INSTITUTO GEOGRÁFICO NACIONAL DE ESPAÑA

LA RUTA: Dejando atrás el Río Trueba, encaramarse a la loma donde se asienta el caserío de Rando y remontarla al noroeste hasta alcanzar la cuerda de la sierra cerca de la Peña del Cuervo. Girar a la derecha (NE) y seguir la cresta por la Peña Negra y el Alto de los Dojos (F), hasta la cumbre de Castro Valnera (F).

Bajar por la ladera suroriental hacia el Collado la Canal, o mejor un poco al oeste, para encontrar el nacimiento del Arroyo de Peña Negra. Seguir este barranco en su descenso al sur, siempre por su ribera derecha. Al llegar a las casas de Rando, tomar la pista que baja hasta el puente sobre el Río Trueba.

Croquis de la ruta sobre ©GOOGLE EARTH

COMENTARIOS: Es ésta una ruta poco habitual para subir a Castro Valnera, pero transcurre por parajes amenos, incluyendo alguna curiosidad geológica y un cresteo realmente impresionante. Merece la pena afrontar la mínima dificultad y el poquito más de desnivel que tiene este itinerario respecto a los que salen del Bernacho o incluso de Lunada. Por cierto, que la punta del Alto de los Dojos se puede rodear por la derecha (este) con comodidad y la mínima dificultad de la ascensión quedaría anulada; recuerdo que había incluso traza de paso. Pero, si se está acostumbrado a trepar, recomiendo pisarla.

En resumen, una ruta muy recomendable, sobre todo, para gentes curiosas, dadas a salirse de los itinerarios más trillados, aunque haya que usar un poco las manos o aventurarse en terreno incierto.

RELATO GRÁFICO:

Aparqué el coche junto a una pequeña zona recreativa cercana al puente sobre el Río Trueba cercano a la Cascada Guarguero. Eran las diez menos cuarto de la mañana y el día estaba despejado pero una leve brisa refrescaba el ambiente lo bastante para caminar a gusto. Comencé a caminar por la misma pista que sale de la carretera, dejándola enseguida por la izquierda (NO) para remontar por lo alto la loma, amplísima y cubierta de hierba, que sube hacia el cordal de la Sierra Valnera. Desde el inicio, podía ver a la derecha la Peña Negra. Al llegar cerca de una primera casa aislada, me cerró el paso una cerca, que seguí hacia la derecha para contornearla por ese lado y retornar al lomo algo más arriba. Luego, crucé una pista antes justo de alcanzar las casas de Rando, que rodeé por la izquierda. A mi derecha, …

… a través del hueco del Arroyo de la Peña Negra, por donde bajaría más tarde, vi por primera vez la cumbre de Castro Valnera entre la Peña Negra y la Cubada Grande.

Al volver a la cuerda me encontré con un extenso cancho agrietado de caliza gris. Algo así como un glaciar de piedra, que recorrí pasando de bloque a bloque. Es curiosa esta formación geológica que, no siendo tan rara, pocas veces me he encontrado con tales extensión y definición.

Al verla desde arriba, me di cuenta de que hay una especie de pasillo que podía haber aprovechado, pero... bueno, seguro que fue más divertido ir triscando por las rocas.

Más arriba, la loma se estrecha, pero sigue siendo amplia y suave en su subida hacia la divisoria cantábrica. Al llegar a la misma…

… cerca de la Peña del Cuervo, el terreno se hundió ante mí mil metros hasta el Valle del Pas. A mi derecha, …

… la vertiente norte de la sierra cae hacia Cantabria. La sucesión de espolones estratificados que dividen los valles a sus pies, ayudan a hacerla más espectacular si cabe, bajo la cumbre de Castro Valnera.

Al otro lado, la Peña del Cuervo es, en realidad, una esquina del cordal. La caída es a pico al norte y oeste, mientras que forma un suave plano inclinado del lado castellano. Girando a la derecha (NE) emprendí por el cordal, que es en este tramo un amplio lomo herboso de mediana pendiente, la subida a…

… la primera punta del día. Eran las once cuando alcancé la Peña Negra, desde donde…

… se goza de una de las más impresionantes vistas de la vertiente septentrional del Castro Valnera. Mirando a la derecha, …

… al este, la Cubada Grande aparecía maciza, en contraste con las airosas siluetas de los Porrones, que asomaban por detrás.

Tras descansar un poco, no mucho pues la cercanía de la cumbre tiraba de mí, reemprendí camino. En primer lugar, bajé siguiendo el cordal al noreste, hacia el Collado de Peña Negra, el de la izquierda y más cercano de los dos que se abrían bajo el Castro Valnera. Si bien sigue sin haber una senda clara, en lagunas partes se apreciaba un trazo pisado. La bajada es cómoda y tiene como único punto de atención un corto tramo algo más empinado que, si la hierba estuviera mojada, podría ser delicado. Al llegar al collado, descubrí…

… un bonito desplome en la cara norte de la Peña Negra.

