Puig de Bastiments (2.875)

ASCENSIÓN DESDE EL VALLE DEL FRESER

POR LA SERRA DE LA VACA, CON EL PIC DE L’INFERN (2.868)

El Alto Ripollés es una comarca montañosa que incluye las elevadas crestas de formas suaves que rodean el alto curso del Río Ter y su principal afluente el Freser. Dominando la cabecera de éste, los picos del Infern y Bastiments (Dent du Géant para los franceses) son las máximas cumbres del área tras el Puigmal; además, son las cimas más orientales del Pirineo que superan los 2.800 metros de altitud. Son montañas herbosas y pedregosas, donde sólo ocasionalmente presenta el roquedo cierto carácter alpino, como en el Pic de l’Infern; lo más común es el relieve alomado, aunque con fuertes desniveles, como el del Bastiments. A caballo de los Pirineos Central y Oriental, tienen un clima no tan duro, lo que propicia una vegetación mediterránea en los valles, aunque en las crestas, castigadas por el viento, sólo a duras penas crece algo de pasto duro.

Partiendo del valle del Freser, la ruta se desvía al norte del mismo por la coma y sierra de la vaca para alcanzar el Pic Inferior de la Vaca. De ahí se sigue la divisoria pirenaica al este, pasando por las cimas de l’Infern y Bastiments, hasta el Coll de la Marrana, desde el cual se desciende al SO para regresar al curso del Freser.

El Bastiments al fondo de la Coma del Freser. A la izquierda, el Pic de l’Infern asoma por poco sobre la Serra de la Vaca

SITUACIÓN:

  • Zona: Alto Ripollès (Pirineos)
  • Unidad: Vall de Nuria
  • Base de partida: Queralbs (Gerona)
ACCESO: La población gerundense de Queralbs está situada en el noroeste de la provincia, al pie de la vertiente sur del Macizo de Nuria y dominando el curo del Freser. La ruta parte del refugio de Coma de Vaca, al que había llegado el día anterior; la aproximación lleva entre dos y tres horas caminando desde el Parking Daió. Éste se encuentra a orillas del Río Freser, junto al puente del mismo nombre, a menos de 2 km de Queralbs por La Farga. Puedes calcular un itinerario desde tu lugar de origen hasta allí en el siguiente link a GoogleMaps.

OTROS DATOS:

  • Cota mínima / máxima: 1.995 / 2.874
  • Mi tiempo efectivo aproximado: 7h15
  • Mi tiempo total: 9h15
  • Dificultades: Muy fácil, en las condiciones del día, con nieve en la mayor parte del recorrido, pero discontinua, con poico espesor y buena consistencia. Itinerario por caminos o terreno cómodo, pero incluyendo pendientes de nieve suaves (<20º) y un breve pasaje aéreo en el acceso a la cima del Pic de l’Infern.
  • Track para descargar en Wikiloc
Mapa tomado del visor Iberpix. ©INSTITUTO GEOGRÁFICO NACIONAL DE ESPAÑA

LA RUTA: Salir del Refugio de Coma de Vaca remontando el vallecito del mismo nombre por su ribera izquierda, aprovechando una amplia terraza que corta la ladera. Al llegar al Torrent dels Emprius, girar a la derecha (NE) y seguirlo hasta alcanzar el cordal de la Serra de la Vaca. Girar a la izquierda (NO) y seguir la loma, pasando por el Puig de Tirapits, hasta el entronque con la divisoria pirenaica en el Pic Inferior de la Vaca. Tomar el cordal a la derecha (NE) y seguirlo hasta el Pic de l'Infern. Continuar al este, pasando collados y puntas secundarias, hasta llegar a la cima del Bastiments.

Bajar al sureste hasta el Coll de la Marrana y girar a la derecha (SO) para alcanzar el fondo la Coma de Freser. Tomar a la izquierda (S) la senda que va junto a su curso, regresando al Refugio de Coma de Vaca. Desde ahí, prologar la bajada por el camino que sigue el curso del Freser para llegar al Puente de Daió.

Croquis de la ruta sobre ©GOOGLE EARTH

COMENTARIOS: Hermoso recorrido de crestas, sumamente fácil. También sería casi igual remontando la Coma de Vaca hasta el Coll de Carança, pero tenía curiosidad por recorrer la menos visitada Sierra de la Vaca. Existe la posibilidad, si se va a pasar una segunda noche en el refugio de Coma de Vaca de prolongar el cresteo por la Sierra de Catllar hasta el Coll dels Tres Pics. En fin, que existen muchas posibilidades tanto de acceso como de prolongación del recorrido del tramo de arista entre el Pic de l’Infern y el Puig de Bastiments.

La jornada aquí descrita es la segunda de una excursión de dos días, cuya primera parte fue la ascensión al Balandrau e incluyó la aproximación hasta el refugio. El itinerario completo desde el Puente de Daió creo que resultaría excesivo para un solo día.

