Cibollés (2.749)

ASCENSIÓN DESDE LA ESTACIÓNDE ESQUÍ DE CERLER

POR EL TOZAL DEL PORTET (2.724)

El Cibollés es el pico más alto de la sierra que corona el Circo del Ampriú, amplia loma sostenida por extensas laderas herbosas barreadas de roca y estropeadas por la estación de esquí. Su modestia como cumbre es aparente, pues, con casi 500 metros de prominencia su relevancia orográfica es más que considerable. A esto hay que añadir que, por su situación, es un mirador privilegiado sobre los dos mayores macizos del Pirineo central, Posets y Maladeta, además del sector de sierras exteriores entre el Turbón y el Cotiella. Montaña fronteriza entre la cadena axial y los relieves meridionales, combina los caracteres de ambos pirineos.

La ruta recorre el tramo de cresta del Ampriú que incluye la cumbre, alcanzándola y abandonándola por los accesos más viables a oeste y este.

Vista desde el noreste, vertiente norte de la cresta del Ampriú sobre la estación de esquí

SITUACIÓN:

  • Zona: Alta Ribagorza (Pirineos)
  • Unidad: Macizo del Ampriú
  • Base de partida: Cerler (Huesca)
ACCESO: La población de Cerler, perteneciente al municipio oscense de Benasque, está situada en el noreste de la provincia, en las faldas de la vertiente occidental del Macizo del Ampriú, que constituye una estribación meridional del de la Maladeta. La ruta parte del aparcamiento "Ampriú - Cerler" de la estación de esquí. Puedes calcular un itinerario desde tu lugar de origen hasta allí en el siguiente link a GoogleMaps.

OTROS DATOS:

  • Cota mínima / máxima: 1.900 / 2.749
  • Mi tiempo efectivo aproximado: 3h30
  • Mi tiempo total: 4h45
Dificultades: F. Dos trepadas en sendos resaltes, de escasa dificultad (II-), cortas y poco expuestas. Tramo de cresta ligeramente aérea, pero caminable. Aunque había algo de nieve en la cresta, por sus condiciones no añadía dificultad a la ruta; es más, hizo más cómodo algún tramo al tapar los guijarros.


Mapa tomado del visor Iberpix. ©INSTITUTO GEOGRÁFICO NACIONAL DE ESPAÑA

LA RUTA: Salir de la estación de esquí de Cerler caminando bajo el telesilla que sube a la izquierda (SE), hacia la Collada de Basibé. Pasado un breve escalón más empinado, desviarse a la derecha (SO) para ganar la cuerda del espolón norte del Tozal del Portet. Remontarlo, superando un par de trepadas, hasta ganar la cresta de la sierra en el Tozal del Portet (F). Girar a la derecha (O) y alcanzar por el cordal la cumbre del Cibollés.

Continuar por la divisoria hasta el collado oeste (2.572), previo al Pico Gallinero. Girando a la derecha (N), dejarse caer por la vaguada norte, primero por una pista de esquí y luego por camino. Al llegar a unas casetas, girar a la derecha (NE), dejando el carril para bajar a través de los prados directamente a la estación de esquí.

Croquis de la ruta sobre ©GOOGLE EARTH

COMENTARIOS: Excursión muy bonita y fácil para ocupar una mañana tranquila. Incluso las escasas trepadas se pueden evitar, aunque por terreno inestable y no suele merecer la pena el rodeo. El premio son unas vistas magníficas, pese al entorno urbanizado por las instalaciones de esquí.

RELATO GRÁFICO:

Desde que aparqué el coche, me encontré delante el Pico Cibollés y, a su izquierda, el espolón por donde subiría. En principio, no lo había planeado así; pero fue verlo y pensar “¡vaya! tiene que ser divertido ir por ahí”. Así que, dicho y hecho, dejé el núcleo de la estación de Cerler caminando por una pista de esquí bajo el telesilla que sube a la izquierda (SE), hacia el Collado de Basibé. Era un poco tarde, las ocho de la mañana, de un día despejado y agradable aquí, pero, como se verá, bastante revuelto en los alrededores.

Subí por esa cómoda rampa de hierba para contornear por la izquierda un resalte que viene a servir de zócalo al espolón que cae del Tozal del Portet. Una vez sobrepasado, giré a la derecha (SO) para…

… encaramarme al citado lomo por una ladera herbosa empinada pero carente de obstáculos.

Según ganaba altura, se ampliaba mi visión. Más allá del Valle del Ampriú, las cumbres estaban cubiertas de nubes y sólo el paredón que cae de las Tucas de Ixeia era visible hacia Benasque.

Al ganar el lomo norte del Tozal del Portet, pude contemplar el Pico Cibollés, sobre la Canal Amplia. El camino a seguir no podía ser más obvio: ascender por la cuerda, al principio amplia, herbosa y con una pendiente moderada; muy agradable, en suma. Poco después me encontré el obstáculo más relevante del día; un resalte de …

… roca resquebrajada de unos 12 metros que, si bien podría haber rodeado, preferí encarar directamente, trepando a la izquierda de la arista. Lo más difícil fueron los dos primeros metros (II-); luego, la cosa se tiende (I).

Finalmente, por una breve rampa de tierra y cascajo, coroné el hombro desde donde se domina la primera parte de la ascensión.

