Croquis
de la ruta sobre ©GOOGLE EARTH
COMENTARIOS: Aunque el
Pico de Alba es una de las cimas más humildes, y la más modesta del espinazo
principal, del macizo, ésta es una de las ascensiones más bonitas que se pueden
hacer en vertiente norte la Maladeta. Es más variada que otras actividades de
mayor dificultad o prestigio. El Valle de Paderna es uno de los pocos rincones
en que la montaña se muestra amable por estos pagos. Y, al ocupar un extremo de
la cresta, se disfruta de un gran panorama desde la cima.
Respecto al recorrido que
hice en esta ocasión, lo suyo sería ir y volver por el itinerario de subida,
salvo el acceso a la arista norte, que es mejor por donde bajé. La variación
que hice en el descenso, respecto a la subida y los hitos, bajando al Barranco
de Alba antes de tiempo para aprovechar los neveros, funcionó al principio,
pero, al acabar la nieve, hube de cruzar un cantizal peor que el del lomo por
donde va la ruta marcada. Quizá con más nieve, si el manto llega al fondo del
valle de Paderna, sea una buena idea y no sólo para bajar.
Respecto al acceso a la
arista norte, hay tres brechas. La más baja es la que usé para subir; la escogí
porque había huella cruzando la nieve, pero la salida a la roca me la encontré
muy fea, con un gran hueco bajo la nieve y una rimaya incómoda; además, aunque
no es difícil, hay un pequeño resalte para salir al filo que, sin la cuerda
fija con que estaba equipado, requeriría algo más que una trepada fácil para
superarlo. La brecha intermedia no la usé ni la he usado nunca, pero luego, ya
de bajada, vi subir por ella a una pareja y se iban resbalando en lo que
parecía una repisa inclinada cubierta de grava o tierra; no lo vi agradable.
La más alta, que ya
conocía de una anterior subida por aquí, aunque entonces estaba cubierta de
nieve, sería mi elección tanto para subir como para bajar, como hice. La parte
de roca es una placa con fisuras horizontales, expuesta, pero muy segura y
relativamente fácil (II-); incluso el destrepe es rápido y cómodo. El
inconveniente son los 50º, como poco, del nevero para acceder a ella, pero son
apenas 20 metros y, con nieve en buenas condiciones, no debería ser un
problema. Además, quizá por orientación y estar metido en un rincón, esa parte
del nevero me la encontré algo más dura (léase estable y consistente) que por
donde crucé a la subida, pese a ser más tarde.
RELATO GRÁFICO:
Desde el
aparcamiento de La Besurta, se veía la Cresta de los Portillones, con la
Maladeta en todo lo alto. Comencé a caminar remontando (SE) el valle por la
misma pista, que se transformó enseguida en…
… un buen
camino, incluso con trozos empedrados. Al salir del bosque y ganar altura,
podía ver a mi espalda el Perdiguero y el Mall Pintrat, muy destacada, entre
otros.
A los
pocos minutos, tomé a la derecha (SE) el desvío que sube a la Renclusa,
dejando…
… el
camino principal, que sigue hacia Aigualluts bajo la cresta de la Tuca de
Bargas.
El
Torrente de La Renclusa bajaba extraordinariamente cargado.
Cuando
empecé a distinguir el refugio, se veían ya sobre el mismo la soleada cresta
del macizo. Concretamente, los Picos Occidentales y, más separado, el de Alba.
Desde La
Reclusa, se veían así los picos de Salvaguardia y la Mina dominando La Besurta
(se distinguía el aparcamiento).
Ante la
puerta del refugio, salían tres sendas; tomé la de la izquierda (SE), que baja
a cruzar el torrente y, dejando a la derecha…
… la
capilla de la Virgen de las Nieves, …
… remonta
el vallecito de Paderna, por donde corre el Barranco de Alba, encajado entre el
pico del mismo nombre y…
… el
cuerpo principal del macizo, que quedaba a mi izquierda.
Donde el
valle empezó a abrirse, un puentecillo permite cruzar el cauce.
Un
momento después, llegué al rellano en que estaba el ibón bajo de Paderna (que
últimamente llaman de La Renclusa). Al fondo, se podía ver ya el pico de Alba y
hacerse idea de lo que quedaba. Aquí, di un pequeño rodeo por la izquierda para
visitar…
… el ibón
alto, muy bonito con la cresta de los Portillones como fondo.
