Pico de Vallibierna (3.059)

ASCENSIÓN DESDE EL EMBALSE DE LLAUSET

POR EL VALLE DE LLAUSET Y LA COMA ARNAU

Los Picos de Vallibierna culminan una montaña que se alza solitaria al sur de la cresta del Macizo de la Maladeta, altiva y algo más baja frente a ésta. Su roca es caliza, a diferencia del resto de picos de ese conjunto, construidos de granito. Si bien su altitud es menor que la de los grandes picos vecinos, supera en prominencia a la mayoría. En suma, que es más pequeño, pero también más aislado y abrupto. Morfológicamente, se presenta como un crestón alargado y estrecho. Por último, su situación, fronteriza entre la montaña de roca desnuda veteada de neveros y los apacibles prados que caen ondulados al sur por Llauset y el Isábena, dotan a estas cimas de unos panoramas extensos y variados.

La ruta consiste en remontar el vallecito de Llauset hasta su collado cabecero, que se alza justo al sur de los picos de Vallibierna, y seguir la cuerda pasando por ambas cimas y siguiendo hasta la antecima oeste. Desde ahí, se baja a la Coma Arnau para seguir su curso de vuelta a Llauset.

Los Picos de Vallibierna dominan el barranco y lago de Llauset

SITUACIÓN:

  • Zona: Alta Ribagorza (Pirineos)
  • Unidad: Macizo de la Maladeta
  • Base de partida: Vilaller (Lérida)
ACCESO: La ruta arranca del Embalse de Llauset situado entre las estribaciones orientales del Macizo de la Maladeta, sobre el valle de Barrabés, que hace de límite entre las provincias de Huesca y Lérida. Aunque perteneciente al municipio oscense de Montanuy, la población más cercana es Aneto, donde empiezan los 12 km de pista en mediocre estado, pero circulable con cuidado en turismo, que dan acceso al lugar. Puedes calcular un itinerario desde tu lugar de origen hasta allí en el siguiente link a GoogleMaps.

OTROS DATOS:

  • Cota mínima / máxima: 2.200 / 3.067
  • Mi tiempo efectivo aproximado: 4h15
  • Mi tiempo total: 6h00
DificultadesPD-. Es difícil dar grado al peculiar paso del Caballo; se trata de una sólida arista horizontal, muy fácil y sin apenas riesgo si se pasa a horcajadas. Sin embargo, su exposición es tal que quizá sea apropiado asimilarla a un II, por la impresión que puede causar en gentes poco habituadas al vacío. Además, para acceder al domo cimero de la Tuca de las Culebras hay que superar una sucesión de fáciles escalones cortos (I). Todo el recorrido transcurre por senda o está balizado claramente.

Mapa tomado del visor Iberpix. ©INSTITUTO GEOGRÁFICO NACIONAL DE ESPAÑA

LA RUTA: Salir de la presa del Estany de Llauset por el túnel al fondo del aparcamiento y seguir por la senda que rodea el embalse por la derecha. Al dejar atrás la cola del pantano, tomar a la izquierda (O) en una bifurcación y remontar el Riu de Llauset. Al llegar al Col de Llauset, girar a la derecha (N) y seguir la cresta, rodeando lo más accidentado por la izquierda, hasta la Tuca de Culebras (F). Sólo resta girar a la derecha (E) y cruzar el Paso del Caballo para alcanzar el Pico de Vallibierna (F).

Continuar por la arista al este. Donde ésta se divide, bajar por la pedregosa pendiente intermedia (NE) hasta el más alto de los Estanyets de Coma Arnau. A partir de ahí, seguir el torrente en su bajada a través de varios ibones, pasando junto al Estany Botornás poco antes de llegar a la senda del Ríu de Llauset. Tomarla a la izquierda (SE) para regresar al aparcamiento del Estany de Llauset.

Croquis de la ruta sobre ©GOOGLE EARTH

COMENTARIOS: Ruta normal muy frecuentada, ya que es la opción más corta y fácil para alcanzar los Picos de Vallibierna. Es más, en todo el Pirineo, se trata de uno de los itinerarios que permiten alcanzar un tresmil más fácilmente y con menor esfuerzo. Así que a nadie extrañe encontrarse siempre gente por aquí, así como sendas marcadísimas, carteles, etc... Vamos, que la cosa no es muy aventurera, lo que no significa que podamos olvidar que estaremos a más de 3.000 metros y llevar el equipo adecuado.

