Croquis
de la ruta sobre ©GOOGLE EARTH
COMENTARIOS: Recorrido muy fácil, pues los canchos que jalonan los lomos
recorridos, se evitan siguiendo las sendas correspondientes. Éstas no siempre
están muy claras, por lo que conviene fijarse. Por otra parte, las vistas sobre
el cordal meridional del Guadarrama y las partes más cercanas de Ayllón son
estupendas, lo mismo que sobre la llanura hacia Madrid. En fin; una excursión
tranquila y bonita; muy agradecida.
RELATO GRÁFICO:
Pasaban por
poco las ocho de la mañana de un día que se había levantado fresco y ventoso al
dejar el pequeño aparcamiento que hay donde sale de la carretera M-625 el
Cordel de Cantalojas. A la izquierda de esa pista, veía la verde pirámide del Cerro
de San Pedro. Tras bajar a cruzar el Arroyo de Tejada y ascender brevemente al
otro lado, alcancé el collado del Cancho El Escorial, donde dejé el camino por
la izquierda (NE), atravesando…
… un hueco
en un murete. De ahí, parte un difuso rastro por un pasillo de hierba, que gana
enseguida…
… la
cuerda de un lomo que sube a fundirse en la cresta del cerro a medio camino del
Cancho de la prestancia y la cumbre. El terreno es suave y cómodo en general,
aunque hay que evitar algunos canchos y encinas enanas, a lo cual ayuda
bastante la traza. Mientras tanto, iba viendo, a mi izquierda, la…
… Cuerda
Larga, ya iluminada por el sol, y, al lado contrario, un…
…
ondulado paisaje adehesado que se extendía hacia la ciudad de Madrid.
Curiosamente,
el trazo que seguía se había ido definiendo hasta ser una verdadera senda. Mirando
atrás, se habían añadido a las vistas las modestas Sierra de Hoyo de Manzanares
y Cabeza Mediana, otras dos unidades del Pie de Monte, más allá de las cuales
se extendían los montes de El Escorial.
Al acercarme
a la cuerda principal, la pendiente se intensificó y rodeé por la izquierda un
gran cancho.
A mi espalda,
la loma por donde había ido subiendo y buena parte del tramo de pista del
inicio de la excursión.
Alcancé
la cuerda occidental del Cerro de San Pedro un poco por encima del al collado
del de la Prestancia. Al dar vista a la otra vertiente, aparecieron…
… la Sierra
de la Morcuera, el Mondalindo y la Cabrera; es decir, la prolongación al este de
la Cuerda Larga. Giré entonces a la derecha (E) para tomar…
… el camino
que recorre este lomo, cuya amplitud y estado, comparados con la subida previa,
dejan adivinar por dónde suele subirse este monte. Así, fui ascendiendo hacia
la cumbre, suavemente al principio y…
… con
algo más de pendiente al final, aunque nunca puede calificarse de empinado el
terreno.
Antes de las nueve y media, llegaba junto a la torrecilla que corona
este Cerro de San Pedro, sobre la cual se alza el hito. Si se quiere trepar a
lo alto, creo que donde están los mejores apoyos es en su flanco oriental, el
contrario a donde se llega y junto a la arqueta del libro de firmas. Los apoyos
son sólidos, no se movió un solo canto y la dificultad es asimilable a un II-,
aunque la bajada puede resultar algo incómoda por la verticalidad. De todas
formas, apenas son cuatro metros y, como no es imprescindible (no se ve nada
que no se vea dando una vuelta a la torre, ni la cuento.
Al culminar
el monte, descubrí el llano paisaje que se extendía al este, hacia el valle del
Henares y la Alcarria, soleado, pero con una línea bruma en el horizonte.
Girando a la izquierda, se distinguían…
… los
perfiles de las montañas Ayllón, de los montes de El Atazar al Cerrón, coronado
por una nube. El Pico del Lobo y sus vecinos, además de tapados por nubes
quedaban casi ocultos la Sierra de la Cabrera, a la que …
… seguían
el Mondalindo, la de la Morcuera y, ya…
… al
noroeste, la Cuerda Larga. Sigue la vuelta por…
… los cordales
que flanquean el Puerto de Guadarrama y, delante, la Sierra del Hoyo de
Manzanares.
Hacia el
sur, en medio del gran llano, se podía determinar la posición de Madrid por las
cinco torres, más allá del lomo por donde iba a transcurrir el descenso. Como
el viento soplaba duro, en poco más de un cuarto de hora estaba en marcha,
dirigiéndome hacia la cuerda meridional por una rampa de hierba. A la derecha
del murete, encontré…
… una
senda poco marcada, que no recordaba de anteriores pasos por aquí. Si el
descenso de…
… este
lomo ya era cómodo sin traza, esta vez aún lo fue más. Así, caminé disfrutando
a placer las vistas; a mi derecha, hacia…
… la
Cuerda Larga, preciosa con su cresta nevada sobre la lámina azul del del Embalse
de Santillana. Al otro lado, el…
…
contraluz no dejaba distinguir con tanta claridad y el paisaje era monótono,
aunque a mí, personalmente, siempre me han provocado cierta fascinación estos
esos mundos planos y los horizontes rectos. Me parecen irreales. Falta de costumbre, supongo.
Pero
también estaba el entorno cercano, pues pasé junto a unos cuantos riscos curiosos.
A media
bajada, cambié de lado del muro, para mejor rodear los canchos. Atrás iba
quedando la cima.
Buscando
buen paso, la senda me fue desviando un poco a la izquierda (SE), separándome
del muro. Comencé a ver entonces una pista, pero no llegué a alcanzarla.
Estando ya muy cerca y terminada la cuesta, llegué a…
… un
cruce de sendas, de nuevo junto al murete, que presentaba un paso. Girando a la
derecha (SO), lo atravesé y…
… pasé a
recorrer la base de montaña, atravesando la zona nombrada en el mapa como La
Cuesta. Con esto, recorté algo de distancia respecto a haber llegado y seguido
la pista.
Estaba ya
en la vertiente suroccidental y dando vista a la Cuerda Larga cuando, tras
pasar una cerca por una cancela, reencontré aquel carril, que no es otro que el
Cordel de Cantalojas. Así que lo tomé a la derecha (NO) para…
… acabar
de rodear la montaña y…
… tras
unos cuantos modestos subibajas, llegar al collado junto al Cancho del
Escorial, donde cerraba la ruta. Allí, me volví para…
…
despedirme del Cerro de San pedro, antes de…
…
recorrer lo poco que me quedaba para volver al aparcamiento.
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