La senda
va luego por una terraza de la vertiente derecha en una zona estrecha del
barranco, antes de…
… un
nuevo ensanchamiento en la desembocadura del barranco del Diente, bajo los
Picos Occidentales.
Los hitos
me ayudaron a encontrar el paso cómodo en el pedregal antes de emprender el
ascenso a la que parece la cabecera del valle. En realidad, el barranco baja de
la izquierda, pero, en la curva, la senda sigue recto para…
…
encaramarse por pendientes herbosas, con la Maladeta y el Cordier a la vista, a
su lomo izquierdo. En general el terreno era cómodo, salvo…
… al pasar
un par de escalones como éste. Como se ve, cortos y con dificultad nula.
También,
algún pedregal. Comenzaba a haber neveros, pero eran evitables.
Así
alcancé el lomo en cuestión, que es el que cae al noreste del pico de Alba,
hacia el de Paderna. Bonita perspectiva del Salvaguardia, por cierto.
Delante,
aparecieron la Tuca y la Tuqueta blancas de Paderna, que rematan la arista
norte del pico de Alba. Ésta define el final de la ascensión, pero no me
dirigiría allí directamente, sino que…
…
proseguí por el lomo noreste, sobre el que estaba y que acabaría convergiendo
más arriba. Éste es amplio, suavemente curvado y moderadamente empinado. Está
cubierto de cantizal, con hierba creciendo en los huecos, y, si bien no hay
rastro de senda, unos hitos indicaban el paso bueno. Y, en cualquier caso, el
terreno no deja de ser razonablemente cómodo y libre de obstáculos.
Al ganar
altura, asomaron sobre la cresta fronteriza las montañas aranesas, entre las
que destacaban la Sèrra Nauta y el Maubèrme. Más lejos, y ya muy borrosos,
también se distinguían el Mont Valier e, incluso, las crestas del Pallars.
Los
neveros se fueron haciendo más frecuentes y, todavía en el lomo, hube de cruzar
alguno, pero sin suponer obstáculo. A mi izquierda, el pico Mir y el Diente de
Alba me iban indicando que ya faltaba menos. Al lado contrario, una…
… curiosa
perspectiva de la cresta del Macizo del Perdiguero, desde éste al Mall Plané, a
través de la Brecha de la Tuca Blanca.
Al Acercarme
al final, se fue descubriendo la pirámide cimera del Pico de Alba y la arista
que debía ganar; la que cae al norte…
… hacia
la Tuca Blanca, que quedaba ya por debajo y a mi derecha.
A mi izquierda,
el Pico Mir y el Diente de Alba, desde un…
… rellano
donde el lomo se encastra en el pico. Ahora tenía que cruzar la nieve bajo el
mismo, a la derecha (O), para ir a la segunda brecha que se ve en la parte en
que la arista norte pierde pendiente. Pero, más a la derecha aún (NO), vi…
… una
huella que atravesaba el nevero hacia otra brecha más baja. Como la pendiente
lateral era considerable (>45º), pensé que sería más cómodo por ahí. Y así
fue…
… durante
el paso por la nieve, donde tenía esta bonita perspectiva a mi derecha.
Pero, en
la salida a la roca, se acabó el encanto. Quizá no siempre esté así, pero me
encontré el final del nevero ahuecado y una rimaya incómoda, sucia, hacia una
roca muy inestable y empinada (I+). Y el remate, unos escalones lisos y verticales.
Aunque de apenas un par de metros, sin la cuerda fija que había, el paso no
sería trivial (II grado con ella).
Eso sí,
una vez en la arista, me encontré ante el panorama de los macizos de Posets y Perdiguero
alzándose al otro lado del valle de Benasque. Incluso, en medio, se llegaban a
ver Bachimala y la Munia. Girando a la izquierda (S), comencé a…
…
remontar la arista por su flanco oeste (derecho), siguiendo unos hitos e incluso,
por momentos, rastros de senda. Al llegar al segundo nevero que se ve, me
encontré en la vertical y unos 50 metros por debajo del pico. Giré entonces a
la izquierda (SE), encarando la pendiente, que…
…
consiste en una empinadísima canchalera que, aunque lejos de ser vertical, no
se puede superar sin ayuda continua de las manos (I).
