Pico de Alba (3.112)

ASCENSIÓN DESDE LA BESURTA

IDA Y VUELTA POR EL BARRANCO DE ALBA Y ARISTA NORTE

El Pico de Alba es la más occidental de las cimas que configuran el quebrado espinazo del Macizo de la Maladeta. No se cuenta entre las más destacadas por tamaño, prominencia ni altivez. Es su situación la que da a esta montaña un atractivo especial frente a sus vecinos, pues es el mejor punto de vista hacia el oeste, donde se alzan los otros dos grandes macizos que rodean el Valle de Benasque. Por lo demás, posee las características comunes a todo este macizo, con flancos muy empinados y aristas afiladas y accidentadas, al punto que no hay lugar para alcanzar caminando la cima.

La ruta normal comienza subiendo a la Renclusa para, desde allí, remontar el valle de Paderna y el Barranco de Alba, éste por su lomo oriental, hasta situarse al pie de la pirámide del pico de Alba, ante del flanco oriental de su arista norte. A ésta hay que encaramarse por una de las dos o tres brechas más accesibles para luego remontarla por el flanco occidental hasta situarse bajo la cima. Finalmente, se remata la ascensión con una trepada directa en la cara oeste del pico.

Visto desde el norte, segmento de cresta del Pico de la Maladeta al de Alba, en el extremo derecho

SITUACIÓN:

  • Zona: Alta Ribagorza (Pirineos)
  • Unidad: Macizo de la Maladeta
  • Base de partida: Benasque (Huesca)

ACCESO: Benasque es el municipio más alto del valle del Ésera, que atraviesa de norte a sur la comarca de la Ribagorza, en el noreste de la provincia. La ruta parte del paraje de La Besurta, situado 16 km aguas arriba del pueblo y último punto accesible en vehículo. Aunque, entre finales de junio y mediados de septiembre, el tráfico está regulado, teniendo que dejar el coche en Llanos del Hospital, 4 km antes, o recurrir al servicio de autobuses. En el portal del Ayuntamiento de Benasque se encuentra información al respecto. Puedes calcular un itinerario desde tu lugar de origen hasta allí en el siguiente link a GoogleMaps.

OTROS DATOS:

  • Cota mínima / máxima: 1.898 / 3.112
  • Mi tiempo efectivo: 6h15
  • Mi tiempo total: 10h45
  • Dificultades: PD, en las condiciones del día, con nieve obligada sólo para acceder a la arista norte, con una capa pastosa de unos 15 ó 20 centímetros sobre otra dura. Desnivel de nieve de unos 20 metros con pendiente en torno a 50º. Trepada de escasa dificultad (II-) de unos 20 metros por buena roca. Muchos pasos cortos más fáciles (I) en los cincuenta metros de la cara NO y la breve arista de acceso a la cima. Terreno incómodo por pedrera.
  • Track para descargar en Wikiloc

Mapa tomado del visor Iberpix. ©INSTITUTO GEOGRÁFICO NACIONAL DE ESPAÑA

LA RUTA: Salir de La Besurta por la senda que continúa remontando el Ésera y, enseguida, tomar a la derecha (SE) el desvío que sube al Refugio de La Renclusa. Allí, seguir por otro camino que, de nuevo a la derecha (SO), remonta el Valle de Paderna y, al fondo del mismo, se encarama al lomo que baja del Pico de Alba al de Paderna. Cuando éste se funde con la pirámide cimera, girar a la derecha (O) y cruzar el eventual nevero (50º) para situarse en la base de la segunda brecha más alta de las que se ven, la cual se gana trepando una placa lisa, pero con buenos agarres (II-). Una vez en la arista norte (PD), cruzarla y girar a la izquierda (S) para seguirla por su flanco occidental hasta estar en la vertical de cumbre. Encarar entonces la pendiente y trepar directamente por terreno de bloques (I), no siempre muy estables, hasta una antecima a partir de la cual una breve arista de bloques (I) conduce a la cima del Pico de Alba (F). Regresar por el mismo camino.

