Mapa
tomado del visor Iberpix. ©INSTITUTO GEOGRÁFICO NACIONAL DE ESPAÑA
LA RUTA: Salir de la
presa del Estany de Llauset por el
túnel al fondo del aparcamiento y seguir por la senda que rodea el embalse por
la derecha. Al dejar atrás la cola del pantano, tomar a la izquierda (O) en una
bifurcación y remontar el Riu de Llauset.
Al llegar al Col de Llauset, girar a
la derecha (N) y seguir la cresta, rodeando lo más accidentado por la
izquierda, hasta la Tuca de Culebras (F).
Sólo resta girar a la derecha (E) y cruzar el Paso del Caballo para alcanzar el
Pico de Vallibierna (F).
Continuar por la arista
al este. Donde ésta se divide, bajar por la pedregosa pendiente intermedia (NE)
hasta el más alto de los Estanyets de
Coma Arnau. A partir de ahí, seguir el torrente en su bajada a través de
varios ibones, pasando junto al Estany
Botornás poco antes de llegar a la senda del Ríu de Llauset. Tomarla a la
izquierda (SE) para regresar al aparcamiento del Estany de Llauset.
Croquis
de la ruta sobre ©GOOGLE EARTH
COMENTARIOS: Ruta normal
muy frecuentada, ya que es la opción más corta y fácil para alcanzar los Picos
de Vallibierna. Es más, en todo el Pirineo, se trata de uno de los itinerarios
que permiten alcanzar un tresmil más fácilmente y con menor esfuerzo. Así que a
nadie extrañe encontrarse siempre gente por aquí, así como sendas marcadísimas,
carteles, etc... Vamos, que la cosa no es muy aventurera, lo que no significa
que podamos olvidar que estaremos a más de 3.000 metros y llevar el equipo
adecuado.
Estéticamente, la ruta es
bonita pero no tanto como las de la vertiente de Vallibierna o el largo
recorrido por la Sierra Negra. Sinceramente, creo que la subida por este lado
sólo aventaja a las que salen del Valle de Vallibierna en que es más corta y el
acceso carece de restricciones. Otra cosa es que hayas subido ya varias veces a
esta montaña; entonces, alguna vez tendrás que ir por este lado.
RELATO GRÁFICO:
Hacia las
ocho y cuarto de una mañana fresca y despejada dejé el coche en el aparcamiento
del Estany de Llauset, donde ya había bastantes vehículos, pese a ser
entresemana. Comencé por entrar en la boca del túnel que veía al fondo (N). Al
salir al exterior, el carril se bifurca, pero, por si hay alguna duda, un
cartel señala el camino. Tras tomar el ramal de la izquierda y perder algo de
altura, la pista se transformó en una senda que va bordeando la orilla norte
del embalse.
Desde el
principio, iba viendo los Picos de Vallibierna brillar al sol a la derecha del
Col de Llauset.
Recorrí
la orilla del embalse sin más novedad que el cruce de algún torrente y un
pasaje rocoso con cierta exposición, protegido con un cable. Al llegar a la
cola del pantano, volviéndome podía ver cómo iban apareciendo, a través de la
boca del barranco, siluetas de montañas recortadas por el sol tempranero.
La senda
comenzó a remontar los prados de la vertiente izquierda del Riu de Llauset y
enseguida me llevó a una bifurcación señalizada con cartel. Éste indica al Pico
de Vallibierna por la derecha, pero ése es el itinerario por donde bajaría
después; así que, de momento, continué por la izquierda (O)…
…
remontando el barranco por una clara traza en la hierba…
… bajo
las crestas de la Sierra de Llauset y del propio Vallibierna.
La senda
me fue acercando al torrente al tiempo que el valle se estrecha y torna
pedregoso. Hacia los 2.500 metros de altitud, la senda me llevó a cruzar el
torrente, mientras al este seguían apareciendo más y más crestas.
Avanzaba
ahora por una especie de lomo herboso entre dos brazos del barranco. Donde la
senda se difuminaba, la ruta estaba marcada por hitos que dejaban claro por
dónde ir, aparte de que podía ver el pico y collado de Llauset ante mí,
marcándome la dirección a seguir. Poco después entraba en el circo cabecero de
este vallecito, donde persistía un pequeño nevero. El entorno era
sobrecogedoramente desolador. La subida hasta ganar cresta estaba facilitada
por una senda muy marcada y pisada que atravesaba en diagonal la ladera del
Pico de Llauset.
Remontar
esa pendiente de cascajo se me hizo menos costoso de lo que esperaba pues el
trazo es amplio y bien asentado. Habiendo ganado perspectiva con la altura,
podía ver ahora tras de mí el camino recorrido desde el embalse bajo las
crestas catalanas, que llenaban ya el horizonte.
Al llegar
al Col de Llauset, aparecieron al otro lado los macizos de Cotiella, Posets y
Perdiguero llenando el horizonte más allá de la Sierra Negra. A mi derecha (N),
se…
… elevaba
un lomo rocoso, ancho y sin obstáculos de importancia al parecer, hacia la
todavía invisible cumbre de Vallibierna.
La senda,
sin embargo, evita el primer tramo de arista por la vertiente oeste
(izquierda). No quise complicarme la vida y preferí seguir el trazo, muy claro,
que en un primer momento me llevó hacia unas vistosas lajas de roca que luego
rodeé por arriba.
