Cerrón (2.196)

ASCENSIÓN DESDE EL HAYEDO DE MONTEJO

POR EL LOMO DEL RAVINATE Y EL RÍO DEL ERMITO (RUTAS NORMALES)

El Macizo de Ayllón, que se extiende entre las provincias de Madrid, Guadalajara y Segovia, está formado por un conjunto de sierras dispuestas en forma de peine. El Cerrón es su segunda cumbre más alta; se eleva en medio de la “púa” central, para mí, el corazón del conjunto. También es el pico más alto enteramente situado en la provincia de Guadalajara. Se trata de una montaña altiva, pero de formas redondeadas. Como todas los de la zona, se yergue sobre profundos valles poblados de bosque y sus laderas está cubiertas de matorral y pasto hasta casi la culminación, donde aflora la pizarra en forma de vistosos crestones.

La ruta consiste en, desde la puerta del Hayedo de Montejo, entrar en el valle del Río Ermito y remontar el contrafuerte del Ravinate hasta el lomo meridional del Cerrón para alcanzar por el mismo la cima. Para el regreso, se continúa el cresteo al norte hasta el collado de Canchos Buenos, donde se toma la pista que baja al valle del Ermito a fin de regresar por él al punto de partida.

Vertiente occidental del Cerrón, la del Río del Ermito, con la cima a la izquierda y el lomo del Ravinate centrado

SITUACIÓN:

  • Zona: Macizo de Ayllón (Sistema Central)
  • Unidad: Sierra de Ayllón
  • Base de partida: Montejo de la Sierra (Madrid)
ACCESO: El Aparcamiento del área Recreativa y Hayedo de Montejo está situado en el acceso a dicho paraje natural, que se encuentra en el término municipal madrileño de Montejo de la Sierra; concretamente a 7,5 km al NE del núcleo urbano y a orillas del Río Jarama, que es el límite con Guadalajara. De hecho, aunque la excursión parte de la Comunidad de Madrid, transcurre íntegramente por la Provincia de Guadalajara. Puedes calcular un itinerario desde tu lugar de origen al punto de partida de la ruta en el siguiente link a GoogleMaps.

OTROS DATOS:

  • Cota mínima / máxima: 1.254 / 2.196
  • Mi tiempo efectivo: 5h33Mi tiempo total: 6h13
  • Dificultades: Ninguna. Itinerario por caminos.
  • Track para descargar en Wikiloc

Mapa tomado del visor Iberpix. ©INSTITUTO GEOGRÁFICO NACIONAL DE ESPAÑA

LA RUTA: Tras cruzar el Jarama por la carretera que pasa ante la puerta del Hayedo de Montejo, tomar una senda que sale a la izquierda (N) de la carretera y remonta en diagonal la ladera hasta salir a una pista forestal. Tomarla a la izquierda (NO) para remontar el valle del Jarama. Cuando se bifurca, seguir por la derecha (N), pasando al del Ermito. Y, en una segunda bifurcación, de nuevo a la derecha (NE) para entrar en la cuenca del Arroyo del Ravinate. Tras atravesar su cabecera, el carril muere en la cuerda del Lomo del Ravinate. Girar a la derecha (NE) y remontarla, por senda, hasta alcanzar la Loma del Agua Fría, cerca del Collado de la Calahorra. Tomar a la izquierda (N) la pista que la recorre y seguirla. Al salir de la curva tras el Collado de Ortigosa, buscar a la derecha (N) una senda que conduce, cortando el matorral, hasta la cumbre del Cerrón.

Continuar el cresteo al norte por el ancho lomo herboso hasta el collado de Canchos Buenos y tomar a la izquierda (SO) la pista que lo atraviesa. Tras un trecho faldeando el Cerrón, girar a la izquierda (NO) en una bifurcación. El carril conduce hasta el fondo del valle Río del Ermito para luego seguir su curso. Tras la confluencia con el Jarama, se cierra el itinerario en la segunda bifurcación de la mañana, quedando ya sólo deshacer camino para regresar al Hayedo de Montejo.