Croquis de la ruta sobre ©GOOGLE EARTH

COMENTARIOS: Aunque el Pico de Alba es una de las cimas más humildes, y la más modesta del espinazo principal, del macizo, ésta es una de las ascensiones más bonitas que se pueden hacer en vertiente norte la Maladeta. Es más variada que otras actividades de mayor dificultad o prestigio. El Valle de Paderna es uno de los pocos rincones en que la montaña se muestra amable por estos pagos. Y, al ocupar un extremo de la cresta, se disfruta de un gran panorama desde la cima.

Respecto al recorrido que hice en esta ocasión, lo suyo sería ir y volver por el itinerario de subida, salvo el acceso a la arista norte, que es mejor por donde bajé. La variación que hice en el descenso, respecto a la subida y los hitos, bajando al Barranco de Alba antes de tiempo para aprovechar los neveros, funcionó al principio, pero, al acabar la nieve, hube de cruzar un cantizal peor que el del lomo por donde va la ruta marcada. Quizá con más nieve, si el manto llega al fondo del valle de Paderna, sea una buena idea y no sólo para bajar.

Respecto al acceso a la arista norte, hay tres brechas. La más baja es la que usé para subir; la escogí porque había huella cruzando la nieve, pero la salida a la roca me la encontré muy fea, con un gran hueco bajo la nieve y una rimaya incómoda; además, aunque no es difícil, hay un pequeño resalte para salir al filo que, sin la cuerda fija con que estaba equipado, requeriría algo más que una trepada fácil para superarlo. La brecha intermedia no la usé ni la he usado nunca, pero luego, ya de bajada, vi subir por ella a una pareja y se iban resbalando en lo que parecía una repisa inclinada cubierta de grava o tierra; no lo vi agradable.

La más alta, que ya conocía de una anterior subida por aquí, aunque entonces estaba cubierta de nieve, sería mi elección tanto para subir como para bajar, como hice. La parte de roca es una placa con fisuras horizontales, expuesta, pero muy segura y relativamente fácil (II-); incluso el destrepe es rápido y cómodo. El inconveniente son los 50º, como poco, del nevero para acceder a ella, pero son apenas 20 metros y, con nieve en buenas condiciones, no debería ser un problema. Además, quizá por orientación y estar metido en un rincón, esa parte del nevero me la encontré algo más dura (léase estable y consistente) que por donde crucé a la subida, pese a ser más tarde.

RELATO GRÁFICO:

Desde el aparcamiento de La Besurta, se veía la Cresta de los Portillones, con la Maladeta en todo lo alto. Comencé a caminar remontando (SE) el valle por la misma pista, que se transformó enseguida en…

… un buen camino, incluso con trozos empedrados. Al salir del bosque y ganar altura, podía ver a mi espalda el Perdiguero y el Mall Pintrat, muy destacada, entre otros.

A los pocos minutos, tomé a la derecha (SE) el desvío que sube a la Renclusa, dejando…

… el camino principal, que sigue hacia Aigualluts bajo la cresta de la Tuca de Bargas.

El Torrente de La Renclusa bajaba extraordinariamente cargado.

Cuando empecé a distinguir el refugio, se veían ya sobre el mismo la soleada cresta del macizo. Concretamente, los Picos Occidentales y, más separado, el de Alba.

Desde La Reclusa, se veían así los picos de Salvaguardia y la Mina dominando La Besurta (se distinguía el aparcamiento).

Ante la puerta del refugio, salían tres sendas; tomé la de la izquierda (SE), que baja a cruzar el torrente y, dejando a la derecha…

… la capilla de la Virgen de las Nieves, …

… remonta el vallecito de Paderna, por donde corre el Barranco de Alba, encajado entre el pico del mismo nombre y…

… el cuerpo principal del macizo, que quedaba a mi izquierda.

Donde el valle empezó a abrirse, un puentecillo permite cruzar el cauce.

Un momento después, llegué al rellano en que estaba el ibón bajo de Paderna (que últimamente llaman de La Renclusa). Al fondo, se podía ver ya el pico de Alba y hacerse idea de lo que quedaba. Aquí, di un pequeño rodeo por la izquierda para visitar…

… el ibón alto, muy bonito con la cresta de los Portillones como fondo.