Estéticamente, la ruta es bonita pero no tanto como las de la vertiente de Vallibierna o el largo recorrido por la Sierra Negra. Sinceramente, creo que la subida por este lado sólo aventaja a las que salen del Valle de Vallibierna en que es más corta y el acceso carece de restricciones. Otra cosa es que hayas subido ya varias veces a esta montaña; entonces, alguna vez tendrás que ir por este lado.

RELATO GRÁFICO:

Hacia las ocho y cuarto de una mañana fresca y despejada dejé el coche en el aparcamiento del Estany de Llauset, donde ya había bastantes vehículos, pese a ser entresemana. Comencé por entrar en la boca del túnel que veía al fondo (N). Al salir al exterior, el carril se bifurca, pero, por si hay alguna duda, un cartel señala el camino. Tras tomar el ramal de la izquierda y perder algo de altura, la pista se transformó en una senda que va bordeando la orilla norte del embalse.

Desde el principio, iba viendo los Picos de Vallibierna brillar al sol a la derecha del Col de Llauset.

Recorrí la orilla del embalse sin más novedad que el cruce de algún torrente y un pasaje rocoso con cierta exposición, protegido con un cable. Al llegar a la cola del pantano, volviéndome podía ver cómo iban apareciendo, a través de la boca del barranco, siluetas de montañas recortadas por el sol tempranero.

La senda comenzó a remontar los prados de la vertiente izquierda del Riu de Llauset y enseguida me llevó a una bifurcación señalizada con cartel. Éste indica al Pico de Vallibierna por la derecha, pero ése es el itinerario por donde bajaría después; así que, de momento, continué por la izquierda (O)…

… remontando el barranco por una clara traza en la hierba…

… bajo las crestas de la Sierra de Llauset y del propio Vallibierna.

La senda me fue acercando al torrente al tiempo que el valle se estrecha y torna pedregoso. Hacia los 2.500 metros de altitud, la senda me llevó a cruzar el torrente, mientras al este seguían apareciendo más y más crestas.

Avanzaba ahora por una especie de lomo herboso entre dos brazos del barranco. Donde la senda se difuminaba, la ruta estaba marcada por hitos que dejaban claro por dónde ir, aparte de que podía ver el pico y collado de Llauset ante mí, marcándome la dirección a seguir. Poco después entraba en el circo cabecero de este vallecito, donde persistía un pequeño nevero. El entorno era sobrecogedoramente desolador. La subida hasta ganar cresta estaba facilitada por una senda muy marcada y pisada que atravesaba en diagonal la ladera del Pico de Llauset.

Remontar esa pendiente de cascajo se me hizo menos costoso de lo que esperaba pues el trazo es amplio y bien asentado. Habiendo ganado perspectiva con la altura, podía ver ahora tras de mí el camino recorrido desde el embalse bajo las crestas catalanas, que llenaban ya el horizonte.

Al llegar al Col de Llauset, aparecieron al otro lado los macizos de Cotiella, Posets y Perdiguero llenando el horizonte más allá de la Sierra Negra. A mi derecha (N), se…

… elevaba un lomo rocoso, ancho y sin obstáculos de importancia al parecer, hacia la todavía invisible cumbre de Vallibierna. 

La senda, sin embargo, evita el primer tramo de arista por la vertiente oeste (izquierda). No quise complicarme la vida y preferí seguir el trazo, muy claro, que en un primer momento me llevó hacia unas vistosas lajas de roca que luego rodeé por arriba.

Al rodear el lomo, aparecieron ante mí el Pico Maldito y el Aneto, en la cresta de la Maladeta. Luego, se abrió a mi derecha (E)…

… un canalón, donde la senda que sube desde el Barranco de las Culebras y la que llevaba se unen. Girando con el camino, remonté la parte superior de la canal por terreno de piedra suelta y grava, donde sólo trazo es firme como para caminar cómodamente. Al reganar la arista, pude ver al fin la doble cumbre de Vallibierna y el Paso del Caballo separando ambas puntas. Me dirigí entonces a la izquierda (NE) para…

… trepar el pequeño escalón de roca blanca (I) que defiende las pendientes pedregosas bajo la cima. Alcancé por ellas la Tuca de las Culebras y…

… apareció ante mí la cumbre al otro lado del Paso del Caballo. Atravesé esa cuchilla de roca gateando por su lomo o…

… descolgándome por un lado, según me iba resultando más cómodo en cada momento.

