Los Pelados (2.157)

ASCENSIÓN INVERNAL DESDE EL EMBALSE DEL PIRÓN

POR EL VÉRTICE NEGRO (2.087) Y EL PUERTO DE MALAGOSTO

El Cerro de Los Pelados es un cabezo redondeado de relieve suave que eleva su escasa prominencia sobre el cordal principal del Guadarrama, al nordeste de Peñalara. Presenta las características morfológicas y naturales típicas del área: ancho lomo sobre laderas generalmente suaves, notablemente más empinadas al sur, cubiertas por pinares en las zonas bajas y matorral más arriba, que se prolonga hasta la cuerda misma.

La ruta transcurre por la extensa y tendida vertiente septentrional de la montaña, aprovechando para subir y bajar los dos accesos más sencillos al cordal, ya mencionados en el título, ambos con buenos caminos. Para abreviar la marcha por el pie de monte, en este sector contamos con la pista de acceso al Embalse del Pirón, encajado entre las estribaciones de la sierra donde las laderas empiezan a empinarse.

El monte de Los Pelados, visto desde el suroeste, por delante de las cimas del Porrinoso y el Nevero

SITUACIÓN:

  • Zona: Sierra de Guadarrama (Sistema Central)
  • Unidad: Sierra de Guadarrama
  • Base de partida: Torrecaballeros (Segovia)
ACCESO: El Embalse del Pirón está situado en el sur de la provincia de Segovia, en el alto valle del río del mismo nombre, en las estribaciones septentrionales de la Sierra de Guadarrama. Se accede al mismo desde el pueblo de Torrecaballeros, al cabo de unos 10 km, de los que cinco son de pista en buen estado, pero algo bacheada. Se puede aparcar en una explanada al pie de la presa, pero resulta más práctico hacerlo en un ensanche de la pista un kilómetro antes, poco después de pasar un desvío con cancela a la derecha (SE), por donde precisamente se llega a la vuelta. Puedes calcular un itinerario desde tu lugar de origen hasta dicho ensanche en el siguiente link a GoogleMaps.

OTROS DATOS:

  • Cota mínima / máxima: 1.325 / 2.157
  • Mi tiempo efectivo: 5h00
  • Mi tiempo total: 6h00
  • Dificultades: Ninguna, en las condiciones del día, con nieve de buena consistencia y espesor, con plumas de hielo en la cuerda, continua por encima de la cota 1.800. Itinerario por caminos con pendientes de nieve <10º.
  • Track para descargar en Wikiloc
Mapa tomado del visor Iberpix. ©INSTITUTO GEOGRÁFICO NACIONAL DE ESPAÑA

LA RUTA: Comenzar a caminar por la pista de acceso hacia el Embalse del Pirón. Al llegar a la presa, tomar una senda a la izquierda (N) que remonta la ladera hasta un cruce junto al extremo septentrional del dique. Seguir a la derecha (E) por un camino que bordea el pantano. Pasado un torrente, dejarlo por una senda a la izquierda (S) que asciende por la ladera y sale a otra pista más alta. Tomarla a la derecha (S) hasta un cruce que hay al pasar Arroyo de la Majada del Roble. Dejarla por un camino peor y más empinado que sale recto (SE), que remonta el monte de La Aprisquera. Durante el ascenso a través del pinar, se pasan varias encrucijadas sin señalizar; no hay regla fija, pero se trata de mantener la lógica dirección general este / norte, siempre en subida. Se sale del bosque cerca ya del collado del Cerro Redondo, donde el camino gira a la derecha (SE) para seguir el cordal que, por el vértice Negro, lleva hasta la cuerda principal del Guadarrama, donde nuevamente se gira a la derecha (SO) para alcanzar enseguida la cima de Los Pelados.

Continuar por la cuerda al SO hasta el Puerto de Malagosto. Girar a la derecha (NO) para bajar por la pista que atraviesa el paso. Al poco de pasar el collado de Las Corzas y su cruce, tomar un desvío a la derecha (N) que prosigue el descenso, ahora por el monte de ese nombre y desemboca en la pista del Embalse del Pirón. Para llegar al lugar de donde partimos (ver ACCESO) hay que tomarla a la derecha (E) y camino un par de minutos.

