Funtirín (2.123)

ASCENSIÓN DESDE ODOLLO

POR LA CUERDA, CON CRUZ MAYOR (2.024), PICO TUERTO (2.051) Y BERDIAÍNAS (2.116)

En el oeste de la provincia de León, entre la Cabrera y el Bierzo, se levantan los Montes Aquilianos, que prolongan hacia occidente la Sierra del Teleno. Su pico más alto y conocido es la Cabeza de la Yegua. Las cuatro cumbres que recorre esta ruta están aún más al oeste, superan los 2.000 metros y coronan la cabecera de un vallecito, el Arroyo de la Sierra, que se hunde en la vertiente sur de la sierra. El paisaje es el típico de los Montes Galaico-leoneses: una cresta redondeada y amplia, con esporádicas culminaciones rocosas, sostenida por altas laderas empinadas cubiertas de monte bajo, donde es fácil cruzarse con corzos y jabalíes. Es ésta una comarca alejada, con aldeas comunicadas por carreteritas innobles, donde a muchas montañas no hay senda que suba, ni se encuentran hitos en muchas cimas. Aunque hay caminos que remontan los valles, culminar las cimas nunca fue de interés por aquí.

La ruta comienza remontando el Arroyo de la Sierra hasta encontrar una buena subida al más suroccidental de los picos que lo rodean, la Cruz Mayor. A partir de ahí, se recorre la cuerda, rodeando toda la cabecera del valle, hasta el otro extremo de la herradura, en el Funtirín, que es también la cima más alta de la jornada. Para volver, se desciende directamente al fondo del Arroyo de la Sierra y se deshace parte del camino de ida.

Berdiaínas y Funtirín sobre el Arroyo de la Sierra desde el brazo occidental del cresterío

SITUACIÓN:

  • Zona: Sª del Teleno - Montes Aquilianos y de León (Montes Galaico - Leoneses)
  • Unidad: Montes Aquilianos
  • Base de partida: Odollo (León)

ACCESO: La población de Odollo, perteneciente al municipio leonés de Castrillo de Cabrera, está situada en el suroeste de la provincia, en el valle del Río Cabrera, entre la sierra homónima y la vertiente meridional de los Montes Aquilianos. La ruta comienza en una pista que sale al norte de la carretera (derecha llegando de Truchas), pocos metros antes de llegar a la Ermita de Santa Lucía. No había mucho sitio, pero se podía dejar el coche en las cercanías del desvío. Puedes calcular un itinerario desde tu lugar de origen hasta allí en el siguiente link a GoogleMaps. Por cierto, respecto a servicios, a lo mejor está ahora algo mejor, pero, en 2009, no encontré donde tomar nada a menos de 20 km (concretamente, un bar en Corporales). De cajeros, farmacias y tal, mejor ni hablamos.

OTROS DATOS:

  • Cota mínima / máxima: 960 / 2.123
  • Mi tiempo efectivo aproximado: 8h00
  • Mi tiempo total: 9h30
  • Dificultades: Muy fácil. Algún pasito aéreo entre Cruz Mayor y el Pico Tuerto. La mayor arte de la ruta transcurre sin camino, pero por terreno poco incómodo y evidente.
  • Track para descargar en Wikiloc

Mapa tomado del visor Iberpix. ©INSTITUTO GEOGRÁFICO NACIONAL DE ESPAÑA

LA RUTA: Salir de Odollo por el Camino de la Sierra, que remonta el arroyo homónimo por su ribera izquierda, hasta un vado hacia los 1.300 metros de altitud. Tras cruzar el río, remontar un espolón rocoso al otro lado hasta alcanzar el brazo oeste del cordal que rodea el valle. Girar a la derecha (N) y seguirlo hasta la cima de la Cruz Mayor.

Continuar cresteando por el Pico Tuerto y, tras girar con la cuerda al sureste, al Alto de las Berdiaínas. Dejando aquí la divisoria de los Aquilianos, seguir al sur por el suave y herboso, atravesando la horcada intermedia para llegar al Funtirín, cumbre de la jornada.

