Punta Senyalada (2.952)

ASCENSIÓN DESDE CALDES DE BOÍ

POR LOS ESTANYS GÉMENA

La Punta Senyalada, Pic de la Torreta o dels Soldats, que los tres nombres recibe, es uno de esos dosmiles altos que, a la sombra de picos más prestigiosos, no llama la atención de casi nadie. Pero están ahí. Éste es una bonita montaña piramidal, de ascensión fácil por casi cualquier sitio, aunque siempre con bastante desnivel a superar. Situado en el Macizo de Besiberri, al suroeste de su núcleo central, es un mirador estupendo tanto sobre el mismo como hacia la Maladeta o las montañas que cierran por el sur el Valle de Boí.

La ruta consiste en remontar las hermosas cuencas de Llubriqueto y Gémena para alcanzar la arista suroriental del pico, por la que culmina la ascensión. Para la bajada, una ruta casi igual de fácil, pero más directa, que regresa a los lagos de Gémena desde el collado al oeste de la cima.

La Punta Senyalada desde el Estany Gémena de Baix. Se puede seguir casi toda la parte alta de la ruta

SITUACIÓN:

  • Zona: Alta Ribagorza (Pirineos)
  • Unidad: Macizo de Besiberri
  • Base de partida: Barruera (Lérida)
ACCESO: La población de Barruera es la capital del municipio leridano de La Vall de Boí y está situada en el noroeste de la provincia, en el valle que da nombre al municipio y se abre paso entre los macizos de Besiberri y Colieto, en la parte oriental de la comarca catalana de Alta Ribagorza. La ruta parte de una pequeña explanada a la izquierda (O) de la carretera, a la altura del Campament de Toirigo y unos 500 m más arriba de la entrada a Caldes de Boí. Puedes calcular un itinerario desde tu lugar de origen hasta allí en el siguiente link a GoogleMaps.


OTROS DATOS:

  • Cota mínima / máxima: 1.500 / 2.952
  • Mi tiempo efectivo aproximado: 7h15
  • Mi tiempo total: 9h30
  • Dificultades: Muy fácil. Bastantes pedreras de bloques grandes. Si queda algo de nieve, descenso prolongado de pendiente suave (<30º).
  • Track para descargar en Wikiloc
Mapa tomado del visor Iberpix. ©INSTITUTO GEOGRÁFICO NACIONAL DE ESPAÑA

LA RUTA: Desde la explanada cercana a Toirigo, tomar el camino indicado con carteles que sale al oeste y remonta el Vall de Llubriqueto. Mantenerse en el mismo, dejando atrás varios desvíos, hasta alcanzar el Estany Gémena de Baix cerca de su desagüe. Tomar a la derecha (N) una senda que bordea su orilla este y sube a la cuenca que aloja los Estanys Gelats. Superado un alto a la vista del lago intermedio, ir a la izquierda (NO) para vadear el torrente entre éste y el inferior y subir a continuación por la ladera pedregosa del otro lado, encaramándose a una loma que cae desde la cumbre. Girar a la izquierda (O) y remontarla hasta la Punta Senyalada.

Bajar por la cuerda a la izquierda (O) y, llegando a la Colladeta d'Abellers, descender a la misma mano (S) para entrar en una amplia y suave vaguada que cae hacia el Estany Gémena de Dalt. Bordearlo por su orilla occidental y cruzar el torrente bajo su desagüe. En la otra orilla, tomar la senda ya usada en la subida, bordeando el lago inferior y descendiendo el Vall de Llubriqueto por el mismo camino que a la ida, hasta el lugar de partida cerca de Toirigo.

Croquis de la ruta sobre ©GOOGLE EARTH

COMENTARIOS: Excursión fácil con un buen desnivel, pero que se supera bien al no presentar pendientes intensas. Tanto el transcurso de la ascensión como la cumbre en sí son muy bonitas. En resumen, una jornada tranquila para disfrutar de un bello entorno montañero. La única advertencia que cabe es sobre las extensas y penosas pedreras donde no hay senda; mejor platearse esta ascensión cuando todavía persiste la nieve por encima de los lagos.

Por cierto, yo tampoco me fijé en la Punta Senyalada. Acabé allí porque cambié de objetivo a mitad de una ascensión al Comaloforno. El riesgo de tormenta me hizo dejar ese pico para otra vez, pero, como la cosa tardaría aún un buen rato en desencadenarse y estaba ya muy arriba, con la Senyalada y su buen escape al alcance de la mano, me decidí a no bajar sin una cima. Y me alegro.

RELATO GRÁFICO:

Hacia las siete de la mañana, aparqué el coche en la explanada antes indicada. Al fondo de la misma, salen dos sendas con carteles. Tomé la de la derecha (O), indicada a los Estanys Gémena, que entra en el bosque y asciende suavemente en diagonales, buscando la boca del Vall de Llubriqueto.

