Pico de Prado Llano (1.721)

ASCENSIÓN DESDE MONTUERTO

RECORRIENDO LA CRESTA ALREDEDOR DEL ARROYO DEL REQUEJO

El pico que ostenta el irónico nombre de Prado Llano se eleva cerca del extremo de la estribación que se proyecta al sur de la divisoria cantábrica, concretamente desde Peña Agujas, separando las cuencas de los ríos Curueño y Porma. Se trata de una peña caliza, afilada y altiva, aunque no demasiado en comparación de otras de la zona. De hecho, sus laderas están cubiertas de hierba de hierba y matorral y la roca sólo aparece en la parte superior cerca ya de la cuerda. Tiene buena prominencia, con la consiguiente amplitud del panorama, y, como característica distintiva, su cresta se curva abrazando el Arroyo de Requejo.

Precisamente, la ruta consiste en recorrer íntegramente esa herradura, partiendo de la aldea situada en su boca, para rematar a la bajada con el descenso del barranco del Requejo.

Vistos desde el oeste, el Pico de Prado Llano corona la cresta que abraza el Arroyo del Requejo

SITUACIÓN:

  • Zona: Montaña Leonesa Central (Cordillera Cantábrica)
  • Unidad: Valle del Curueño
  • Base de partida: Montuerto (León)
ACCESO: La población de Montuerto, perteneciente al municipio leonés de Valdepiélago, está situada en el norteste de la provincia, entre las estribaciones meridionales; concretamente, sobre el Río Curueño, cerca ya de su llegada a la llanura. Este día, no conseguí aparcar dentro del pequeño casco urbano, algo siempre difícil y hube de dejar el coche junto a una pista que sale a la izquierda (N) de la carretera de acceso al pueblo, según se pasa el puente sobre el Curueño. Puedes calcular un itinerario desde tu lugar de origen hasta allí en el siguiente link a GoogleMaps.

OTROS DATOS:

  • Cota mínima / máxima: 1.043 / 1.721
  • Mi tiempo efectivo: 4h13
  • Mi tiempo total: 5h31
  • Dificultades: F. Muchos pasos de I grado, todos cortos y con poca exposición en la cresta. También, terreno tramos incómodo por terreno kárstico.
  • Track para descargar en Wikiloc
Mapa tomado del visor Iberpix. ©INSTITUTO GEOGRÁFICO NACIONAL DE ESPAÑA

LA RUTA: Salir de Montuerto por su extremo NE, por la pista que remonta el Arroyo del Requejo y dejarla, en sus primeros metros, por la derecha (S) para remontar la ladera hacia el lomo de Pandos, que se alcanza en una visible brecha en el roquedo superior. Girar a la izquierda (NE) y seguir la cuerda, incómoda al principio por la vegetación que crece en los intervalos entre bloques caóticos; más tarde, se alternan tramos entretenidos por cresta rocosa, pero ahora limpia, con otros cómodos por terreno alomado y herboso. Así se llega a la Lica del Cielo (F), luego a la Peña Corbero, donde la cuerda gira al N, y, finalmente, al Pico de Prado Llano (F).

Continuar recorriendo la cuerda, ahora al O, que presenta alguna incomodidad rocosa, pero ya sin dificultad, hasta pasar el Alto de las Colinas y encontrar una buena bajada a la izquierda (S), a la terraza de Peña Cernadera. Recorrerla a la izquierda (E) hasta su extremo y, luego, por una senda borrosa que baja la ladera en diagonal hacia el fondo del barranco, que se alcanza junto al Refugio del Requejo. Tomar allí una pista que se dirige al SO y que no es otra que aquélla por la que salimos de Montuerto.

Croquis de la ruta sobre ©GOOGLE EARTH

COMENTARIOS: Recorrido montañero fácil, pero muy completo. Con sus pequeñas dificultades en una cresta entretenida y muy panorámica, en medio de un paisaje de peñas calizas sobre prados ver al norte y oeste; la silueta de mil crestas al este, y la llanura plana al sur, casi ilimitada; bueno, aunque, en días claros, se llegan a distinguir los Montes de León en el horizonte. El cresteo, sin presentar dificultades técnicas, requiere estar habituado a trepar y de moverse fuera de camino y con patios importantes. Más importante un pie seguro que habilidades escaladoras.

