Cabeza Líjar (1.823)

ASCENSIÓN DESDE LA JAROSA

POR LOS COLLADOS DE LA CIERVA Y LA GASCA

Entre los puertos del León y la Cruz verde, la divisoria del Sistema Central es una amplia loma redondeada que mantiene una altitud importante. Cabeza Líjar es el pico más alto de ese tramo de cordal, llamado Cuerda de Cuelgamuros, y en su cima coinciden las provincias de Madrid, Segovia y Ávila. Se trata de la típica montaña del Guadarrama occidental, con laderas cubiertas de pinos y algunos cantos apilados marcando la cresta. Ambas vertientes están cruzadas por una densa red de caminos y pistas, algunas abiertas al tráfico, con lo que las ascensiones van a ser poco aventureras; pese a ello, los bosques no han perdido una belleza que, junto a la amplitud del panorama, son los atractivos principales de esta montaña.

Los dos collados citados, que definen por el este y oeste este cerro, son los hitos claves de la ascensión. Para alcanzar el primero y regresar desde el segundo a través de la vertiente suroriental del monte, se han utilizando las sendas y pistas que más prácticas resulten.

Vistos desde el sur, la Cabeza Líjar domina el Embalse de La Jarosa

SITUACIÓN:

  • Zona: Sierras de Malagón, Quintanar y Siete Picos (Sistema Central)
  • Unidad: Montes de El Escorial
  • Base de partida: Guadarrama (Madrid)

ACCESO: La población madrileña de Guadarrama está situada en el oeste de la provincia, al pie de la vertiente oriental de la Cuerda de Cuelgamuros, en el sector occidental del Guadarrama. La ruta parte de la Ermita de la Jarosa, junto al embalse del mismo nombre. Puedes calcular un itinerario desde tu lugar de origen hasta allí en el siguiente link a GoogleMaps.

OTROS DATOS:

  • Cota mínima / máxima: 1.094 / 1.823
  • Mi tiempo efectivo: 3h46
  • Mi tiempo total: 4h18
  • Dificultades: Ninguna. Itinerario por caminos, aunque con algún tramo accidentado.
  • Track para descargar en Wikiloc

Mapa tomado del visor Iberpix. ©INSTITUTO GEOGRÁFICO NACIONAL DE ESPAÑA

LA RUTA: Salir de La Jarosa por la pista que se dirige al oeste, hacia las Casas de San Macario. Antes de llegar, al cruzar un arroyo, dejarla por la derecha (SO) por una senda que remonta el lomo de Las Conejeras. Pasado el Cerro de los Hornillos, la senda nos lleva a cruzar el Arroyo del Picazuelo y alcanza el collado del Cebo de los Lobos, desembocando en un cortafuegos. Tomarlo a la izquierda (NO) y continuar la subida, dejándolo hacia los 1.550 m de altitud, por una senda que sale a la derecha (N) y sube al Collado de la Cierva. Girar a la derecha (NE) y seguir el lomo del cordal hasta la cima de Cabeza Líjar.

Continuar el cresteo hasta el Collado de la Gasca y tomar allí la Pista de la Mina a la izquierda (E). Al ir a trasponer el lomo de La Berruga, dejar el carril por un cortafuegos que cae a la izquierda (SE). Durante su descenso, se cruzan varias pistas; tomar a la derecha (S) la cuarta y, poco después, dejarla por una senda a la misma mano (S) que lleva a la cuenca del Arroyo de la Jarosa, para seguirlo un trecho. En el collado del Cerro de la Viña, girar a la derecha (SO) por una pista que baja al cauce, lo cruza y asciende por la otra vertiente. Cuando deja de subir, buscar a la izquierda (S) una senda que baja directamente a la Ermita de la Virgen de la Jarosa.