Pese a los pronósticos, el día se presentaba despejado y, al pasar junto a un hueco en los árboles, pude ver las cumbres de los alrededores. Por ejemplo, la Punta Alta, donde había estado el día anterior.

Hacia el sur, más allá de la redondeada Roca de la Feixa, se elevaban las montañas cabeceras del Valle de Durro.

El camino va girando con el valle, siempre en suave ascenso, hasta tomar dirección oeste primero y luego noroeste. Salí momentáneamente del bosque a este claro, que atravesé antes de reemprender la subida en el resalte del fondo.

Para entonces, llevaba ya el cauce del Barranc de Llubriqueto al lado. Pasé, sin cruzarlo, junto a un puentecillo, donde se desvía el camino al Estany Roi. Luego, pasé junto a una hermosa cascada, misteriosa en la umbría boscosa.

Volví a salir de los árboles al alcanzar un segundo rellano, el Pla de la Cabana. Hay allí un pequeño refugio cerrado a cal y canto pero que tiene un cuarto abierto, apenas capaz para dos personas apretadas, pero que puede servir de abrigo en caso de apuro. Situado junto al borde del llano, las vistas desde su puerta al este son estupendas. Y, al otro lado, …

… dominando el Pla de la Cabana, se elevan las cumbres de los picos del Estany Roi y Estany Gémena. La senda se tornó borrosa entre la alta hierba, así que atravesé directamente el prado hacia el resalte que se veía al fondo, manteniéndome cerca del borde derecho del rellano.

Dejé atrás dos desvíos: una senda que sale al este junto a la cabaña, para ir al Estany de la Llosa, y otra que cruza el torrente por un puentecillo y se dirige al oeste, al Estany Roi. Yo me dirigí al norte, como ya dije hacia el fondo del rellano, hasta que reapareció la senda, indicada con un cartel. Por ella remonté una fuerte pendiente de hierba y piedras, trazando cortas diagonales que hicieron la subida llevadera, hasta tomar altura sobre las pedreras y alcanzar una terracita que pasa entre dos roquedos, desde donde sigue en diagonal más suave hacia de lo que parecía el borde un nuevo rellano.

Superado el escalón, pasé por una zona un poco confusa de pequeñas prominencias, pero donde la senda marca indudablemente la ruta; sólo conviene tener cuidado de no irse por una hilada de hitos que salen a la derecha y marcan la subida hacia lo alto de la Serra Plana. Una breve bajada por un lomo herboso me llevó junto al Estany Gémena de Baix, cerca de su desagüe. Al fondo, la Punta Senyalada dominaba la cuenca entre los picos de Baserca y Abellers. Volviéndome…

… al sur, podía contemplar el Pla de la Cabana a mis pies y las crestas sobre los valles de Sant Nicolau y Durro en el horizonte.

A partir de aquí, el camino se hace borroso, desapareciendo a veces; pero siempre encontré hitos que me guiaran. Siguiéndolos, fui rodeando el lago por las praderas de la orilla este, mientras en el cielo empezaban a aparecer algunas nubes por el sur.

Cuando la orilla del lago se curva al oeste, yo continué recto al norte, siguiendo hitos, hasta que, estando ya entre los lagos alto y bajo, éstos me llevaron a girar a la derecha (NE) y remontar una ladera herbosa con alguna pedrera, hacia la siguiente cuenca lacustre. Desde lo alto, la Punta Lequeutre dominaba esta subida.

La subida de esta empinada pradera me hizo resoplar, pese a ir haciendo diagonales; fue sin duda el tramo más empinado y penoso de la ruta. Según ganaba altura, el lago superior fue mostrándoseme, más oscuro y misterioso que su apacible vecino.

Cuando me acercaba a los desplomes de la Punta Lequeutre, culminación de mi rampa de hierba, giré a la izquierda (N) para continuar por una terraza de cancho y hierba que me llevaría hasta la cuenca de los Estanys Gelats. Como referencia, la propia cumbre de la Punta Senyalada que tenía justo delante.

Al superar una antigua morrena, entré en la cuenca de los Estanys Gelats y pude ver el Coll d’Abellers, entre el pico homónimo y el Besiberri Sur. Y fue por aquí cuando cambié el objetivo del día. Había salido para subir el Comaloforno, pero, dado que no paraban de acumularse nubes hacia el oeste y el sur (que no se ven en la foto), y éstas eran cada vez más negras, decidí abreviar. Era una pena volverme sin cumbre y, entonces, me fijé en…

… la Punta Senyalada: estaba más cerca, era más fácil, contaba con una bajada muy rápida y las probabilidades de que me cayera una tormenta en cresta eran mucho menores. Dicho y hecho, desde donde estaba, junto al modesto alto 2.565 del mapa, sobre el lago intermedio, dejé los hitos y giré a la izquierda (O) para cruzar el torrente entre dicho lago y el más bajo y dirigirme hacia la arista que sube hacia la Punta Senyalada.