La senda va luego por una terraza de la vertiente derecha en una zona estrecha del barranco, antes de…

… un nuevo ensanchamiento en la desembocadura del barranco del Diente, bajo los Picos Occidentales.

Los hitos me ayudaron a encontrar el paso cómodo en el pedregal antes de emprender el ascenso a la que parece la cabecera del valle. En realidad, el barranco baja de la izquierda, pero, en la curva, la senda sigue recto para…

… encaramarse por pendientes herbosas, con la Maladeta y el Cordier a la vista, a su lomo izquierdo. En general el terreno era cómodo, salvo…

… al pasar un par de escalones como éste. Como se ve, cortos y con dificultad nula.

También, algún pedregal. Comenzaba a haber neveros, pero eran evitables.

Así alcancé el lomo en cuestión, que es el que cae al noreste del pico de Alba, hacia el de Paderna. Bonita perspectiva del Salvaguardia, por cierto.

Delante, aparecieron la Tuca y la Tuqueta blancas de Paderna, que rematan la arista norte del pico de Alba. Ésta define el final de la ascensión, pero no me dirigiría allí directamente, sino que…

… proseguí por el lomo noreste, sobre el que estaba y que acabaría convergiendo más arriba. Éste es amplio, suavemente curvado y moderadamente empinado. Está cubierto de cantizal, con hierba creciendo en los huecos, y, si bien no hay rastro de senda, unos hitos indicaban el paso bueno. Y, en cualquier caso, el terreno no deja de ser razonablemente cómodo y libre de obstáculos.

Al ganar altura, asomaron sobre la cresta fronteriza las montañas aranesas, entre las que destacaban la Sèrra Nauta y el Maubèrme. Más lejos, y ya muy borrosos, también se distinguían el Mont Valier e, incluso, las crestas del Pallars.

Los neveros se fueron haciendo más frecuentes y, todavía en el lomo, hube de cruzar alguno, pero sin suponer obstáculo. A mi izquierda, el pico Mir y el Diente de Alba me iban indicando que ya faltaba menos. Al lado contrario, una…

… curiosa perspectiva de la cresta del Macizo del Perdiguero, desde éste al Mall Plané, a través de la Brecha de la Tuca Blanca.

Al Acercarme al final, se fue descubriendo la pirámide cimera del Pico de Alba y la arista que debía ganar; la que cae al norte…

… hacia la Tuca Blanca, que quedaba ya por debajo y a mi derecha.

A mi izquierda, el Pico Mir y el Diente de Alba, desde un…

… rellano donde el lomo se encastra en el pico. Ahora tenía que cruzar la nieve bajo el mismo, a la derecha (O), para ir a la segunda brecha que se ve en la parte en que la arista norte pierde pendiente. Pero, más a la derecha aún (NO), vi…

… una huella que atravesaba el nevero hacia otra brecha más baja. Como la pendiente lateral era considerable (>45º), pensé que sería más cómodo por ahí. Y así fue…

… durante el paso por la nieve, donde tenía esta bonita perspectiva a mi derecha.

Pero, en la salida a la roca, se acabó el encanto. Quizá no siempre esté así, pero me encontré el final del nevero ahuecado y una rimaya incómoda, sucia, hacia una roca muy inestable y empinada (I+). Y el remate, unos escalones lisos y verticales. Aunque de apenas un par de metros, sin la cuerda fija que había, el paso no sería trivial (II grado con ella).

Eso sí, una vez en la arista, me encontré ante el panorama de los macizos de Posets y Perdiguero alzándose al otro lado del valle de Benasque. Incluso, en medio, se llegaban a ver Bachimala y la Munia. Girando a la izquierda (S), comencé a…

… remontar la arista por su flanco oeste (derecho), siguiendo unos hitos e incluso, por momentos, rastros de senda. Al llegar al segundo nevero que se ve, me encontré en la vertical y unos 50 metros por debajo del pico. Giré entonces a la izquierda (SE), encarando la pendiente, que…

… consiste en una empinadísima canchalera que, aunque lejos de ser vertical, no se puede superar sin ayuda continua de las manos (I).

