Canchal de la Ceja (2.427)

ASCENSIÓN INVERNAL DESDE LA COVATILLA

CON EL RISCO GORDO (2.371) Y EL CALVITERO (2.397)

Entre los valles del Alagón y el Tormes, separada de Gredos por el Puerto de Tornavacas, se alza la Sierra de Candelario, que incluye los dosmiles más occidentales del Sistema Central. Se trata de una loma redondeada, tan ancha que, sobre ella, se llega a perder la sensación de estar en cresta, pese a tener uno de los horizontes más abiertos que conozco. Aun así, bajo la cresta, antiguos glaciares excavaron sus laderas, dejando un puñado de circos y crestas, tan altivos y aéreos como se puedan encontrar en el resto de la cordillera. Su naturaleza no es exuberante, limitándose a pasto y matorral, a tono con sus extremas condiciones climáticas; sólo en lo más abrigado de los barrancos se refugian masas de pinos, robles y encinas. Es también una montaña humanizada, con pueblos y pistas retrepados hasta media ladera y una estación de esquí que llega hasta la cresta misma, aunque fuera de esos lugares persiste su carácter agreste y desolado.

Partiendo de la estación de esquí, la ruta comienza rodeándola por el este hasta ganar la cresta de la sierra en el Risco Gordo, que domina las instalaciones. A partir de ahí, se trata de recorrer ida y vuelta el cordal hasta la cumbre, aunque, al regresar, no se pasa por el Risco Gordo ya que se rodean las pistas esquí por el oeste.

Cresta de la Sierra de Candelario desde el sureste

SITUACIÓN:

  • Zona: Sierras de Béjar (Sistema Central)
  • Unidad: Sierra de Candelario
  • Base de partida: La Hoya (Salamanca)
ACCESO: La población salmantina de La Hoya está situada en el sureste de la provincia, al pie de la vertiente norte de la Sierra de Candelario, cerca de su extremo occidental. La ascensión parte del aparcamiento de la Estación de esquí Sierra de Béjar La Covatilla, a nueve kilómetros por carretera, ladera arriba, del pueblo. Puedes calcular un itinerario desde tu lugar de origen hasta allí en el siguiente link a GoogleMaps.

OTROS DATOS:

  • Cota mínima / máxima: 1.965 / 2.427
  • Mi tiempo efectivo: 5h24
  • Mi tiempo total: 6h42
  • Dificultades: Muy fácil, en las condiciones del día, con nieve helada o hielo casi continuos durante todo el recorrido. El terreno es en general suave, aunque incluye un par de tramos cortos con pendientes por debajo, pero próximas, a 30º.
  • Track para descargar en Wikiloc
Mapa tomado del visor Iberpix. ©INSTITUTO GEOGRÁFICO NACIONAL DE ESPAÑA

LA RUTA: Remontar la ladera de la sierra desde el aparcamiento de La Covatilla. Con la estación cerrada, se puede subir por las pistas, lo más cómodo; si no, hay que seguir por fuera la valla que limita las instalaciones por el este, caminando por una traza precaria. Cuando acaba, seguir pendiente arriba, entre matorral y cantos y guiados por algún hito, hasta la cuerda de la Sierra del Chorrito. Seguirla a la derecha (SO) hasta el Risco Gordo y, a partir de ahí, continuar recorriendo el lomo del cordal hasta la cima del Canchal de la Ceja.

Más o menos por el mismo camino, retornar al Collado Bonal, sobrepasarlo y comenzar a subir hacia el Risco Gordo. Hacia los 2.350 m de altitud, al pasar junto a un artilugio metálico arruinado a la izquierda de la cuerda, desviarse hacia el mismo (NE). Del cacharro, arranca en verano una senda que corta el matorral; con nieve, hay que seguir recto (NE), atravesando la ladera en diagonal descendente, mientras se buscan hitos. Tras dar con ellos, o no, se cruza el lomo que baja al norte del Cancho Gordo, entrando en la cabecera del Regajo del Cerrojo. Atravesarla, mientras se sigue perdiendo altura, en busca de una conducción de agua, a cuyo lado va una senda, por debajo de una valla. Seguirla, rodeando la estación de esquí, ahora por el oeste, y, cuando se bifurca dejadas atrás las instalaciones, girar a la derecha (E) para llegar al aparcamiento de La Covatilla.