Croquis de la ruta sobre ©GOOGLE EARTH

COMENTARIOS: Itinerario muy bonito y variado, con bosque, monte abierto y amplios panoramas. Aun con nieve, si se va adecuadamente calzado (crampones, raquetas o esquíes según las condiciones) carece absolutamente de dificultad técnica. Resulta un poco largo, pero la pendiente suave y los buenos caminos lo hacen muy llevadero. Más cuidado hay que poner en el dédalo del monte de la Aprisquera; aunque la lógica nos va a guiar en todos los cruces, hay que fijarse y pensar. Y no todos los caminos que hay están en el mapa, ni todos los que ahí figuran existen.

Aunque Los pelados es un pico secundario, su posición centrada entre Peñalara, las Cabezas y el Nevero hace que la vista desde la cima (y alrededores) sea magnífica. Y, si el día hubiera estado más claro, también la Mujer Muerta y hasta el lejano Gredos hubieran sido visibles.

RELATO GRÁFICO:

Tras aparcar en el lugar señalado, comencé a caminar continuando por la pista que remonta el Río Pirón hasta que…

… acaba ante la presa del embalse al que da nombre. Continué por una senda que sube por la ladera de la izquierda (N) y alcanza la parte superior del dique, desde donde…

… se llegaba a ver, sobre el agua y el pinar, un trocito de la nevada cresta que me disponía a alcanzar y recorrer.

Continué tomando a la derecha (E) un camino que va rodeando el pantano.

Al cruzar un torrente, seguí recto a la salida de la curva (SE), por una senda más estrecha que remonta el pinar y sale a…

… una pista forestal que atraviesa la ladera más arriba. La seguí a la derecha (S), hasta que…

… nuevamente al pasar un torrente, volví a continuar recto (SE) por un carril no tan bueno, pero...

… más que adecuado para subir por este pinar de La Aprisquera. No sólo el camino era bueno; las lazadas dulcificaban el ascenso.

Durante la subida, pasé varios cruces y desvíos, en los que procuré mantenerme sobre la misma vía y, en caso de duda, en la dirección que me parecía adecuada para seguir remontando el lomo. Quizá la mayor duda fue aquí, tercera bifurcación de un cruce múltiple a 1.580 m de altitud según mi GPS, donde seguí recto (SE).

Algo más arriba, un hueco en el arbolado me dejó ver la llanura segoviana, sobre la que se extendía un manto de nubes, del que no era consciente, pues el viaje y desde casa y lo que llevaba andado había sido bajo el sol.

Hacia la cota 1.700 y a la vista de las lomas cercanas (La Picota creo que es ése), encontré las primeras manchitas de nieve.

Aún tardaría un ratito en salir del bosque y, cuando lo hice, fue teniendo a la vista el lomo del Negro sobre …

… la vertiente del Río Pirón. En este tramo, ya por encima de la cota 1.800, la nieve fue espesándose hasta…

… cubrir todo el camino, mientras me acercaba al Cerro Redondo.

Pasando por un hombro en que hay una cabaña en ruinas, pude ver, a mi espalda, cómo destacaban las Cabezas de Hierro y Peñalara sobre un mar de nubes alojado en el Valle del Lozoya. Y también nubes llegaban por el otro lado, desde Segovia.

Por aquí, rodeando el Cerro Redondo por el sur, descubrí por fin la cumbre, apenas marcada en el monótono lomo del cordal, a la derecha del algo más notorio vértice Negro. Pero, más a la derecha, seguían…

… llegando las nubes desde el norte y, en el transcurso de cinco minutos, las dos cumbres mayores del Guadarrama pasaron de verse así a…

… asomar sólo la cima de Peñalara. Y por poco.

Así estaba la cosa cuando alcancé el collado del Cerro Negro, donde…

… el lomo del Cerro Pelado, siguiente estribación septentrional, es lo único que se llega a ver de la sierra al oeste, en este paisaje de lomas anchas y pendientes suaves que se extiende por encima de los 2.000 metros. Casi un altiplano. Aquí, la pista gira a la derecha (SE) para…

… dirigirse por lo alto de este cordal hacia el principal del Guadarrama, oculto aquí por la modesta prominencia del vértice Negro. El carril lo rodea, pero tan pocos metros por debajo, que no dejé de desviarme para ir a tocar el hito.