Croquis de la ruta sobre ©GOOGLE EARTH

COMENTARIOS: Una nota pedantuela en primer lugar: en el mapa del IGN, la Ermita de la Virgen de la Jarosa está mal nombrada, dándole la advocación de San Macario. La verdadera Ermita de San Macario (o lo que queda de ella), está bastante más al este y casi al borde del actual embalse. De hecho, su espadaña la verá a la izquierda de la carretera, al llegar bordeando el pantano.

Esta excursión es una actividad netamente senderista, pese a incluir el paso por una cima. Si bien Cabeza Líjar se puede alcanzar en pocos minutos desde la Pista de la Mina, abierta al tráfico, siempre he pensado que es una pena desaprovechar la ocasión de visitar los pinares que cubren las laderas de este monte, muy urbanizados en ambas vertientes, pero, a pesar de ello, hermosos. Eso sí, y con ese criterio me tracé el itinerario, evitando dentro de lo posible caminar por las vías abiertas a la circulación.

Por otro lado, a la vista de las temperaturas previstas para ese día, se trataba de estar a la sombra en lo posible y acabar pronto. De hecho, toda esta zona occidental del Guadarrama, con las cuerdas de Cuelgamuros y Malagón, son un buen terreno para los veranos castellanos, que resultan inclementes incluso por encima de 2.000 m. En fin; aquí queda una ruta que, combinando entornos forestales y amplios panoramas, todos de gran belleza, transcurre íntegramente por caminos, en general buenos, ocupando una mañana corta.

RELATO GRÁFICO:

Todavía entre dos luces, con la referencia de la fachada del bar situado junto a la Ermita de la Virgen de la Jarosa, me dirigí a la izquierda (O) para tomar una pista que va llaneando al oeste. 

Al cruzar el Arroyo del Picazuelo, tomé a la derecha (SO) una senda borrosa, que se encarama al lomo de Las Conejeras y… 

… gira (NO) para remontarlo, al tiempo que se aclara. Convertido ya en estupendo camino, me llevó en suave ascenso a través del matorral de jaras y retamas que poblaba el suelo del pinar. Por aquí iba cuando el sol comenzó a dorar las copas de los pinos.

Más arriba, crucé una pista horizontal, que llevé un rato a la derecha mientras seguía la cuerda por su flanco septentrional. Podía haber ido por el carril, pero por el sendero no van vehículos.

Al otro lado del tajo del Arroyo del Picazuelo, pude ver ocasionalmente entre los árboles la verde cúpula de Cabeza Líjar.

Tras un segundo cruce con la pista, el camino derivó más a la derecha hasta dar con el cauce del Arroyo del Picazuelo, que crucé para remontar la ribera opuesta, siempre suavemente.

Al salir a un tramo horizontal y sin árboles, pude ver a mi espalda parte de la Cuerda de Cuelgamuros: el Palanco y la Carrasqueta.

Y enseguida llegué al collado del Cebo de los Lobos, donde la senda desembocó en un ancho carril que va por el lomo. Girando a la izquierda (NO), comencé a remontarlo. Aunque figura en el mapa como cortafuegos, este…

… camino, evidentemente no lo es. Al ganar altura, fue descubriéndose a mi espalda la llanura madrileña, más allá del Embalse de la Jarosa.

A mi izquierda, la Cuerda de Cuelgamuros era ya visible hasta el Abantos.

Al otro lado, los perfiles del sector occidental de la Cuerda Larga: Guarramillas, Cabezas de Hierro, Maliciosa y la Pedriza. También, el característico Cerro de San Pedro.

Pasada la cota 1.500, el camino se desvía a la derecha del lomo y entra en la cabecera del Arroyo de Matalachina para ascender hacia el Collado de la Cierva, visible al fondo.

Luego, entré en el pinar para salvar la última parte de la subida, bastante empinada.

Pendiente y bosque desparecieron casi a la vez en el Collado de la Cierva. Crucé la pista que lo faldea, para tomar al otro lado, a la derecha (NE) un…

… sendero, que remonta la cuerda.

