Cornón (2.188)

ASCENSIÓN INVERNAL DESDE EL PUERTO DE SOMIEDO

POR LA ARISTA ESTE Y RETORNO POR EL RÍO TRABANCO

El Cornón es el punto culminante del tramo de Cordillera Cantábrica que se extiende entre los puertos de Somiedo y Leitariegos, constituyendo el límite septentrional de la comarca de Laciana. Es una altiva pirámide, visible desde bien lejos, que se yergue solitaria y aislada en un nudo de aristas. La cordillera tiene aquí unas formas curvilíneas, típicas de montañas más antiguas, pero la estrechez de los cordales estrechas y profundidad de los valles conforman un paisaje grandioso. Además, el relieve posee una complejidad, con altos rellanos y barrancos que no parecen seguir la lógica del agua, que llena la montaña de inesperados rincones escondidos de belleza peculiar.

La ascensión transcurre por las dos rutas habituales para alcanzar el Cornón por su vertiente oriental. Yendo lo más directo que permite la disponibilidad de sendas y el relieve hasta llegar al pie de la arista oriental. Y, para volver, descendiendo el río que abraza por el norte el macizo.

El Cornón visto desde el sur. Contra el cielo, se aprecia la pendiente de la arista este

SITUACIÓN:

  • Zona: Montaña Leonesa Occidental (Cordillera Cantábrica)
  • Unidad: Montes entre Somiedo y Laciana
  • Base de partida: Santa María del Puerto (Asturias)
ACCESO: La población de Santa María del Puerto, perteneciente al concejo asturiano de Somiedo, está situada en el sur de la comunidad, prácticamente sobre la divisoria cantábrica y junto al paso de montaña que da nombre a la comarca. Un buen sitio para aparcar y comenzar la ruta es junto a la Fuente del Puerto Somiedo. Hasta allí, puedes calcular un itinerario desde tu lugar de origen en el siguiente link a GoogleMaps.

OTROS DATOS:

  • Cota mínima / máxima: 1.457 / 2.188
  • Mi tiempo efectivo: 6h03
  • Mi tiempo total: 7h47
  • Dificultades: PD, en las condiciones del día, con nieve durante la mayor parte del recorrido, dura durante la subida y media bajada y, a partir de ahí, con una capa blanda de entre 5 y 20 cm. El lomo este del Cornón son 80 m de desnivel con pendiente media de 40º y máxima claramente superior a 45º durante unos 30 m. Hay otros breves pasajes de 45º, laterales en la aproximación y en bajada para acceder al Río Trabanco. El resto consiste en caminar por terreno cómodo y suave.
  • Track para descargar en Wikiloc
Mapa tomado del visor Iberpix. ©INSTITUTO GEOGRÁFICO NACIONAL DE ESPAÑA

LA RUTA: Salir de Santa María del Puerto hacia el NO, por la pista que remonta el Río del Puerto. Cuando se bifurca, siguiendo unas marcas de PR, ir por la izquierda (SO), por un ramal que va por el Arroyo Prefustes, cruza su cabecera y va flanqueando la cima del mismo nombre por Cerezalinas hasta el Boquete Almozarra. Cruzar el collado y, ya con la cumbre a la vista, cruzar la vega homónima, ganado altura hasta la Laguna del Barroso, situada al pie de la arista oriental del Cornón. Pero no hay que tomarla aquí; antes, bordear por el norte (derecha) el Pico Asta hasta el siguiente collado (2.063) y, entonces sí, encaramarse a la amplia cuerda y alcanzar por la misma la cima del Cornón (PD).