Llegué al Pico de Vallibierna pasadas las diez y media, encontrándome con unos amables franceses, que me habían sacado la foto anterior. Siendo ésta una montaña panorámica donde las haya, podía ver extenderse las sierras interiores hacia el sur, mientras que, …

… al otro lado, a mis pies, el valle de Vallibierna corría verde al oeste, hacia un horizonte que llenan las montañas ribagorzanas.

A lo lejos llegaba a ver, junto al colorido Macizo de Posets, las Tres Sorores y, más a derecha, …

… la cresta fronteriza del Gourgs Blancs al Crabioules, con el Perdiguero elevándose majestuoso en el centro.

Al norte, el Macizo de la Maladeta muestra su vertiente más salvaje. Siguiendo el giro a la derecha, …

… la luz de un sol todavía bajo resaltaba los corredores del Feixant y el horizonte quebrado de las montañas catalanas. En resumen, un amplio horizonte donde contrastan el Pirineo Central más salvaje con…

… la complejidad del Catalán y…

… la suave sucesión de lomas verdes que baja gradualmente por la cuenca del Isábena y el Cinca hacia el Valle del Ebro.

Como no quería eternizarme en cumbre, retomé camino a las once y media, avanzando hacia el este por la arista cimera. Este cordal es regular, formado por…

… roca compacta, y tiene el ancho preciso para caminar por su filo, así que llegué enseguida al entronque de…

… una arista que se proyecta al norte. Delante, entre ambos cordales, se abría un cuenco pedregoso al fondo del cuál se veían varios ibones. Bajé por el medio (NE), por una intensa pendiente donde hitos y un trazo de paso relativamente claro me condujeron por lo más cómodo. Según bajaba, a la derecha veía…

… la continuación de la arista que acababa de dejar se elevaba impresionante, mientras que, al lado contrario, ...

… iba viendo la cresta principal de la Maladeta más allá del Ibón Helado, que dejé lejos a la izquierda.

Llegando al final de esta bajada, el terreno se volvió algo confuso en una zona de bloques de gran tamaño, donde desaparece la senda y hay que seguir los hitos con atención para no encontrarse trepando y destrepando peñascos. Así llegué al más alto de los Estanyets de Coma Arnau, diminuta lámina de agua bajo la cresta norte de Vallibierna.

En aquel día de finales de verano, no desaguaba el laguito, pero, yendo barranco abajo unos metros, empecé a ver enseguida otro ibón más bajo en la misma cuenca. Hacia él me guiaron además los hitos, a través de empinados prados sembrados de piedras. Antes de alcanzar ese lago, pasé…

… junto a otro intermedio, encajado al pie de un espolón de la cresta oriental de Vallibierna, impresionante desde aquí. Tras dejar a la derecha el agua y unos bañistas, continué…

… barranco abajo y llegué al mayor de los lagos de Coma Arnau. Lo rodeé por su orilla norte (izquierda), mientras veía delante de mí los Besiberris asomar entre los Picos de la Solana de Anglos y Llauset.

Aún pasaría junto a otro estanque, éste diminuto, antes de alcanzar el…

… profundo barranco que desciende del Estany de Cap de Llauset y donde desemboca la Coma Arnau. Allí encontré la senda GR11 y un cartel; siguiendo las indicaciones, la tomé a la derecha (SE) para bajar al cauce, que crucé antes de descender hacia otro lago que asomaba más abajo.

Éste es el Estany Botornás, paisajístico ibón bajo la anónima cota 1.811, que remata la cresta de Vallibierna. La senda lo rodea por el este (izquierda) y, al dejarlo atrás, se separa del desagüe, muy empinado y pedregoso, para…

… bajar más confortablemente trazando una diagonal a través de amplias praderas. Al poco, dejé a la izquierda la Cabaña de Botornás, espartana pero en buen estado, y enseguida di vista al Estany de Llauset. La senda me llevó ahora en una tendida diagonal descendente a la derecha hasta…

… el cruce de sendas cercano a la cola del pantano donde ya había estado esa mañana. De nuevo en la ruta de subida, para volver cogí la senda de la izquierda (SE), para rodear de nuevo el Estany de Llauset por el norte (izquierda).

Estaba de vuelta en el aparcamiento hacia las dos y cuarto, justo cuando el calor empezaba a ser agobiante. Había tardado un poco más en bajar que en subir; lógico, pues el retorno implicaba cierto rodeo, aparte de más pedreras, que también se nota. Desde el propio coche, me despedí de los Picos de Vallibierna hasta la próxima. Todavía me quedan al menos un par de rutas que probar en esta montaña.

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