Croquis
de la ruta sobre ©GOOGLE EARTH
COMENTARIOS: Bonita
ascensión, entretenida pero asequible incluso con nieve. El propósito inicial
era haber recorrido el Cuchillar de las Navajas íntegramente, para bajar por la
Portilla de los Machos. Sin embargo, nos encontramos con que no había huella a
partir del Sagrao y la única nube de las inmediaciones estaba agarrada
precisamente ahí. La travesía del cuchillar no presenta dificultades
significativas, pero a base de ir dando rodeos, no siempre evidentes, para
buscar el paso bueno, por lo que meterse en ella sin visibilidad ni una huella
que indique el camino implica correr el riesgo de ir de enrisque en enrisque y
pegarse un buen rato en ello. Así que decidimos dejarlo para un día más claro.
Pero con buena visibilidad, lo suyo es completar la travesía.
RELATO GRÁFICO:
Hacia las
nueve y media de la mañana estábamos saliendo de la Plataforma de Gredos por el
camino empedrado que conduce a la Laguna Grande. Aunque el trazado es
indudable, está señalizado con unas estacas que lucen la chapita
correspondiente al sendero PR-AV 17. Cuando hay alguna bifurcación, como al
pasar el Prado de las Pozas, siempre hay un cartel indicando el buen camino. El
empedrado se pierde, pero el camino se mantiene en perfectas condiciones. Poco
se puede reseñar de este tramo, a través de laderas de pasto y monte bajo,
ganando altura muy poco a poco, hasta que, …
… al ir a
doblar el lomo de los Barrerones, aparecen repentinamente ante el caminante el
Almanzor y la Galana.
Al entrar
en la alta cuenca de la Garganta de Gredos, dominamos el profundo hoyo que
aloja la Laguna Grande, coronado por…
… la
quebrada cresta del circo.
Siempre
siguiendo el camino, empezamos a bajar suavemente hacia el fondo. Más o menos a
mitad de descenso, los neveros se hicieron continuos, lo que facilitó nuestro
avance, pues la encontramos con esa consistencia de alfombra en que se hunde
sólo la suela de la bota. Además, una marcada huella facilitaba el rodeo de la
laguna, que puede ser un punto delicado en según qué circunstancias.
Al girar el
camino a la derecha para dirigirse al Refugio de la Laguna Grande, seguimos
recto (SO) para…
… remontar
el barranco que alimenta el estanque y que va a su vez girando bajo la cresta
del circo. Ante nosotros, a la derecha de la cresta visible, se alzaba…
… el
Almanzor, cumbre del macizo y del Sistema Central.
A la
derecha, al avanzar, se fue descubriendo la cresta formada por el Ameal de
Pablo, Risco Moreno y el Cancho de los Huertos.
El
barranco tiene una pendiente suave y, pese al calor que iba haciendo y el aire
estancado, alcanzamos sin demasiado esfuerzo la Hoya Antón, cubeta donde
confluyen varias canales. Tomamos la de la izquierda (SO), que sube al
principio con una pendiente moderada (30º).
Tras
ganar unos 100 m, la pendiente se acentuó hasta…
… acercarse
a los 45º en los metros previos a…
… un
rellano bajo los desplomes que defienden la cumbre del Sagrao.
Habíamos
alcanzado el Nevero del Almanzor, donde confluyen las canales que suben a las
portillas Bermeja y del Crampón. Tomamos la primera, que es la de la izquierda
(SO), la cual…
… nos
conduciría a la cresta al cabo de unos 120 m, con pendiente media algo superior
a 30º.
En el
tercio final, llega a los 45º, superándolos incluso justo antes de la horcada.
El estado de la nieve, consistente pero no helada, y la huella que encontramos
facilitaron mucho la superación de ese último tramo hasta…
… la
Portilla Bermeja. Desde allí, vimos a nuestra izquierda, la cumbre del Sagrao y,
más allá, …
… La Mira
sobre el Cuchillar de Cerraíllos.
Para alcanzar
la cumbre, rodeamos los resaltes que dominan la portilla y giramos a la
izquierda (SE) para subir por el flanco meridional de la cresta, por…
…
pendientes de nieve de inclinación lateral moderada. Aquí el manto estaba helado
y, en vez de ir paralelos a la arista, nos resultó más cómodo ir alternando
travesías horizontales y remontadas de cara a la pendiente. Además, era lo que
hacía la huella.
Según
subíamos, quedaba a nuestra espalda el Almanzor, tras el que asomaba ahora la
Galana, magníficos en este ambiente tan alpino. Parecía mentira que
estuviéramos en plena Castilla y a mediados de mayo.
El paso
clave de este final de ascensión lo encontramos al atacar la pirámide cimera
por su lado suroeste, donde encontramos un pasillo de hielo cristalino, empinado
hasta los 45º, que se abre entre los bloques, permitiendo una subida cómoda.
Pasaban
minutos de la una cuando llegamos a la cumbre de El Sagrao, donde descubrimos
que los penachos blancos que nos habían parecido ventisca, eran en realidad los
bordes de una nube que estaba agarrada a la cresta por la vertiente sur y no
dejaba ver más que en un sector limitado, precisamente el que da al Circo.
En otras
direcciones, sólo ocasionalmente alguna ráfaga de viento aclaraba los vapores
lo suficiente como para distinguir, por ejemplo, el núcleo más occidental de la
Sierra de Gredos, dominado por la Covacha.
Lo peor,
que la continuación del Cuchillar de las Navajas al este tenía mala
visibilidad. Como las huellas que habíamos venido siguiendo paraban en la cima,
no nos fiamos de no terminar enriscados si la nube se hacía más densa.
Estuvimos en cumbre un buen rato, pese al viento, pensando qué hacer. Viendo
que la nube no sólo no se iba, sino que se adensaba más, hicimos un último
intento de encontrar continuación a la huella y, al no hallarla, decidimos
volver. Hacia las dos menos cuarto, dejamos la cumbre para…
… retornar
por el mismo camino.
Encontramos
la nieve ahora bastante blanda, pero la bajada fue muy rápida.
Tras
pasar junto al refugio y rodear la laguna, viene una parte de estas ascensiones
en el Circo de Gredos a la que no me acostumbraré nunca: la subida a los
Barrerones. Son menos de 300 m de desnivel, por un camino bien trazado y de
pendiente llevadera. Pero no me termino de hacer a eso de, una vez hecha cumbre
e iniciado el descenso volver a subir.
En los
Barrerones paramos a picar algo, pues eran ya las tres y media, disfrutando de
esta tremenda vista de las cumbres del Circo de Gredos desplegadas ante
nuestros ojos.
Siguiendo
el mismo camino de la subida, pasamos por el Prado de las Pozas, con los ojos
puestos en la Mira, antes de alcanzar de nuevo la Plataforma, adonde llegamos
hacia las cuatro y media de la tarde.
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