Croquis de la ruta sobre ©GOOGLE EARTH

COMENTARIOS: Ésta es la versión larga de la ruta normal al Canchal de la Ceja. En verano, transcurre toda por senda, pero con nieve el trazo está oculto. Sin embargo, la orientación es generalmente fácil, salvo quizá el descenso desde la cuerda hasta el Regajo del Cerrojo; de todas formas, importa poco la precisión en ese tramo, pues se trata de llegar a la cuenca del mismo, sea más arriba o más abajo; y el boquete se ve.

Aunque dije más arriba que la nieve, más bien hielo, era continuo, en la cuerda sobre todo había calvas lo suficientemente grandes como para obligarme a ponerme y quitarme los crampones, con la consiguiente pérdida de tiempo. Por otra parte, encontré un hielo era tan duro en las subida y bajada propiamente dichas del Canchal de la Cejada que, incluso con pendientes más cercanas a los 20 que a los 30º, era muy aconsejable llevar el piolet en la mano.

Por lo demás, esta ruta, panorámica como pocas y tan fácil es un verdadero atracón visual, no sólo por tener a la vista todo Gredos; también impresiona ver la llanura ilimitada al norte más allá de este lomo nevado, tan amplio que se llega a perder sensación de cresta. Y también están las vistas de los enclaves más agreste de la sierra, en los Asperones, los Hermanitos o la propia Ceja.

RELATO GRÁFICO:

Desde el aparcamiento de La Covatilla, crucé la carretera ante la estación y me dirigí, primero al sur y luego al sureste, rodeando las instalaciones por la izquierda.

Caminaba junto a la valla que limita una pista, caminando sobre una tira de nieve helada muy pisada.

Mientras giraba hacia el sur y pisaba el primer hielo de la jornada, fueron apareciendo a mi izquierda las crestas de parameras y el saliente occidental de Gredos.

La parte del circo (se distingue el piquito del Almanzor) se hizo visible al tiempo que la Peña Negra.

Al acabar la cerca, continué caminando recto (S), ahora…

… sobre una mezcla de nieve endurecida y matojos, hacia el lomo conocido como Sierra del Chorrito, más allá del cual se veía ya casi todo Gredos. Sobre la cuerda, encontré una hilada de hitos y la seguí a la derecha (SO).

Cerca de la culminación de esta cuerda (2.224), las señales me desviaron a la izquierda (S) para entrar en el cuenco que se abría bajo el Canchal Negro.

Remonté esta rampa helada, de pendiente suave (<20º), regular y…

… muy extensa. Impresionaba mirar atrás y esto no había hecho más que empezar.

A mi derecha, cuando la pendiente empezó a ceder, aparecieron las sierras de Francia y Tamames, mientras, al lado contrario, …

… se completaba la vista del extremo occidental de Gredos, con los Infiernillos.

Así, pasé junto al Canchal negro, que tiene vértice, pero al que, sin apenas prominencia, no se puede llamar cima. Ésta se encuentra un poco más allá, en el Risco Gordo, que es aquella línea de cantos que se ve al fondo.

Y así se ve el vértice desde el Risco Gordo, caracterizando a esta sierra: mínima pendiente y lomo anchísimo, que…

… puede fastidiar la perspectiva, como ésta de Gredos, o…

… hacerla peculiar cuando se combinan el brillo de la nieve y los tonos difusos de la lejanía.

Por delante, se desplegaba la cuerda de la sierra hasta el Canchal de la Ceja, pasando por el Calvitero. Hacia allí, continué camino.

Algunos apilamientos de roca rompían la monotonía del trayecto.

Aunque predominaba el lomo amplio y despejado, mayormente nevado, pero con algunas calvas que me obligaron a perder minutos poniéndome y quitándome los crampones.

Así, me fui acercando al Calvitero, en cuyas cercanías se pierden perspectivas.