Al rodear
el lomo, aparecieron ante mí el Pico Maldito y el Aneto, en la cresta de la
Maladeta. Luego, se abrió a mi derecha (E)…
… un
canalón, donde la senda que sube desde el Barranco de las Culebras y la que
llevaba se unen. Girando con el camino, remonté la parte superior de la canal
por terreno de piedra suelta y grava, donde sólo trazo es firme como para
caminar cómodamente. Al reganar la arista, pude ver al fin la doble cumbre de
Vallibierna y el Paso del Caballo separando ambas puntas. Me dirigí entonces a
la izquierda (NE) para…
… trepar
el pequeño escalón de roca blanca (I) que defiende las pendientes pedregosas bajo
la cima. Alcancé por ellas la Tuca de las Culebras y…
…
apareció ante mí la cumbre al otro lado del Paso del Caballo. Atravesé esa
cuchilla de roca gateando por su lomo o…
…
descolgándome por un lado, según me iba resultando más cómodo en cada momento.
Llegué al
Pico de Vallibierna pasadas las diez y media, encontrándome con unos amables
franceses, que me habían sacado la foto anterior. Siendo ésta una montaña
panorámica donde las haya, podía ver extenderse las sierras interiores hacia el
sur, mientras que, …
… al otro
lado, a mis pies, el valle de Vallibierna corría verde al oeste, hacia un
horizonte que llenan las montañas ribagorzanas.
A lo
lejos llegaba a ver, junto al colorido Macizo de Posets, las Tres Sorores y,
más a derecha, …
… la
cresta fronteriza del Gourgs Blancs al Crabioules, con el Perdiguero elevándose
majestuoso en el centro.
Al norte,
el Macizo de la Maladeta muestra su vertiente más salvaje. Siguiendo el giro a
la derecha, …
… la luz
de un sol todavía bajo resaltaba los corredores del Feixant y el horizonte
quebrado de las montañas catalanas. En resumen, un amplio horizonte donde
contrastan el Pirineo Central más salvaje con…
… la
complejidad del Catalán y…
… la
suave sucesión de lomas verdes que baja gradualmente por la cuenca del Isábena
y el Cinca hacia el Valle del Ebro.
Como no
quería eternizarme en cumbre, retomé camino a las once y media, avanzando hacia
el este por la arista cimera. Este cordal es regular, formado por…
… roca
compacta, y tiene el ancho preciso para caminar por su filo, así que llegué
enseguida al entronque de…
… una arista
que se proyecta al norte. Delante, entre ambos cordales, se abría un cuenco pedregoso al fondo del
cuál se veían varios ibones. Bajé por el medio (NE), por una intensa pendiente
donde hitos y un trazo de paso relativamente claro me condujeron por lo más
cómodo. Según bajaba, a la derecha veía…
… la continuación
de la arista que acababa de dejar se elevaba impresionante, mientras que, al
lado contrario, ...
… iba
viendo la cresta principal de la Maladeta más allá del Ibón Helado, que dejé
lejos a la izquierda.
Llegando
al final de esta bajada, el terreno se volvió algo confuso en una zona de
bloques de gran tamaño, donde desaparece la senda y hay que seguir los hitos
con atención para no encontrarse trepando y destrepando peñascos. Así llegué al
más alto de los Estanyets de Coma Arnau, diminuta lámina de agua bajo la cresta
norte de Vallibierna.
En aquel
día de finales de verano, no desaguaba el laguito, pero, yendo barranco abajo
unos metros, empecé a ver enseguida otro ibón más bajo en la misma cuenca.
Hacia él me guiaron además los hitos, a través de empinados prados sembrados de
piedras. Antes de alcanzar ese lago, pasé…
… junto a
otro intermedio, encajado al pie de un espolón de la cresta oriental de
Vallibierna, impresionante desde aquí. Tras dejar a la derecha el agua y unos
bañistas, continué…
…
barranco abajo y llegué al mayor de los lagos de Coma Arnau. Lo rodeé por su
orilla norte (izquierda), mientras veía delante de mí los Besiberris asomar
entre los Picos de la Solana de Anglos y Llauset.
Aún
pasaría junto a otro estanque, éste diminuto, antes de alcanzar el…
…
profundo barranco que desciende del Estany de Cap de Llauset y donde desemboca
la Coma Arnau. Allí encontré la senda GR11 y un cartel; siguiendo las
indicaciones, la tomé a la derecha (SE) para bajar al cauce, que crucé antes de
descender hacia otro lago que asomaba más abajo.
Éste es
el Estany Botornás, paisajístico ibón bajo la anónima cota 1.811, que remata la
cresta de Vallibierna. La senda lo rodea por el este (izquierda) y, al dejarlo
atrás, se separa del desagüe, muy empinado y pedregoso, para…
… bajar
más confortablemente trazando una diagonal a través de amplias praderas. Al
poco, dejé a la izquierda la Cabaña de Botornás, espartana pero en buen estado,
y enseguida di vista al Estany de Llauset. La senda me llevó ahora en una
tendida diagonal descendente a la derecha hasta…
… el
cruce de sendas cercano a la cola del pantano donde ya había estado esa mañana.
De nuevo en la ruta de subida, para volver cogí la senda de la izquierda (SE), para
rodear de nuevo el Estany de Llauset por el norte (izquierda).
Estaba de
vuelta en el aparcamiento hacia las dos y cuarto, justo cuando el calor
empezaba a ser agobiante. Había tardado un poco más en bajar que en subir;
lógico, pues el retorno implicaba cierto rodeo, aparte de más pedreras, que
también se nota. Desde el propio coche, me despedí de los Picos de Vallibierna
hasta la próxima. Todavía me quedan al menos un par de rutas que probar en esta
montaña.
Comentarios
Publicar un comentario