RELATO GRÁFICO:

Antes de las ocho de la mañana estaba en marcha, saliendo del Refugio de Coma de Vaca hacia el vallecito homónimo, cuya embocadura podía ver más allá del refugio antiguo. El día se presentaba bastante despejado en general y menos frío de lo que esperaba. Como mi intención era comenzar por ganar el lomo de la Serra de la Vaca, en vez de tomar la senda que va por la orilla derecha del torrente, crucé el cauce para remontar un lomo herboso medio cubierto de nieve, lo que me llevó a… 

… una terraza que corta la vertiente nororiental del valle y en la que me había fijado el día anterior al bajar del Balandrau. El avance fue cómodo y, desde un primer momento, iba viendo la cabecera del barranco cerrada por el Serrat del Mig, mientras…

… quedaba atrás el refugio, que parecía de juguete bajo la mole del Balandrau.

Mientras avanzaba por la terraza, al otro lado del valle la luz del sol iba resbalando ladera abajo del Torreneules, haciendo brillar la nieve en contraste con la sombra reinante en la vertiente en que me encontraba.

Al llegar al segundo barranco que corta la terraza, el Torrent dels Emprius, giré a la derecha (NE) para…

… remontar la ladera herbosa que me separaba de la cuerda de la sierra. Llevando el barranco a la izquierda, subí por un lomo herboso, que me pareció la vía más práctica.

Mientras, a mi derecha, el Balandrau se mostraba seductor.

Alcancé la loma de la Serra de la Vaca cerca del collado de cota 2.507, donde me recibió una ráfaga de viento más que notable. Llevaba una hora caminando y pensaba haber parado un poco, pero decidí dejarlo para cuando encontrara algún lugar algo más abrigado. Así que, tras una momentánea parada a mirar atrás, continué camino…

… hacia el norte, atravesando directamente las praderas de la vertiente sureste del cordal en dirección al Puig de Tirapits. Atravesando este rellano abrigado por la masa de la sierra, efectivamente me encontré algo más al resguardo y aproveché para descansar un poco, contemplando…

… el Gra de Fajol dominando el Coll de la Marrana, por donde pasaría luego.

A mis pies la Coma de les Eugues, vallecito colgado que cae hacia el Freser, a cuyo través se veía la pared de la Serra de Catllar como si contra ella muriera el barranquillo.

Tras una primera parte llana, superé una rampa de hierba y neveros…

… sin demasiada inclinación ni historias para alcanzar el Puig de Tirapits, que, según me contó gente de la zona, es en realidad la cota 2.774 del mapa.

A punto de llegar, se descubrió, a mi derecha, el Bastiments, así como…

… el Puig de Pastuira.

La cuerda de la Serra de la Vaca es ancha y cómoda. Tomándola a la izquierda (NO), me dirigí hacia la punta (2.799) designada como Tirapits en el mapa y cuyo verdadero nombre es Roc Blanc, cosa lógica, pues…

… su cima es un afloramiento de caliza clara, único toque rocoso en este apacible cordal.

Cordal apacible, pero no aburrido, al ir caminando entre el Puigmal y sus satélites a la izquierda y…

... todo el cresterío que va del Pic Inferior de la Vaca al Bastiments, pasando por Infern y Freser, a la derecha.

Continué recorriendo al noroeste el lomo de la Serra de la Vaca, que así se veía al llegar al Pic Inferior de la Vaca.

Por delante, al noroeste, las montañas de la Cerdaña más allá del Serrat de les Fonts. Más a la derecha, …

…  la roma montaña Madrès, más allá de las estribaciones septentrionales.

También era bonita la vista, al este, del Costabona y el Gra de Fajol. El viento que seguía soplando fuerte y…

… la vista a la derecha (NE) de la cresta a recorrer, me hicieron pensármelo, pero, como siempre había retirada fácil, decidí seguir mientras aguantara el tiempo. Así que comencé a caminar siguiendo la cuerda hacia el Pic de l’Infern.

En primer lugar, bajé al collado intermedio por una loma ancha y de pendiente moderada, donde sólo algunas rocas sobresalientes incomodaban el paso.

La subida subsiguiente presentaba la misma tónica apacible, lo que me permitió recrearme en las vistas. Como ésta de la cara oeste del pico. En lo alto de la misma, bajo un tramo abrupto de cresta, se aprecia el trazo blanco de un senderillo que la corta.

Efectivamente, al llegar a esa parte rocosa, un trazo a la izquierda de la cuerda me permitió atravesar la ladera directamente hacia una collada antes de la cumbre. Pese a la inclinación lateral, la senda está muy marcada y el paso no es expuesto; ni siquiera incómodo. Al volver a la cuerda, giré a la izquierda (N) para…

… recorrer la corta arista de nieve que me separaba de la cumbre del Pic de l'Infern. Había una huella que me facilitó aún más la cosa. Eran las once de la mañana y el día era claro y luminoso, aunque el viento seguía dando de lo lindo.

Atrás quedaban los picos de la Vaca, que veía enmarcados por Torreneules y Puigmal. Girando a la derecha, se abría…

… el Val de Carança, dominado por el Serrat de la Xemeneia, sobre el que asoman las crestas de la Cerdaña. Seguía, al…

… norte, la mole achaparrada y solitaria del Madrès, más allá de la Serra Mitjana y los picos Rodó y Gallinas.