Croquis de la ruta sobre ©GOOGLE EARTH

COMENTARIOS: El Cerrón puede alcanzarse por multitud de vías de ascensión. Esta ruta combina el acceso más corto y fácil desde el Hayedo de Montejo con el retorno por el boscoso valle del Río Ermito, cuya sombra se agradece en días de calor. El recorrido tiene una longitud no desdeñable, como la mayoría de los que incluyen este pico y, sin afrontar dificultades de ningún tipo, creo que es la forma más atractiva de visitar el Cerrón.

RELATO GRÁFICO:

Tras aparcar ante la puerta del hayedo de Montejo, crucé el puente sobre el Río Jarama hacia Guadalajara. Al otro lado, de la curva que se ve al final, sale una senda a la izquierda (N) que…

… remonta en diagonal la ladera, entra en el bosque y…

… desemboca en una pista marcada como PR. La tomé a la izquierda (N), pasando a remontar el valle del Jarama bajo los robles.

A poco de salir del bosque, me encontré ante una bifurcación; atendiendo a la indicación al Cerrón de un cartel, seguí por la derecha (N), que es el ramal que va por el Río del Ermito.

Aunque, a mi izquierda, lo que veía de momento es el del Jarama, con el Tres Provincias al fondo.

No tardé en llegar a una segunda bifurcación. Aquí, dejé las señales del PR para subir por la derecha (NE).

Ahora, sí que veía el valle del Ermito por donde regresaría luego.

De momento, lo que tocaba por este camino era rodear la cabecera del Arroyo del Ravinate, manteniendo un suave ascenso diagonal, para alcanzar el lomo o contrafuerte homónimo, que se ve al otro lado, con la cima del Cerrón asomando por encima.

Una vez atravesado este cuenco boscoso, con la cresta del Saltadero enfrente, llegué tras un par de lazadas a…

… la cuerda del Lomo del Ravinate, donde acabó el carril. Allí, giré a la derecha (NE) y…

… busqué la senda por la que iba a remontar este ancho contrafuerte. Aunque al principio apenas se veía, según entré en los árboles que tenía delante…

… el trazo se definió enseguida. También se empinó el terreno, siendo éste el único tramo de fuerte pendiente de la ruta. Breve, por otro lado, pues, ganados apenas 50 metros de desnivel y…

… superado un resalte de roca por un oportuno pasillo, salí a un rellano desde el cual…

… hay este bonito panorama de la Sierra de las Cebolleras y la Loma Mediana elevándose sobre los valles del Jarama y el Ermito. La ganancia de altitud de notaba también a la izquierda, donde…

… era visible la Sierra del Rincón más allá del Saltadero.

En fin; estaba donde el mapa marca la cota 1.719 y tocaba seguir subiendo. Pero, a partir de aquí, de nuevo suavemente. La traza de la senda era sutil, pero se podía seguir poniendo atención; además, había algunos hitos que, aunque distanciados, ayudaban.

Y, de todas formas, el terreno era uniforme y tendido, así que no tardé en culminar esta subida. Con la altura, podía ver ahora a mi espalda los cordales orientales del Guadarrama, por desgracia muy borrosos.

Al llegar a la cuerda de la Loma del Agua Fría, la atravesé para tomar, a la izquierda (N), la pista que va por su flanco este, donde reencontré las marcas de PR. Por ella, comencé por rodear el Picaño para dirigirme al Cerrón, que se veía al fondo. 

A mi derecha, el valle del Arroyo de las Canalejas, que cae hacia Bocígano.

Acabando de dejar atrás el Picaño, una mirada atrás, al Santuy enmarcado por la Sierra del Rincón.

Al pasar por el Collado del Agua Fría, se abrió a mi derecha una ancha cuenca, más allá de la cual se distinguían las crestas de la Cebosa y la Sierra del Robledal.

Por delante el Collado de Ortigosa, a los pies ya del Cerrón. Allí, la pista hace una curva cerrada a la izquierda, pasada la cual, … 

… sale a los pocos metros, a la derecha (N), una senda que…

… remonta en diagonal la ladera hacia…

… la cima. La traza era estrecha, pero estaba muy clara y, además, balizada. Ya cerca de culminar, mirando atrás, podía ver…

… la Sierra del Rincón al completo y el Santuy, más allá del segmento de Loma del Agua Fría que había recorrido.