Iniciar el descenso por la arista norte (F) y, en el primer collado, donde la pendiente a la derecha no es tan intensa, dejarse caer a ese lado (E) y continuar luego por pendientes más suaves hasta acercarse al cauce del Río Trabanco (F). Seguirlo hacia la izquierda (NE), sin cruzarlo. Cuando el terreno se empina y el cauce se encajona, desplazarse a la izquierda (N) hasta un barranco paralelo y descender por su margen derecha, empinada pero no tanto (45º). Una vez abajo, seguir el valle, cruzando el torrente cuando se vea conveniente, hasta los prados de Vegas de Arriba (PD-). De las dos sendas que salen hacia la derecha (NE), tomar la más alta, que va bordeando la Penouta por la collada de La Baba. Cuando se bifurque, seguir siempre por el ramal que vaya más arriba, hasta alcanzar la cuerda en el Collado de la Paradina. Cruzarlo, volviendo a entrar en la cuenca del Río del Puerto. Cuando la senda desemboca en una pista, tomarla a la izquierda (SE); por ella, se llega a la primera bifurcación de la jornada, donde se sigue ahora recto (SE) para regresar, de nuevo por el camino de la ida, a Santa María.

Croquis de la ruta sobre ©GOOGLE EARTH

COMENTARIOS: Magnífica ascensión a una gran cumbre cantábrica, situada en uno de los rincones más bonitos del occidente de la cordillera. La dificultad es bastante asequible y alguna parte, como el flanqueo del pico Asta se puede evitar rodeando por debajo. También se facilita aún más la cosa volviendo por el itinerario de ida.

Recorté ligeramente la ruta respecto a mi intención inicial, que era repetir la anterior visita a este pico, hace más de 20 años. Entonces, continué por la cresta norte del Cornón hasta la Peña Bermeja, para luego dejarme caer al Río Trabanco, alcanzándolo por debajo del resalte del Fontanón. Mejor bajada, más cómoda y fácil, que la que hice esta vez. Pero, en aquella ocasión, me pude quitar los crampones a poco de dejar atrás la cima para no volver a ponérmelos.

Esta vez, en cambio, la nieve helada cubría a trechos la cuerda, de manera que, entre la cima y el lugar en que dejé la arista ya había tenido que quitármelos y ponérmelos (además, en mal sitio) y lo que veía era que iba a perder mucho tiempo manipulando los pinchos y, si me los dejaba en los tramos secos, éstos eran lo suficientemente largos como para cargarme las puntas. Así que, cuando vi buen descenso, corté por lo sano. Luego, en el resalte del Fontanón, desconozco si hay mejor bajada, pero yo, desde luego, no la vi. Esos 60 metros de descenso en hielo a 45º no parecen gran cosa contado así, pero noté en mis piernas el esfuerzo previo al meter puntas.

También hubo momentos incómodos en el flanqueo de la Penouta cuando, ya sin crampones, tuve que cruzar algún nevero endurecido. Menos mal que había huella, porque, si no, hubiera perdido más tiempo. Pero, con tanta queja como llevo, mereció la pena. Y eso que conocía el sitio.

RELATO GRÁFICO:

Dejé Santa María del Puerto por un camino que sale al noroeste, remontando el Río del Puerto, viendo la Penouta al fondo.

La vía, marcada como PR, pronto se cubrió de nieve endurecida, en contraste con los campos verdes. Al llegar a una bifurcación, siguiendo las señales, giré a la izquierda (SO) para bajar a cruzar el río y, ya al otro lado, retomar…

… la remontada del valle, ahora por la vertiente sur y por un camino más deteriorado. Al llegar a la boca del Arroyo Prefustes, la senda giró para meterse en su barranco y…

… cruzarlo cerca de su cabecera, remontando el lomo siguiente.

A estas alturas, mirando atrás, podía ver el pueblo rodeado de prados bajo las crestas más cercanas de la Babia, entre las que destacaban Picos Blancos, Orniz, los Años, Salguerira y la Crespa.

Luego, la nieve se hizo tan espesa que ocultaba todo rastro de senda. Pero había huellas y, además el terreno obligaba, pues, ahora, comenzaba una prolongada travesía a través de la ladera del pico Prefustes, donde una terraza permitía un paso cómodo. Pasadas un par de colladas, al entrar…

… en la vertiente de Cerezalinas, vislumbré por vez primera el Cornón. A la izquierda del mismo, se veía también el Boquete Almozarra hacia el que me encaminaba.