RELATO GRÁFICO:

Del extremo nororiental de Montuerto parten dos pistas que remontan el Arroyo del Requejo. Salí por la de la derecha (SE), de tierra, pero para dejarla a los pocos metros, girando a la derecha (S) para…

… remontar la empinada ladera de hierba y algún matorral hacia la cuerda meridional del valle. Fui apuntando en lo posible a una brecha que se veía en el roquedo que remataba la pendiente.

Al ganar altura, fui descubriendo, a mi izquierda, el valle del Requejo, con el pico de Prado Llano al fondo. Al otro lado, …

… más allá de las casas del pueblo y al otro lado del Río Curueño, se alzaban las peñas Morquera, de San Froilán y Valdorria.

Intuyendo un resalte importante para salir de la brecha, no llegué a la misma; viendo una buena subida a la izquierda, me desvié hacia la misma (SE), por…

… un pasillo de hierba y cantos muy empinado, pero libre de obstáculos. 

Al llegar a la cuerda, apareció al otro lado el verde ensanchamiento del cauce del Curueño al salir de las estribaciones. Giré entonces a la izquierda (NE) para…

… seguir el lomo de los Pandos, que se presentó al principio caótico e incómodo, obligando a un continuo serpenteo entre cantos, arbustos y hasta pequeñas encinas. Avancé preferentemente por el flanco del Requejo, donde encontré el terreno más favorable, aunque…

… sin dejar de asomarme de vez en cuando a la vertiente opuesta, la de Valderones, aparentemente más salvaje.

La vegetación fue clareando al tiempo que se definía el roquedo, formando un crestón de estratos verticales, que fui superando, alternando breves trechos caminando con trepadas cortas y fáciles (I). Al fondo iba viendo ya el primer pico del día, la Lica del Cielo, a la derecha del cual asomaba la cumbre.

Este tramo agreste acabó en una pequeña prominencia (1.365) que no está marcada en el mapa. Volviéndome desde ahí, además de las cimas de antes, podía ver ahora la doble punta de la peña Galicia y la Pinguera.

A continuación, vino un trecho cómodo en que la cuerda es un lomo ancho y herboso. Iba a durar hasta que, a media subida de la Lica del Cielo, como a…

… un tercio de la altura sobre el collado, reaparecieron...

… la roca y las minitrepadas.

También, algún paso afilado, que se puede evitar, más fácil y seguro, o pasar caminando por encima, más cómodo. Al gusto.

Por entonces, me fijé en lo bien que se veía a mi izquierda, al otro lado del valle, la terraza por donde iba a dejar la cresta.

Antes de culminar, aún vendría otro trecho alomado, desde lo alto del cual, mirando…

… a mi espalda, vi que empezaba a asomar el Polvoredo a la izquierda de la Peña Valdorria.

Finalmente, los metros finales a la Lica del Cielo volvieron a ser muy movidos. Incluso di un rodeo por la derecha…

… para evitar un resalte importante, reganando la arista por una un corredor de cantos que…

… me dejó al lado mismo de la cima. Allí, descubría, al fondo un mar de crestas en el horizonte oriental. Muy reconocibles Peñas Pintas, el Espigüete y Peña Corada. A la derecha, …

… el recto horizonte en que se pierde de vista el llano mesetario era visible sobre el lomo del Pico Cueto.

Al oeste, la cresta por la que había llegado quedaba tapada por una antecima, pero, por encima, se veían las alturas del otro lado del Curueño, de la Peña Galicia a la Valdorria. Siguiendo el giro, …

… al otro lado del Arroyo del Requejo, el codal norte, del que sobresalían el Bodón y sus vecinos y, más lejos, la divisoria cantábrica con algo de nieve aún. La vuelta finalizó al…

… noreste, en el tramo de cresta que me restaba hasta el Pico de Prado Llano, con la pequeña, pero agreste, prominencia de la Peña Corbero en medio. Tras una breve parada, continué el cresteo, comenzando por…

… el empinado descenso de la Lica del Cielo. Aunque aproveché pasillos de hierba, tuve que apoyar las manos alguna vez.

A continuación, la subida a la Peña Corbero resultó más tranquila y…

… transcurrió mayormente por la arista, salvo…

… donde era demasiado afilada; allí la flanqueé por la vertiente del Requejo, donde había huella de paso.