Bajar a la derecha (SO) por la ladera de hierba y matorral hasta un rellano hacia los 1.800 metros. Desviarse allí a la izquierda (S) para alcanzar el fondo de un barranco anónimo que desemboca en el Arroyo de la Sierra y descender por él. Al topar, poco antes de llegar al fondo, con el Camino de la Sierra, tomarlo a la izquierda (SO) para regresar a Odollo.

Croquis de la ruta sobre ©GOOGLE EARTH

COMENTARIOS: Ascensión físicamente exigente y que, aunque no hay que trepar, requiere experiencia en moverse por el monte pues muy buena parte de ella transcurre fuera de camino y sin hitos marcando la ruta. La compensación es que el entorno es bonito, las vistas amplias y, sobre todo, esa sensación de pisar terreno poco transitado; de salirse de lo habitual; de lo que todo el mundo sube. Sólo el tramo entre el Pico Tuerto y la antecima norte del Berdiaínas; es decir, donde se va por la divisoria principal de los Montes Aquilianos, tiene senda y marcas y está concurrida, al formar parte de una travesía clásica.

RELATO GRÁFICO:

Hacia las nueve y media de la mañana y tras aparcar el coche como pude, salí de la carretera que atraviesa entre los barrios de Odollo. Comencé remontando una pista sale hacia el noreste, dejando el Barrio de Arriba a la derecha. Enseguida, llegué a un rellano donde hay un cruce de caminos. Tomé el de la izquierda (NO), que va paralelo a la carretera cortando una ladera de matorral disperso y frente al Sixoblanco, que se levanta al otro lado del valle. Este carril es el Camino de la Sierra que, al llegar a la boca de un vallecito, gira a la derecha (NE) para…

… entrar remontar el Arroyo de la Sierra por su vertiente izquierda. Caminando en llano bajo la cresta oriental del Arroyo de la Sierra, desde el principio iba viendo la gran masa verde del Funtirín. A medida que avanzaba, el valle fue girando paulatinamente para tomar dirección norte al tiempo que…

… se iba encajonando. Tras pasar junto a las ruinas de un molino, en la confluencia de un barranco anónimo, empecé a distinguir también el Pico Tuerto al fondo de valle. Más arriba, el camino gana altura sobre el cauce del arroyo y no vuelve al mismo hasta estar…

… prácticamente a la altura de la Cruz Mayor, hacia los 1.300 metros de altitud. Allí acabó la pista ante un vado, al otro lado del cual una senda continúa remontando el valle. Para mí, empezaba la verdadera ascensión, tras hora y media de llaneo. Así, según crucé el cauce, dejé la senda por la izquierda para subir por la ladera, aprovechando los escalones que forma la roca.

El ascenso fue empinado, pero, al estar tan abierto el matorral, también rápido y cómodo.

Luego, mientras se definía más claramente lomo, continué ganando altura, mientras a mi espalda ganaba perspectiva el Funtirín.

Las zonas rocosas se alternaban con otras de hierba. Hacia la cota 1.800, pasé un hombro tras el que apareció la Cruz Mayor, a la derecha del lugar donde iba a alcanzar la cuerda. Aquí, dejé de ir por el lomo para atajar directamente a la derecha (NO) en busca del collado que veía a la izquierda de la cumbre. Unja vez allí, giré a la derecha (N) y subí los últimos metros hasta la cima, de nuevo sin senda ni hitos, pero por un terreno de matorral rastrero que no molesta el paso.

Eran las doce y media y, al sur, se extendía en el horizonte el largo cordal de la Sierra de la Cabrera, más allá del Llagarino. Al otro lado, se abría…

… el circo cabecero del Arroyo de la Sierra está dominado por el Pico Tuerto y el Alto de las Berdiaínas, siguientes hitos de mi recorrido por esta bonita cresta. También, más a la derecha, al otro lado del valle, el…

… Funtirín.

Continué caminando hacia el norte por el ancho y herboso cordal, sorteando o pasando por encima algún breve cancho.

En general, la pendiente es suave, aunque este tramo tiene muchas subidas y bajadas cortas.

Estando ya a la altura del Berdiaínas, justo…

… justo antes del Pico Tuerto, encontré un crestón de roca de algo más de entidad. Puede rodearse por su base, pero, como suponía perder cota y, a lo mejor, enredarme en el matorral, decidí pasarlo por arriba. No presenta una gran dificultad, aunque sí varias pequeñas trepadas, ninguna de las cuales supera el I grado, si es que llega. La cosa no hizo sino amenizar el día un poco. Tras la zona de roca, sólo me quedaba…

… un breve lomo herboso de mediana pendiente para alcanzar la cima. Hacia las dos menos cuarto, llegué al Pico Tuerto. 