La continuación volvía ser lomo amplio y más bien suave, hasta dar con otro resalte.

Con los metros ganados, podía ver ahora la parte sur del Macizo de Posets, algo más despejado de nubes, destacando, encima del collado del Pico Cerler, las crestas airosas de…

… la Tuca de la Llantia y los Picos de la Forqueta.

El segundo resalte es todavía más corto y fácil que el anterior; apenas 8 metros, que superé por un fácil chimenea inclinada y llena de apoyos (I). También la podía haber rodeado por la derecha, pero, la verdad, no creo que merezca la pena.

Tras ese escalón, cambió el decorado y me encontré ante un amplio rellano cubierto de hierba con dos prominencias rocosas y, al fondo el Tozal del Portet. Continué siguiendo la arista, yendo a la izquierda (E) hasta la collada intermedia y, desde ahí, a la derecha (S) por…

… una breve rampa pedregosa a la prominencia más alta (2.584).

Desde ahí, podía ver así la ver así el Circo del Ampriú a mi derecha, con el Cibollés, el Gallinero y hasta el Pico Cerler. Al otro lado, ahora…

… llegaba a ver los Picos de Vallibierna, más allá del Posolobino.

A continuación, un lomo nevado, amplio y suave, me condujo al Tozal del Portet y…

… a la cuerda principal del Ampriú.

Mientras subía, el tiempo había empezado tornarse desagradable. Soplaba un viento frío, cada vez más intenso, que traía nubes desde la Maladeta.

Para cuando llegué a lo alto del tozal, ya…

… estaban pasando la Sierra Negra, hasta entonces despejada. Girando a la derecha (O) en el cordal, me dirigí…

… hacia la cumbre. La primera parte de la cuerda, hasta el Cibollés NE, es una amplia loma de cascajo compacto, cubierta parcialmente de nieve aquel día.

Ahora, al dar vista al sur, podía ver la mole caliza del Turbón, todavía iluminada por el sol, mientras a mis pies…

… verdeaba la cabecera del Isábena.

Al llegar a la punta noreste del Cibollés (2.733), topé con la civilización; una extraña cúpula en una horcada y un mazo de mangueras negras que recorrían la cresta. Pero, obviando esto, las vistas seguían siendo bonitas. Entre esta punta y la cima principal, la arista…

… se afila y torna rocosa, pero sin llegar a plantear dificultades importantes. La principal, destrepar de una chimenea inclinada (I) de unos diez metros según dejé el Cibollés NE. Si hay dudas de por dónde ir... ¡sigue las mangueras! Tras superar el resalte, recorrí un tramo de arista, relativamente estrecha que traza una armoniosa curva hasta la cumbre principal.

Eran las once de la mañana cuando alcancé el Pico Cibollés. Como ya comenté, el tiempo había ido empeorando paulatinamente y, sin estar muy mal, las nubes cubrían el cielo. Soplaba un viento frío que me obligó a abrigarme y hacía desapacible la estancia en cumbre. Las nubes ya se habían extendido hasta el Cotiella. Hacia la izquierda, al…

… sur, aún se medio distinguía la cresta del Baciero y…

… el Turbón permanecía despejado. Siguiendo con el giro, al…

… oeste, todavía había visibilidad hasta el Basibé.

Al norte, contrastaba el sol golpeando los prados del Ampriú con la masa de nubes que cubría las crestas del Posets. Mirando abajo, impresionaba…

… la caída hasta la estación: un tobogán blanco y verde de 900 m.

Pero, como ya dije, no se estaba demasiado bien en la cumbre, así que a las once y media estaba de nuevo caminando. Continué por el cordal al oeste, amplio y cubierto en parte de nieve. Según me alejaba de la cima, la roca apareció brevemente, pero sin plantear dificultad alguna.

Esta progresión tan relajada me permitió irme fijando, por ejemplo, en la bonita caída que tiene el Cibollés hacia el norte o…

… la gran rampa parda de la cara sur del Gallinero.

Tras pasar la zona de canchos, la arista se hizo más regular y cómoda de pasar, camino del collado que se abre entre el Cibollés y el Gallinero.

Más adelante, la pendiente aumentó, pero la cuerda siguió cómoda.

Tras un último tramo muy ancho y menos empinado de cascajo compacto, llegué al collado oeste (2.572) del Cibollés. Pensé si continuar al Gallinero, pero lo descarté porque no me fiaba del tiempo y dejé el pico vecino para subir otro día desde una vertiente diferente. Giré a la derecha (N) y descendí por…

… la vaguada norte, que forma aquí un cuenco del que sale una pista de esquí. Estando cubierta de nieve, el descenso fue rápido y cómodo. Más abajo, la pista entra en un tubo y poco después la sustituí por un ancho camino que va a pasar cerca de unas casetas en el cruce de dos remontes.

Sin llegar a las mismas, giré a la derecha (NE) y me dirigí a través de los prados directamente hacia la visible estación bajo la mole del Posolobino.

Este tramo final del descenso transcurrió por pardos de pendiente moderada y cómodos de atravesar, llevando a mi derecha la cresta del Cibollés, que había recorrido. Llegué así al aparcamiento de la estación de esquí de Cerler a la una menos cuarto de la tarde, poco antes de que terminara de nublarse del todo y comenzara a chispear.

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