Salí a la cuerda a punto de tocar el hito.

Desde el Cerrón, al noreste se ve el cordal que va del Rocín y la Cebosa sobre el valle del Berbellido, que se adivinaba profundo. Girando a la derecha, sigue…

… el valle de dicho río, con el fondo de las sierras del Alto rey y el Robledal a un lado y, al otro, la Loma del Picaño que…

… que engarza con la del Agua Fría, sobre la que estaba. Ésta llega al sur hasta el Santuy, detrás del cual se extendía la Sierra del Rincón. Siguiendo el giro, pasaban la vista sobre…

… los dos cordales principales del Guadarrama, que abrazan el Valle del Lozoya. Aunque había que hacer un esfuerzo para distinguir todo eso. Más claro se veía, al…

… oeste, el pico de Tres Provincias o cebollera Vieja, junto al cual se distinguía un poco de llanura. Y acabé la vuelta al…

… norte, donde se alzaba el Pico del lobo y por donde iniciaría el retorno, descendiendo por la suave cuerda. A media bajada, pasé por una prominencia (2.132), buen sitio para…

… mirar atrás y contemplar la cumbre.

El lomo descendía hasta el collado de Canchos Buenos, por donde pasa una pista, que debía tomar. No llegué al mismo, sino que, un poco antes, cuando vi que tenía bajada despejada y poco empinada, atajé por la ladera hasta…

… el carril, que tomé a la izquierda (S), pasando a contornear el Cerrón. En invierno, con buena cantidad de nieve, cabe descender directamente de la cima a este carril, pero, ahora, con todas las retamas al aire, mejor el rodeo que di. Durante esta travesía, a mi derecha, iba…

… viendo, además de la Sierra de las Cebolleras, más abajo, la pista que desciende en amplias lazadas hacia el fondo de los valles. Tras cruzar el contrafuerte occidental del Cerrón, me…

… encontré con una bifurcación, donde giré a la derecha (N). Por el otro lado, volvería al Collado de Ortigosa y haría un retorno más breve, aunque repetitivo. Por donde fui, …

… bajé en lazadas hacia el fondo del valle del Ermito, a través primeramente de…

… la amplia cuenca del Cervunal.

Antes de acabar este descenso, entré en el robledal, cuyo frescor agradecí. Apenas eran las once y media de la mañana, pero el calor apretaba ya.

La pista no llega a alcanzar el cauce del Río del Ermito. Poco antes, toma dirección sur y va descendiendo el valle, siempre algo por encima del cauce. De vez en cuando, salían desvíos a uno u otro lado como éste a la derecha, todo los cuales era evidente que no debía tomar.

Aunque, pasé algún pequeño claro en el arbolado que me dejó ver algo de las crestas circundantes (aquí, los Picachos y el Cervunal, mirando atrás), la tónica dominante fue…

… caminar entre y bajo los robles. Algo monótono, pero fresquito.

Sólo en este punto, ya muy abajo, se tocan camino y río, pero sin cruzarse.

Poco después, el camino sube un poco. La cuesta acaba precisamente donde sale el carril que se mete en la cuenca del Ravinate, por donde ya había pasado antes. Es decir, que acababa de cerrar itinerario. Buen momento para volverme a ver cómo la boscosa Loma mediana surge en medio de los valles del Ermito y el Jarama.

Ya sólo me quedaba deshacer camino hacia el Hayedo de Montejo, cuya situación se puede deducir del corte del Puerto del Cardoso, que ya se iba viendo. Única precaución es ir atento a la salida, a la derecha (SO), de…

… la senda que ataja hacia el lado guadalajareño del puente junto a la puerta del hayedo. No es broma; ya me la dejé atrás una vez. No es grave; la pista sale a la carretera, por la que luego hay que retroceder, y son poco más de diez minutos más de tiempo. Pero, habitualmente, cuando estás por aquí, vas ya deseando llegar.

Comentarios