Aquí me encontré alguna gente y una senda, marcada con estacas pintadas de rojo, que señala una ruta muy popular por estos pagos, que va de la estación de esquí del Morredero a Peñalba de Santiago, pasando por Cabeza de la Yegua y este Pico Tuerto. Curiosamente, el tipo con el que hablé, conocía la ruta y toda la zona, pero jamás había pensado en subir al Berdiaínas y mucho menos al Funtirín. Sorprendente. Pero era cosa de seguir porque entre charlas, contemplación y almuerzo, se me estaban haciendo las dos y pico y aún me quedaba camino.

Tomé la senda en cuestión hacia la derecha (E) y, siguiendo el cordal, pasé el modesto hombro de La Mayada, desde donde…

… hay esta bonita perspectiva de la Cruz Mayor y…

… esta otra de la Cabeza de la Yegua. Luego, alcancé la antecima norte del Alto de las Berdiaínas, donde el cordal principal, y con él la ruta balizada, giran al este para ir a ese pico.

Yo, en cambio, seguí recto al sur, dejando la senda para remontar una despejada ladera de hierba hacia esta nueva cima. Este tramo carece de camino y marcas, pero ni la orientación ni el terreno plantean el menor inconveniente, como se ve en esta mirada atrás, con el Pico tuerto al fondo. Eran las tres menos cuarto al llegar a la cumbre del Alto de las Berdiaínas, que, pese a sus 2.116 metros de altitud y más de 100 de prominencia, no tiene una mala piedra marcando su punto más alto. Efectivamente, no debe de venir mucha gente.

Continué por el mismo cordal al sur, bajando por el suave lomo hasta el collado intermedio y subiendo luego, mientras…

… esquivaba por la izquierda algunos resaltes rocosos.

Así llegué a las tres y media a la cumbre del Funtirín, que tampoco tenía señal (con 2.123 m de altitud y 128 de prominencia).

Al noreste, al otro lado del tajo del Río Cabo, se elevaba la Cabeza de la Yegua, cúspide de los Montes Aquilianos, y más a la derecha, el…

… Teleno, cumbre de la cordillera.

Ya eran las cuatro cuando emprendí el camino de regreso del Funtirín. En primer lugar, descendí caminando la ladera al suroeste, empinada y herbosa, hacia un llamativo rellano amarillo, bien visible sobre el Arroyo de la Sierra. Vista desde allí, …

… la Cruz Mayor muestra un aspecto impresionante. Vale que es la cima más modesta de los dosmiles del valle, pero... ¡a bonita no le gana ninguna! Desde el rellano, derivé a la izquierda (S), cortando en diagonal una ladera poblada de piornos para entrar en un barranco anónimo, que desciende hacia el Arroyo de la Sierra. No me fue muy incómodo el paso pues el matorral era menos denso de lo que espera y, además, al poco me encontré siguiendo un rastro de paso de animales, estrecho pero suficiente. Al llegar al fondo del barranco, encontré …

… su cauce seco y giré a la derecha (SO) para seguirlo en su bajada. Por ahí, el descenso fue rápido y cómodo, con el único inconveniente del tremendo calor que, a estas alturas del día, se concentraba en este corte del terreno cerrado a la brisa que antes me había aliviado de los ardores del sol.

Cuando, cerca de la desembocadura, el barranco se estrecha y aflora la roca, me salí del cauce para seguir la orilla izquierda.

Al acercarme al fondo del Arroyo del Valle, disfrutando de esta bonita perspectiva del mismo, me topé con una banda de zarzas espesas que rodeé por la derecha cruzando el barranco.

Llegué así de nuevo al Camino de la Sierra. Tomándolo a la izquierda (S), volví por terreno conocido a Odollo, donde entré antes de las siete de la tarde, sin otra incidencia que el prolongado descanso que me tomé en las ruinas del molino citado al principio, tumbado en la hierba, a la sombra de unos árboles y con los pies metidos en el torrente.

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