Acabé de rodear el Alto Prefustes antes de…

… ascender por una canal de pendiente moderada, pero la más fuerte hasta entonces, bajo un…

… hermoso ejemplo de cornisa. Por si las moscas, subí por la vertiente opuesta del tubo. Es gratis y evitas sustos.

Alcancé así el Boquete Almozarra, desde el cual, volviéndome, podía ver una perspectiva más amplia que la de antes de la parte de Babia, a la que se habían añadido la Chana y los Picos Albos.

Por delante, un extenso y ondulado altiplano blanco me separaba del Cornón. Con huellas o sin ellas; con o sin señales, venía a dar lo mismo ir por un sitio u otro. Así que me dejé llevar por el terreno y la visión de la cumbre. Pronto, asomó a mi izquierda…

… la cresta que, desde el Cornón, va por el Pico de la Regada al maravilloso Muxavén.

Aunque el altiplano parecía al principio bastante llano, el paso por el mismo fui un continuo subir y bajar, aunque todas las cuestas fueron breves y relativamente suaves. Sólo ocasionalmente llegaban a 30º.

Así, inopinadamente, iba ganando altura. A mitad, una mirada atrás y otra…

… a la izquierda, donde apreció la Sierra de Villabandín; al lado contrario, así…

… se veían el Mocoso y la Penouta.

Y el Cornón, cada vez más cerca. Al pasar el enésimo alto, cerca ya de la Laguna del Barroso, al mirar a mi izquierda, …

… distinguí sobre la arista sur del Cornón dos puntitos; dos montañeros, con los que acabarían con…

… converger al pie del Pico Asta. El primer cancho de la cresta (1.968), la rodeé por el norte (derecha), por…

… pendientes heladas que, próximas a los 45º de inclinación lateral, obligaban a poner cuidado.

Luego, la pendiente disminuye bastante rodeando…

… la segunda parte de la cresta del Asta y resultó cómodo llegar al…

… último collado previo a la cumbre, desde donde volví a ver, a mi izquierda, el Muxavén. 

Mirando atrás, podía ver buena parte del terreno recorrido desde el Boquete Almozarra, mientras que…

… a la derecha, asomaba el alto curso del Río Trabanco, por donde volvería.

De momento, por delante tenía la cumbre, en lo alto de unos cien metros de lomo helado, amplio y regular.

Pronto, la pendiente se hizo intensa y superó los 45º, manteniéndose …

… así durante el tercio central de esta subida.

Finalmente, el terreno se tendió a punto de alcanzar el…

… hito cimero del Cornón. Entonces, apareció al otro lado el final de la cordillera en el Cueto de Arbas y, más allá, las crestas de los Ancares. Girando a la izquierda, …

… la Sierra de Gistreo más allá del valle de Sosas, que corría bajo el Muxavén. Incluso se distinguía parte de los Montes de León: los Aquilianos y la Sierra Segundera. Continuando con la vuelta, …

… la Sierra de Villabandín y las crestas septentrionales de la Babia, donde ahora destacaba…

… el grupo de las Ubiñas, que se elevaban por detrás de la Peña Orniz.

Ya al noroeste, el valle del Río Trabanco aparecía enmarcado por el Canseco y la Penouta. Destacaba también, al fondo, la cresta de Aramo.

Y, para cerrar la vuelta, un impresionante Cogollo de Cebolleo eclipsaba la vista del vecino Cornín sobre la cabecera del Pigüeña.

Para regresar al puerto, comencé descendiendo por la cresta que el Cornón proyecta al norte, hacia la peña Bermeja, tal como había hecho años atrás. La arista, de nieve dura, no era demasiado estrecha, pero…

… sí relativamente empinada. En varios sitios se superaban los 30º y había que ir con tiento.

Sobre todo, a la vista del abismo a mi izquierda.