En éstas, vi gente en lo alto de la Lica del Cielo. Sin llegarnos a encontrar, los llevé por detrás un buen rato.

Para entonces, estaba a punto de llegar a Peña Corbero, donde la cresta gira al norte y el terreno se hace más ancho y regular; no volví a usar las manos hasta casi el final del cresteo, en el Alto de las Colinas. Aunque iba pisando con cuidado por los cantos, lo cual no resulta tan fácil cuando caminas llevando, a la derecha, una…

… vista como ésta, con Picos de Europa asomando junto al Mampodre entre el Susarón y Peñas Pintas, y, al otro lado, …

… el vallecito del Requejo y las peñas Galicia y Valdorria detrás.

La subida final a la cumbre de la jornada se empinó algo, pero no demasiado. No encontré traza ni hitos, pero, sin obstáculos, tampoco los eché en falta.

Desde lo alto del Pico de Prado Llano, descubrí al norte las moles de grises de La Verde, el Cueto Cabañas, el Bodón y el Cueto Ancino; es decir, el oleaje calizo que rodea el Río Curueño a su paso por las Hoces de Valdetejera. Y, al fondo, la divisoria cantábrica, entre Brañacaballo y la Cuerda del Ajo. Girando a la derecha, sigue...

… el horizonte por la Sierra de Sentiles y los picos de San Justo y el Pinar, con el Susarón por delante. Continuando la vuelta, …

… los Mampodres, con peña Ten y Picos de Europa asomando a sus lados. Otro grupo de cimas afiladas marca la zona de Riaño, con las Peñas Pintas destacadas, tras las cuales se ven las nieves… 

… del Alto Carrión, con el Espigüete inconfundible en su extremo derecho. Luego, ya al este, vienen sucesivas estribaciones más modestas, destacando el Pico Cerroso y, como remate meridional de la cordillera por ese lado, Peña Corada.

Al sur, por delante de la meseta, la cresta por donde había llegado, dominando…

… el barranco del Requejo, con Montuerto allá abajo, y, al otro lado, …

… la cresta por donde iba a retornar. Que la cosa no acabó en la cumbre, pues esta cuerda es panorámica y rocosa, con… 

… una dificultad mínima, como se puede ver. Así, la andadura fue cómoda y pude ir contemplando a placer el panorama.

A mi derecha, los cordales calizos de Ancino y el Bodón, con la cadena divisoria al fondo.

A la izquierda, el brazo meridional de esta cuerda, dominando…

… el Arroyo del Requejo, con Montuerto y la desembocadura del Curueño en la llanura al fondo.

Sólo entre la Peña del Tejo y el Alto de las Colinas encontré un terreno más abrupto, teniendo que superar tres o cuatro pequeñas trepadas (I), posiblemente evitables si me hubiera tomado la molestia de buscar por dónde. Incluso flanqueé por la vertiente del Requejo (izquierda), a partir del hombro que se ve en la foto, la bajada al collado intermedio.

En el Alto de las Colinas, me detuve a contemplar, atrás, el circo cabecero del Requejo.

A la derecha, una nueva perspectiva de las crestas septentrionales, donde ahora se veía el Bodón encajado entre La verde y el Cueto Ancino.

Por delante, la Peña Valdorria y el breve trecho de lomo que me quedaba para llegar a la altura de la collada de la collada superior de la terraza de la Peña Cernadera. Cuando vi buena bajada, giré a la izquierda (S) para descender a…

… este sorprendente prado colgado y, completando el giro en redondo (E), recorrerlo hacia la cabecera del valle. A llegar a su extremo, me volví, fijándome en que…

… la cima de Valdorria asomaba sobre la collada.

Allí encontré una traza que me guio para descender en diagonal la extensa ladera de Traspolallana, bajo la cual se veía la nave a la cual debía dirigirme.

Dejando atrás la Peña Cernadera, que forma aquí una bonita composición con la Galicia, fui…

… acercándome a la nave de marras, junto a la cual empecé a ver el Refugio del Requejo, do donde arranca una pista que desciende el arroyo.

Una vez al pie de la ladera, vadeé el arroyo y…

… tomé el carril al suroeste, hacia el pueblo.

Bajando, sólo se veían de la cresta el Pico de Prado Llano y la Peña del Tejo, que fueron quedando atrás mientras…

… acababa la excursión llegando a Montuerto por el mismo camino por el que había salido.

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