Tras atravesar la amplia horcada, proseguí por la cuerda, ascendiendo por una loma herbosa ancha y suave de mediana pendiente que conviene tomarse con calma. Las pocas rocas que salpican la primera parte de la subida, las pude rodear fácilmente. A mi izquierda, …

… caía impresionante el espolón herboso rematado por el Cerro de la Vara.

Al ganar altura, iba descubriéndose a mi espalda la vertiente norte de la Peña Negra que, aunque menor que la del Castro Valnera, es también hermosa. Más allá distinguía también la Peña del Cuervo y la carretera del Puerto de Estacas de Trueba.

Cerca del final de esta subida, me cerró el paso un estrato calizo, vertical y con pequeño extraplomo, pero de apenas dos metros y medio de alto y lleno de agarres (II), que superé sin problemas.

Atrás quedaba el agradable y panorámico tramo de cordal que incluye la Peña Negra cuando…

… alcancé el Alto de los Dojos, punta occidental de Castro Valnera, cuya cumbre principal apareció más allá, espectacular y muy cercana ya. Para ir hacia la cumbre del día, crucé ese nevero, al cabo del cual topé con…

… un corte vertical de varios metros. Para pasarlo, encontré a mi derecha, es decir hacia el sur, esta chimenea, que me permitió destrepar los 4 ó 5 metros del escalón sin demasiada dificultad (II-).

En la horcada entre ambas puntas, tuve a mi izquierda esta vertiginosa perspectiva ¿Quién da más?

El canto cimero de Castro Valnera presenta por ese lado un muro bastante potente, así que lo rodeé por la derecha, por terreno de matorral y peñascos, razonablemente cómodo.

Al llegar más o menos a la vertical del hito, el terreno se suavizó, permitiéndome subir caminando. Al llegar a ese punto, me encontré además con una senda clara, por primera vez en lo que llevaba de jornada.

Llegué al Castro Valnera hacia las doce y cuarto de la mañana, encontrándome al otro lado, al oeste, con la consiguiente caída a plomo hacia el Valle del Pas. Girando a la derecha, …

… al noreste, la sierra se prolongaba hacia el Pico de la Miel y el Picón del Fraile mientras que, al lado contrario, …

… al suroeste, el Alto de los Dojos presentaba un espectacular corte al norte. Por desgracia el día estaba brumoso y no se distinguía del Alto Campoo o los Picos de Europa; apenas algún nevero impreciso en la lejanía. El viento había parado, el calor empezó a apretar y decidí abreviar la estancia en cumbre, así que a la una menos cuarto estaba…

… bajando por la senda de la ladera sureste hacia el notorio plano inclinado de roca que se extiende a ese lado al pie de cumbre.

Así, el primer tercio de la bajada hacia El Collado transcurre por una enorme laja de piedra, por donde se deslizaba el agua de la fusión de los neveros superiores. Abundantes hitos marcan la bajada, aunque realmente no son necesarios; más preciso era poner atención a no resbalar en la caliza húmeda.

Bueno, los hitos sí tenían una utilidad: conducir precisamente al arranque de la senda que corta la hierba que se extendía más abajo en la ladera. Por ella, descendí cómodamente hacia el amplio hueco que se abre entre Castro Valnera, Cubada Grande y Peña Negra. Cerca de alcanzarlo, llegué a una bifurcación sobre el Collado la Canal, donde giré a la derecha (E). Tras bajar por una especie de chimenea que permite superar una banda de roca, desemboqué en el mismo.

Ante mí, se abría una vaguada que cae al sur entre Cubada Grande y la Peña Negra.

Corre por este barranco el Arroyo de Peña Negra, que me serviría de guía a lo largo de lo que me quedaba por bajar. Tomé la senda que baja por la orilla derecha, no muy nítida, pero marcada por algunos hitos y suficiente para un descenso cómodo.

El camino enseguida deja el cauce para discurrir a media altura de la ladera y siguiéndolo llegué a unas cabañas que iba viendo desde hacía rato. Allí, el barranco gira a la derecha, así que me despedí del Castro Valnera.

Aunque prácticamente desapareció toda traza de senda, la ruta a seguir estaba clara. Fui girando con la ladera, manteniéndome en una nítida faja casi horizontal, perdiendo cota muy poco a poco. Tras pasar un segundo grupo de casitas y con el barranco llevándome al oeste, apareció por delante la loma de Rando, por donde había subido esa mañana, al girar el vallecito para tomar de nuevo dirección sur. Pero esta vez no la recorrería por lo alto sino…

… por esta misma faja, que se mantiene a media altura de la ladera oriental.

Luego, fue apareciendo un rastro de paso que me llevó a las casas de Rando, soslayando el gran cancho que crucé a la subida.

Rematé la bajada por la pista que sale a la izquierda (E) de las casas y que me llevó hasta el área recreativa junto al Río Trueba de donde había salido esa mañana. Eran las dos y cuarto de la tarde cuando llegué al coche, tras una bonita mañana montañera, cuyo recorrido me había inventado sobre el mapa y no me decepcionó.

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