Ganando altura, pronto pude disfrutar de una bonita perspectiva de Cueva Valiente a mi izquierda.

Pero los árboles que rodean la senda limitan bastante la perspectiva. Incluso no se ve prácticamente la cumbre hasta tragártela.

Las vistas son estupendas en cualquier dirección, pues no en vano este pico es vértice geodésico de primer orden y, encima, le construyeron una plataforma más alta que el arbolado circundante. En primer lugar, lo que aparece al otro lado de la cima al llegar; es decir, al noreste, son las cimas centrales del Guadarrama, con la Peñota y Siete Picos. Por encima de éste, asomaba incluso Peñalara. También las Cabezas de Hierro, entre las Guarramillas y la Maliciosa. Más a la derecha, se extendía…

… la llanura madrileña, dominada al otro lado por…

… Abantos y el Cerro de la Salamanca. Sobre éste, en el horizonte, se llegaban a distinguir…

… las siluetas de Gredos y la Sierra de la Paramera.

Siguiendo con el giro, tras pasar la vista por Cueva Valiente, se abre un hueco hacia…

… la Submeseta Norte, cuya llanura interrumpe sólo el Caloco. Finalmente, al noroeste, se vuelve a elevar el terreno por…

… la Sierra del Quintanar y la Mujer Muerta, a las que siguen, las… 

… crestas del nudo central del Guadarrama. Así se cerraba la vuelta, precisamente en la dirección en que inicié la bajada, continuando con el cresteo por el mismo sendero de la subida, que desciende hacia el Collado de la Gasca. Allí me incorporé a la Pista de la Mina, que va faldeando el cordal hacia el Alto del León, tomándola a la izquierda (E).

Al tomar distancia y volverse, se puede apreciar la forma rotunda de Cabeza Líjar.

A la derecha, iba viendo, bajo el perfil del Abantos, la lámina brillante del Embalse de la Jarosa.

Donde la pista gira en redondo a la derecha, junto a un monumento en ruinas, la dejé por el exterior del vértice (SE), de donde sale otro falso cortafuegos, en realidad un carril ancho, que se desliza por el lomo de La Berruga.

De hecho, más abajo, el camino se estrecha.

Durante la bajada, crucé varias pistas. La cuarta de ellas (ésta), atraviesa el hombro junto a la cota 1.298 del IGN. La tomé a la derecha (S), pero no la seguí mucho.

Apenas 300 m después, pasada la primera curva, la dejé por una senda a la derecha (S). El desvío es poco visible, pero, fijándose, se veían en los árboles cercanos...

... unas marcas de pintura peculiares: una raya blanca y otra verde sobre un punto rojo. Bueno, la cosa es que, una vez dentro del bosque, además de aclararse, la senda se bifurcó. Seguí, con las señales, por la derecha (SO), descendiendo hacia el fondo de un barranco, que no es sino el Arroyo de La Jarosa.

Poco antes de alcanzarlo, crucé una carretera forestal y enseguida, ...

... tuve a la vista el cauce y el embalse, ya cercano. La senda viró para seguirlo en su descenso, llaneando a media ladera.

Volviéndome, podía ver la cumbre de vez en cuando.

Llegué al collado (1.157) que se abre al Cerro de la Viña, donde hay un cruce múltiple. Giré a la derecha (O) por…

… una pista, por la cual volví a entrar en el pinar y bajé al cauce del Arroyo de la Jarosa, que crucé para remontar a continuación la vertiente opuesta.

Al dejar de subir el carril, lo dejé por un sendero a la izquierda (S), cuya salida no estaba tampoco clara, aunque se llegaba apreciar un corte en el jaral.

Como en anteriores ocasiones, la vereda se aclaró paulatinamente y ya, sin más que seguirla, desemboqué en pocos minutos en la Ermita de la Virgen de la Jarosa, punto de inicio y final de la ruta.

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