Alcancé
la cresta en una antecima, desde la cual la cima quedaba unos 30 ó 40 metros al
sureste, al cabo de una arista de bloques, impresionante pero fácil (I) si se da
con el buen paso.
Desde la
cima del Pico de Alba, caía al noreste el barranco homónimo hacia el alto valle
del Ésera y el cordal divisorio de la cordillera, por encima del cual quebraban
el horizonte el Maubèrme y compañía. A la derecha, de…
… la
cresta del macizo, se veían el Diente de Alba, los dos Occidentales más
cercanos y la Maladeta. Hacia la vertiente meridional, asomaba el Vallibierna
por un hueco en…
… la Cresta
de Cregüeña, visible desde el Aragüells hasta su final en Estatás, por encima
del cual asomaban las cimas del Ampriu y el Turbón. Siguiendo con el giro, una…
… perspectiva
de los dos grandes macizos del otro lado del Ésera, aún más impresionante que
la de antes al estar realzada por la visión de los lagos de Alba.
La vuelta
acaba al norte, hacia la Tuca Blanca de Paderna y la arista que había seguido
para subir. Ahora tocaba bajar por la misma ruta, pero…
…
yendo por aquí, al quedar atrás la pirámide cimera, seguí por el borde de la
roca, hacia la pequeña brecha que se ve en la vertical del Pico de la Mina.
Allí, me encontré…
… unos
hitos, que invitaban a pasar por la escotadura, al otro lado de la cual…
… una
placa empinada, lisa, pero con mucha fisura, permitía bajar por el flanco
oriental de la cresta sin demasiada dificultad (II-).
Los
primeros 20 metros de nieve bajo la brecha eran empinados (unos 50º) y los
descendí directamente. Luego, al perder pendiente el manto, giré a la derecha
(SE) para acabar…
… bajando
en diagonal hasta el rellano donde entronca el lomo noreste. Quizá esta opción
tenga un poquito más de dificultad objetiva que la brecha de subida, pero
resulta mucho más cómoda y segura. Hay una opción intermedia, que se ve a la
derecha de la foto, consistente en una repisa diagonal de aspecto terroso a la
cual llegaba ahora una huella. Un poco antes, vi subir por ahí a dos, que se
iban resbalando y se movían con poca seguridad; parece que esa alternativa es
aún más fácil, pero incómoda. Sea como fuere, una vez de vuelta en el rellano,
continué deshaciendo el camino de ida…
… por lo
alto del mismo. Al ratito, mientras bajaba por el pedregal y hacia los 2.800
metros de altitud, vi a mi derecha que…
…
persistía bastante nieve en el Barranco de Alba y, un poco cansado de pisar
cantos, me dejé caer hacia ese lado para…
… bajar
por esta blanca e invitadora alfombra. El manto era consistente, pero pastosos
en superficie y, con esta…
… pendiente
entre suave y moderada, el descenso fue cómodo y, si bien fue menos panorámico
que ir por el lomo, …
… no dejaba
de ser espectacular el entorno.
La nieve
acabó más o menso a la altura del collado de Paderna, que veía a mi izquierda.
Estuve bajando dirigirme hacia allí en busca de la senda, pero, quizá me equivoqué,
pensé que…
… sería
más práctico atajar hacia la derecha (NE) hacia el fondo del valle de Paderna
directamente. Al principio la cosa, aunque sin senda y por terreno bastante irregular,
no fue mal por hierba y cantos dispersos.
Peor fue
cuando, cerca del fondo, me encontré con la gran pedrera que hay bajo el Barranco
del Diente. En fin; la fui cruzando por donde me pareció hasta dar con…
… la
senda del Barranco de Alba, que tomé a la derecha (E), pasando de nuevo a
deshacer camino.
Para
cuando llegué al prado encharcado donde antes estuvo el ibón bajo, las nubes se
estaban cerrando sobre el macizo. La jornada había sido muy bonita, pero había
perdido demasiado tiempo.
Y qué
diferencia con el aspecto soleado de estos mismos parajes por la mañana.
Aunque,
como al este el cielo aún estaba azul, aceleré con la esperanza de no mojarme.
Pero,
llegando a la Renclusa me empezaron a caer algunas gotitas y…
… finalmente
me llovió durante la mitad del camino del refugio a la Besurta. No fue grave.
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