Al este podía ver, junto al Canigó, el Puig de Bastiments, cumbre de la jornada. No me quedé mucho en el Pic de l’Infern; apenas diez minutos antes de…

… regresar por la misma arista y retomar la divisoria pirenaica en el modesto entronque de crestas llamado Pic dels Gorgs.

Antes de alcanzar el Bastiments, aún tendría que pasar otra punta secundaria, el Pic de Freser. En medio, para descender al collado intermedio, encontré el tramo más empinado y afilado del cresteo.

Lo propio hubiera sido bajar por los neveros del lado izquierdo (N) pero la nieve estaba helada y, aunque llevaba los crampones, por no perder tiempo poniéndomelos para tan poco, decidí bajar directamente por las rocas del filo, en…

… un destrepe entretenido, pero sin complicaciones (I) por roca limpia. A medio camino del collado, sí que aproveché una cinta de nieve del lado sur (derecho) de la arista, por donde terminé la bajada.

Desde la horcada, subí por la cuerda al Pic de Freser, sin otra complicación que ir eligiendo el paso más cómodo entre las piedras.

Mirando atrás, otra bonita perspectiva del Pic de l’Infern.

Ahora sí que tenía bien a mano el Bastiments, al otro lado de la doble horcada de los Collades de les Comes de Malinfern.

La bajada mantuvo la misma tónica que todo este cordal.

Viendo a mi izquierda la planicie cabecera de la Coma Mitjana, con sus ibones hoy inapreciables, pasé…

… el doble collado, dividido por una pequeña prominencia que no merece mención. El viento aún arreció durante la subida final. Hubo momentos en que ganaba altitud casi sin esfuerzo pues el propio aire me empujaba pendiente arriba; si no fuera porque también me hacía tambalear a veces, hubiera sido una forma estupenda de superar desnivel.

Según me acercaba a cumbre, había más piedras y menos nieve en la arista. La pendiente se fue atenuando con la curvatura del domo cimero hasta alcanzar una especie de casquete.

Pero no estaba aún en cumbre, sino en una antecima marcada por un hito en forma de piolet. Para alcanzar la verdadera cima, donde está el vértice geodésico, aún tuve que caminar un poco al este, por una arista amplia y casi horizontal, hasta llegar al Puig de Bastiments hacia las doce y media de la mañana.

Al noreste, el Canigó era ahora más visible.

Hacia el oeste, las montañas andorranas llenaban el horizonte más allá del último tramo de cordal. Girando a la izquierda, …

… veía la cabecera del Freser rodeada por todo el arco de cresta que había recorrido, mientras que, ya…

… al sur quedaba mi ruta de regreso: la Coma de Freser bajo la Serra de Catllar, rematada en…

… el Balandrau.

Bueno, pues todo eso lo vi en menos de cinco minutos, que fue el tiempo que tardó el huracán en empujarme a reemprender camino. Comencé caminando brevemente al este por una sección de arista horizontal, hasta un hombro donde se levantaba una cruz, a cuyos pies estaba refugiado un montón de gente; todo el que había subido a este monte en el último rato, pues el tiempo no estaba como para ponerse a contemplar el horizonte impunemente. Pasé de largo; ya pararía después al abrigo del aire, pero en un lugar más tranquilo.

Inicié la verdadera bajada yendo hacia el Coll de la Marrana por una amplia ladera que cae al mismo.

El descenso por esa pendiente nevada y regular fue muy rápido y en muy pocos minutos estaba en…

… el Coll de la Marrana, bajo el imponente Gra de Fajol. Allí, giré a la derecha (SO) para…

… descender por una vaguada estrecha hacia el valle. Bajada ésta más rápida, habiendo nieve, que…

… la senda que va más a la derecha, por ese lomo que se ve delante del Pic de Freser y el Bastiments.

El terreno se abrió en el fondo de la Coma de Freser. Tras cruzar su eje, ya en la ribera derecha del invisible torrente, tomé hacia a la izquierda (S) un abundante trazo de huellas, que vienen a seguir la senda del GR.11, oculta por la nieve.

Durante el trayecto, al encontrar este paraje protegido del viento, paré a comer y descansar un poco, en medio de la calma y la impresionante belleza de este vallecito.

Retomada la marcha, no tardé en llegar ante una bajada, a la vista del Planell de les Eugues y del Refugio de Coma de Vaca.

Hacia las dos y cuarto llegué al edificio, donde paré a recoger mis cosas y tomar un café. Hacia las tres, volví a ponerme en marcha para…

… completar el regreso por el camino que recorre el valle del Freser. El resto hasta el Puente de Daió, que alcancé poco antes de las cinco de la tarde, no tiene más historia que ir siguiendo esta senda, amplia y bien trazada, disfrutando de las hermosas vistas con esa sensación de calma perezosa tras haber culminado una ascensión.

El encuentro con un tímido rebeco, al que delató el ruido de una rama cuando me observaba escondido tras una roca, fue lo más destacado de esta bajada.

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