Desde la segunda cima del día, el panorama al norte seguía igual de fascinante en su sencillez.

Atrás, la extensión del llano somital casi tapaba el Risco Gordo.

Sin embargo, hacia Gredos, se llegaba a ver algo más de los valles intermedios.

Aquí almorcé antes de seguir hacia el canchal de la Ceja, donde la sierra se hace agreste, empezando por la suavísima bajada al collado intermedio, desde el cual pude ver, a mi derecha, la…

… cabecera de la Garganta del Trampal, distinguiendo incluso un par de sus lagunas.

Luego, acometí la subida del lomo que conduce a la cumbre de la sierra, ancha pero menos y donde la pendiente alcanza…

… sus máximos, que, de todas formas, no llegan a 30º. Llegando a lo alto de la pendiente, ésta…

… se atenúa y gira para, llevando el Calvitero a la izquierda al otro lado del hoyo del Trampal, alcanzar…

… la cima, poco evidente si no fuera por la señal, del Canchal de la Ceja.

Más allá, al este, se inicia la Cuerda de la Ceja, más allá de la cual se desplegaba la mitad oriental de Gredos. Debido a la amplitud y suavidad del domo cimero, las perspectivas son limitadas, así que me desplacé, primero por la cuerda y, luego, a la derecha en torno a la cumbre.

Aun así, sólo las crestas se veían alrededor; al sureste, los macizos del Almanzor, la Covacha y los Infiernillos en Gredos. Sigue…

… la vecina Cuerda de los Asperones y la Sierra de Tormantos detrás. Sobre ésta, en el último horizonte, el sector extremeño de los Montes de Toledo. Continuando el giro, por…

… el Torreón, a cuya derecha apenas asomaban los Hermanitos.

Llegando al noroeste, la gran llanura, interrumpida por las sierras de las Hurdes y las Batuecas. Hacia allí empecé el retorno, descendiendo por la Loma de la Culebrilla, a ver si tenía mejor foto de los Hermanitos.

Pero nada; cuando me cansé de bajar y antes de perder cota en vano, giré a…

… la derecha (NE) para atravesar la ladera helada hacia el Collado del Trampal, que todavía quedaba a mi altura. Llegando al mismo, a mi derecha, me dominaba…

… el lomo helado por el que había subido antes.

Luego, vino un buen rato de deshacer camino, pasando de nuevo por el Calvitero, hasta…

… llegar al Collado Bonal, desde el cual…

… me despedí de Gredos.

Luego, lo sobrepasé por el lomo, ganando algo de altura hasta…

… llegar junto a ese artilugio metálico que se ve a la izquierda junto al cielo. Entonces, dejé la senda de la cuerda y me dirigí al mismo para buscar la senda que sé que baja desde ahí directamente a la Covatilla.

Pero eso es sin nieve. Ahora, el trazo estaba tapado por el manto. Como éste era regular y consistente, lo que hice fue bajar en diagonal al noreste, tomando de referencia el llano verde con calvas claras del fondo. Al atravesar el lomo del Canchalón, encontré…

… algún hito (pocos y distantes). En todo caso, seguí adelante, hacia…

… el cuenco que donde se forma el Regajo del Cerrojo, que empecé distinguir por delante y un poco a la derecha (E) de mí.

Este cuenco es amplio y suave y el descenso fue tranquilo, sin más precaución que ir rodeando algunos boquetes.

Pasado un bonito risco que dejé a la izquierda, desemboqué en…

… una zona aterrazada, al fondo de la cual veía una tira de nieve en una loma. Bajo la misma pasa una senda que debía recorrer, así que me dirigí a ella. En el trayecto, apareció…

… Béjar allá abajo.

Los hitos y la lógica me llevaron a una acequia que desvía el agua del torrente a través de una ladera, bajo la cerca de la estación de esquí. A la izquierda de la conducción, había…

… una senda, por la cual fui dejando atrás la montaña hasta que, al…

… girar con la ladera, apareció la Covatilla a mi derecha (E). Poco después, la senda se separó de la acequia y, cuando se bifurcó, giré a ese lado, yendo a dar justo al aparcamiento.

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