Mirando atrás desde Negro, veía el Cerro Redondo sobre el mar de nubes al norte. Girándome a la derecha, las…

… suaves pendientes bajo la divisoria guadarrameña, de que llegaba a ver el pico del Nevero. Bueno, La Muela asomaba ligerísimamente a la izquierda. Al lado contrario, parecía que…

… las nubes habían pasado y dejaban ver de nuevo la cabecera del Pirón y Peñalara al fondo. No así la Mujer Muerta, que debería verse también en días más claros.

En fin; de vuelta a la pista, o su leve indicio mejor, continué al sureste por el lomo, pasando un ligero collado antes de la subida final a la cuerda principal, donde…

… dejé de esforzarme por seguir el trazo, ante lo regular y tendido del terreno. Precisamente, resultó curioso ver, en medio de esta superficie helada, aparecer…

… este humilde hontanar, del que llegaba a correr un hilillo de agua. Viene en el mapa. Se trata de la Fuente del Mojón y es la más alta de las que alimentan el Río Pirón.

Estaba apenas a cincuenta metros de desnivel de la cumbre. Mi primera intención fue ir directamente hacia lo más alto, pero, como el hielo venteado estaba un tanto incómodo y había como un pasillo más liso a la izquierda (¿la pista?), subí por él hasta la cuerda, donde…

… me encontré antes el mar de nubes que llenaba el Valle del Lozoya. Sin apenas parar, giré a la derecha (SO) para…

… cubrir los escasos metros que me separaban de la cima de Los Pelados.

Desde la cumbre, la vista al noreste quedaba muy limitada por la amplitud del lomo del cordal. Girando a la derecha, la…

… perspectiva tampoco era extensa al noroeste, tapada por las moles sucesivas de Peñacabra y el Nevero. Siguiendo el giro, …

… un mar de nubes se extendía sobre el Valle del Lozoya, interrumpido sólo al dirigir…

… los ojos hacia la cabecera, entre la Cuerda Larga y esta misma Sierra de Guadarrama. Y, aún allí, sólo…

… sobresalían netamente las cimas más altas: Cabezas de Hierro, Valdemartín, Guarramillas con sus antenas y Peñalara.

Acabé la vuelta al oeste, por donde comencé el retorno siguiendo la cuerda, que enseguida gira a la izquierda (SO), mientras…

… rodea el Hoyo Borrascoso, donde se llegaba a ver la parte alta del circo.

El pico de Los Pelados se mostraba algo más bravío al alejarme por…

… esta amplia y suave cuerda, relativamente… 

… panorámica, si no fuera por su ya mencionado ancho y que…

… las nubes se volvieron a meter, esta vez desde el sur, donde las Cabezas de Hierro fueron último que vi.

Bueno, luego los vapores entraban y salían desde uno y otro lado, en un curioso vaivén del viento, hasta que…

… los vapores se aposentaron definitivamente en el lomo al paso por Peñas Linderas.

Y no seguía mucho mejor al llegar al Puerto de Malagosto, donde giré a la derecha (N) para…

… descender por el antiguo camino que comunicaba ambas vertientes de la sierra y que es hoy una ancha pista.

Salí de las nubes a la vista de la Fuente del Merendero, donde el camino gira a la izquierda (O) para rodear el lomo de La Campana.

Con la pérdida de altitud, también se fue la nieve, mientras iba viendo descubrirse la llanura segoviana. Atravesé el cordal que llevaba a la derecha por…

… el collado entre La Campana y el Cerro de Valmesado. Allí, proseguí recto (NO) en un cruce, tras el cual, a los pocos metros, tomé un desvío con cancela a la derecha (N), el cual…

… es una estupenda pista forestal que me llevó a descender suavemente por el monte de Las Corzas, manteniendo entre los zigzags dirección general noroeste.

Al salir de los árboles, ya bastante abajo, veía por delante la llanura segoviana y, a mi derecha y atrás, los…

… lomos de la Picota y Cerro Redondo y parte del nevado trecho de cordal que venía de recorrer. También la pista de acceso al embalse, en la cual…

… desemboqué al poco. El lugar donde había aparcado quedaba a menos de 300 m a la derecha (E), que cubrí en pocos minutos.

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