Tras superar una breve pero empinada rampa de hierba, comencé a…

… remontar la parte pedregosa. La ascensión fue razonablemente rápida pues el lomo es amplio, de pendiente moderada y el pedregal que la cubre está bastante estabilizado. Se pasa mejor de lo que parece. Además, no hay obstáculos, salvo un resalte que se rodea sin problemas.

Según ganaba altura, iba viendo a mi izquierda aéreas perspectiva de los lagos Gelat bajo y Gémena. Y, de paso, cómo el horizonte se oscurecía al sur. Al otro lado, sin embargo, predominaba…

… el cielo azul sobre un brillante Abellers y…

… lacuenca de los Estanys Gelats.

Ya en el tercio superior de arista, apareció el Besiberri Norte, tremendo, sobre la cresta que va al Abellers y la Punta Senyalada.

La cima se anunció con una disminución de la pendiente. Para entonces, la arista estaba cubierta de nieve y, sin pisar, presentaba un aspecto seductor. A mi espalda, veía...

… toda la cresta entre el Besiberri Sur y la Punta Lequeutre.

Hacia las doce y cuarto llegué al hito de la Punta Senyalada, donde me recibió un muro gris de nubes al oeste y un vientecillo fresco y racheado, que no anunciaba nada bueno.

Efectivamente, el Macizo de la Maladeta, al otro lado del Valle de Barrabés, estaba tapado de nubes y éstas venían hacia aquí.

También por Gémena subían los nubarrones y…

… los Besiberris empezaban a cubrirse, pero, bueno, tiempo para la foto de cumbre siempre hay.

Además, descubrí el que posiblemente sea uno de los mejores puntos de vista de toda esa cresta, de la Punta Lequeutre al…

… Besiberri Norte. A la izquierda de éste, …

… las nubes iban y venían, descubriendo a veces los tozales de Estany Tort, de Molar Gran, de Mar, etc. Montes poco nombrados y menos visitados, pero bien bonitos.

Pero no estaba el tiempo para dedicarse más de la cuenta a la contemplación, así que me limité a una estancia mínima en cumbre; un cuarto de hora para justificar la subida y tomar un bocado. A las doce y media inicié la bajada dirigiéndome al oeste por la loma, amplia y suave, que baja hacia la Colladeta d'Abellers. Sin llegar a la horcada y viendo a la izquierda que la ladera era de pendiente moderada y estaba cubierta por nieve continua me desvié hacia allá (S), bajando directo hacia la entrada a…

… una bien visible vaguada. Este barranco baja a alimentar a los Estanys Gémena y el descenso por él fue rápido.

Me encontré la nieve en un estado bastante aceptable, blanda, pero no tanto como para entorpecer seriamente el paso o hundirme más allá del tobillo.

Tras un estrechamiento, la nieve…

… estaba cortada por una breve banda de pedrera, que pasé sin más. La perspectiva sobre los lagos y las montañas al sur iba mejorando según bajaba.

La parte final de la bajada es la más empinada, pero no llega a los 30º.

Más abajo, el terreno se abre en una amplia ladera que desemboca en…

… una gran pedrera. Aproveché ahí el pasillo que abrió en el caos de bloques el agua al bajar por el eje del barranco, pero se me cerró enseguida. Acabé, como es habitual triscando sobre los bloques y buscando a ojo el paso más cómodo. Sigue sin haber un mal hito (o no lo supe encontrar). Mi principal referencia era ir hacia el hueco entre los dos lagos Gémena, pero la búsqueda del paso fácil y el aprovechar algún nevero, me llevaron…

… al Estany Gémena de Dalt, que alcancé por su zona media. Giré a la derecha (S) y fui bordeándolo hasta vadear el torrente cerca del desagüe, lo que me facilitaron unas piedras demasiado bien colocadas como para que fuera natural.

Y justo al llegar a la otra orilla, se abrieron los cielos y empezó a caer agua a buen caudal. Menos mal que me pillaba esto ya bastante abajo. Enseguida me encontré con el primer hito, marcando una subida en diagonal por la ribera herbosa, hasta alcanzar la senda por donde había llegado al subir.

Deshaciendo el camino de esa misma mañana, hacia las tres de la tarde llegué a la caseta del Pla de la Cabana, donde aproveché para refugiarme un poco de la lluvia, que ya me había empapado... pero bueno, al menos así almorzaría a cubierto. Bastante más de una hora estuve allí, hasta que la lluvia remitió, antes de…

… reemprender camino y descender el Vall de Llubriqueto. A través del bosque, el descenso fue plácido hasta la explanada de la que había partido, donde estaba antes de las cinco menos cuarto de la tarde.

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