Alcancé la cresta en una antecima, desde la cual la cima quedaba unos 30 ó 40 metros al sureste, al cabo de una arista de bloques, impresionante pero fácil (I) si se da con el buen paso.

Desde la cima del Pico de Alba, caía al noreste el barranco homónimo hacia el alto valle del Ésera y el cordal divisorio de la cordillera, por encima del cual quebraban el horizonte el Maubèrme y compañía. A la derecha, de…

… la cresta del macizo, se veían el Diente de Alba, los dos Occidentales más cercanos y la Maladeta. Hacia la vertiente meridional, asomaba el Vallibierna por un hueco en…

… la Cresta de Cregüeña, visible desde el Aragüells hasta su final en Estatás, por encima del cual asomaban las cimas del Ampriu y el Turbón. Siguiendo con el giro, una…

… perspectiva de los dos grandes macizos del otro lado del Ésera, aún más impresionante que la de antes al estar realzada por la visión de los lagos de Alba.

La vuelta acaba al norte, hacia la Tuca Blanca de Paderna y la arista que había seguido para subir. Ahora tocaba bajar por la misma ruta, pero…

… yendo por aquí, al quedar atrás la pirámide cimera, seguí por el borde de la roca, hacia la pequeña brecha que se ve en la vertical del Pico de la Mina. Allí, me encontré…

… unos hitos, que invitaban a pasar por la escotadura, al otro lado de la cual…

… una placa empinada, lisa, pero con mucha fisura, permitía bajar por el flanco oriental de la cresta sin demasiada dificultad (II-).

Los primeros 20 metros de nieve bajo la brecha eran empinados (unos 50º) y los descendí directamente. Luego, al perder pendiente el manto, giré a la derecha (SE) para acabar…

… bajando en diagonal hasta el rellano donde entronca el lomo noreste. Quizá esta opción tenga un poquito más de dificultad objetiva que la brecha de subida, pero resulta mucho más cómoda y segura. Hay una opción intermedia, que se ve a la derecha de la foto, consistente en una repisa diagonal de aspecto terroso a la cual llegaba ahora una huella. Un poco antes, vi subir por ahí a dos, que se iban resbalando y se movían con poca seguridad; parece que esa alternativa es aún más fácil, pero incómoda. Sea como fuere, una vez de vuelta en el rellano, continué deshaciendo el camino de ida…

… por lo alto del mismo. Al ratito, mientras bajaba por el pedregal y hacia los 2.800 metros de altitud, vi a mi derecha que…

… persistía bastante nieve en el Barranco de Alba y, un poco cansado de pisar cantos, me dejé caer hacia ese lado para…

… bajar por esta blanca e invitadora alfombra. El manto era consistente, pero pastosos en superficie y, con esta…

… pendiente entre suave y moderada, el descenso fue cómodo y, si bien fue menos panorámico que ir por el lomo, …

… no dejaba de ser espectacular el entorno.

La nieve acabó más o menso a la altura del collado de Paderna, que veía a mi izquierda. Estuve bajando dirigirme hacia allí en busca de la senda, pero, quizá me equivoqué, pensé que…

… sería más práctico atajar hacia la derecha (NE) hacia el fondo del valle de Paderna directamente. Al principio la cosa, aunque sin senda y por terreno bastante irregular, no fue mal por hierba y cantos dispersos.

Peor fue cuando, cerca del fondo, me encontré con la gran pedrera que hay bajo el Barranco del Diente. En fin; la fui cruzando por donde me pareció hasta dar con…

… la senda del Barranco de Alba, que tomé a la derecha (E), pasando de nuevo a deshacer camino.

Para cuando llegué al prado encharcado donde antes estuvo el ibón bajo, las nubes se estaban cerrando sobre el macizo. La jornada había sido muy bonita, pero había perdido demasiado tiempo.

Y qué diferencia con el aspecto soleado de estos mismos parajes por la mañana.

Aunque, como al este el cielo aún estaba azul, aceleré con la esperanza de no mojarme.

Pero, llegando a la Renclusa me empezaron a caer algunas gotitas y…

… finalmente me llovió durante la mitad del camino del refugio a la Besurta. No fue grave.

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