Luego, y esto ya no fue como antes, me encontré un tramo prolongado sin nieve, mezcla de pasto y roca. Sin presentar gran dificultad, me tuve que ayudar de las manos y prefería quitarme los crampones. Abajo, en el collado, la…

… continuación de la cresta era una sucesión de tramos con y sin nieve; ésta, lo bastante dura como para exigir crampones. Ante la perspectiva de perder tiempo quitándome y poniéndome los pinchos o embotar las puntas y viendo, a mi derecha (E), un…

… descenso bastante cómodo, me decidí por esto y me dejé caer por…

… la pendiente helada, que no pasó de moderada (20 a 30º), bajo la mole del Cornón, impresionante desde aquí.

Una vez abajo, continué por el altiplano ondulado, comodísimo y suave, hacia la boca del Río Trabanco, que veía bajo la Penouta. No me metí directamente en el tajo, sino que, viendo antes …

… una terraza que perdía altitud suavemente a mi izquierda (N), preferí bajar por ella, pues…

… esta parte del nacimiento del río es estrecha y abrupta.

Tras pasar junto a un rellano a los pies de la cota anónima 2.058, llegué…

… ante el nacimiento de un barranco o torrentera que baja hacia la parte ancha y plana del valle. Tampoco me metí en el tubo, sino que giré antes a la derecha (NE) para descender por su margen derecha, que…

… me pareció lo menos empinado. Aun así, tuve que volver a enfrentar una pendiente de más de 45º y esta vez en bajada.

Al llegar cerca del cauce, en vez de seguir unas huellas que lo cruzaban e iban por la vertiente derecha, preferí seguir en la misma, girando a la izquierda (N) para acabar el descenso por una terraza más tendida. En esta foto, a mitad de dicha terraza, se pueden ver las huellas del descenso. No parece haber alternativas mejores, al menos sin dar mucho rodeo.

Así, llegué junto al cauce donde el valle ya es ancho y plano. Pese a que la nieve presentaba por aquí ya grandes clavas, no vi rastro de senda. Pero da igual en un terreno tan cómodo. Fui siguiendo el riachuelo, bajo…

… la Peña Blanca a mi derecha. Y hacia ese lado…

… vadeé el torrente cuando di con un buen sitio. Para entonces, así se veía el Cornón sobre este valle de Trabanco.

Así llegué a este rellano empradizado de Vegas Abaxu, donde el valle gira al este y se vislumbran las paredes de la Penouta. Lo crucé, saliendo por la collada que se ve al fondo a la izquierda, bajo la cota 1.635. Allí, arrancaba un camino que…

… enseguida se perdió bajo los neveros que persistían en la vertiente norte. Volvían las pendientes laterales, pero la nieve ya no estaba tan dura y, además, había huella que seguir. Mirando atrás, una bonita perspectiva del Canseco antes de…

… pasar una segunda collada, La Baba y entrar en esta terraza. Aquí, la senda se bifurca; el trazo más claro y visible va por el lomo a la izquierda de la faja, donde se ven los montañeros. Pero yo debía seguir, y así lo hice, por el que iba por la ladera de la derecha, bajo…

… la pared de la Penouta, …

… ganando altura suavemente.

A mi izquierda, el Río Trabanco, limitado al otro lado por el Mocoso, quedaba cada vez más abajo.

Así, me fui acercando al Collado de la Paradina. Desde allí, una…

… última mirada a esta vertiente antes de pasar a…

… la del Río del Puerto. Allí se esfumó la traza, o la perdí. En todo caso, se trataba simplemente de caminar sobre la hierba siguiendo la vaguada.

Atrás, no podía dejar de mirar a la Penouta.

A la vista de una balsa de agua, que recordaba haber dejado a la derecha esa mañana, encontré…

… el cabo de un ancho camino que, sin más que seguirlo al suroeste, me llevó al primer cruce de la jornada, cerrando el itinerario, y hasta Santa María del puerto luego.

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