Cueto Cabañas (1.909)

ASCENSIÓN DESDE LLAMAZARES

POR LA ARISTA OESTE

A medio camino de la divisoria cantábrica y el Páramo Leonés, corre de este a oeste un cordel entre los ríos Torío y Curueño. Su pico más alto es el renombrado Bodón. Pues bien, el Cueto cabañas es otra de sus cimas y, a una escala menor, posee parecidas características a las de su vecino, con una cumbre altiva y afilada, sostenida por potentes paredes de roca sobre la hierba de las laderas y los bosques de los valles. Obviamente, con una importante prominencia, pese a estar en un cordal con altitudes mayores, es también un buen mirador hacia las montañas que se alzan en torno.

La ruta comienza recorriendo al oeste la ladera norte del cordal hasta estar a la altura del pico Tizón. Allí, se encara la pendiente para alcanzar la cuerda por una canal herbosa que permite evitar los riscos. Y sólo quedará ganar la cumbre, recorriendo al este la caótica arista de hierba y cantos. El descenso, por la vía normal, empieza prosiguiendo el cresteo hasta dar, junto a la Peña del Carrozal, con una bajada directa accesible al norte que, a través del hayedo, conduzca de vuelta al pueblo.

Vista del Cueto cabañas sobre los bosques de la vertiente norte. A la izquierda, la Peña del Carrozal

SITUACIÓN:

  • Zona: Montaña Leonesa Central (Cordillera Cantábrica)
  • Unidad: Valle del Curueño
  • Base de partida: Llamazares (León)

ACCESO: La población de Llamazares, perteneciente al municipio leonés de Valdelugueros, está situada en el noroeste de la provincia, entre las estribaciones meridional de la Cordillera Cantábrica; concretamente, sobre el Río Labias, afluente por la derecha del Curueño. Al pasar junto a una fuente, girar al sur desde la carretera para cruzar el puente sobre el río y aparcar al otro lado, junto a un campo de deportes; ahí comienza la excursión. Puedes calcular un itinerario desde tu lugar de origen hasta allí en el siguiente link a GoogleMaps.

OTROS DATOS:

  • Cota mínima / máxima: 1.243 / 1.909
  • Mi tiempo efectivo: 2h58
  • Mi tiempo total: 4h00
  • Dificultades: Muy fácil. Tramos extremadamente empinados por terreno poco firme, tanto en la subida (canal) como en la bajada (hayedo). Pasos escabrosos entre bloques.
  • Track para descargar en Wikiloc

Mapa tomado del visor Iberpix. ©INSTITUTO GEOGRÁFICO NACIONAL DE ESPAÑA

LA RUTA: Salir de Llamazares por la pista que, desde el puente sobre el Labias, sube al SE, pasa junto al cementerio y remonta un barranco anónimo al este del Canto de la Plana. Al llegar a una bifurcación, girar a la derecha (O), pasando a recorrer la ladera siguiendo más o menos la linde inferior del hayedo de Costamendo. Ante el collado del Pico Tizón, donde la pista gira a la derecha, dejarla, siguiendo recto (O) para encaramarse a dicha horcada. Girar allí a la izquierda (S), encarando la ladera de Las Arregas hacia una evidente canal de hierba que corta los roquedos superiores. Por ella, se alcanza la cuerda hacia los 1.750 m de altitud. Sólo queda entonces seguirla a la izquierda (SE), teniendo que superar pasos escabrosos, alguno expuesto, entre los cantos que la jalonan para llegar a la cima del Cueto Cabañas.

Tomar la senda que sigue el cordal al este hasta el collado (1.698) de la Peña del Carrozal. Girar a la izquierda (N), dejando el camino para descender directamente, primero por una pendiente terrosa y luego a través del hayedo de Costamendo. Siguiendo el surco de una torrentera, empinada, pero despejada y regular, se llega a la pista junto primer cruce de la mañana. Y, a partir de ahí, deshacer camino para regresar a Llamazares.

Croquis de la ruta sobre ©GOOGLE EARTH

COMENTARIOS: Ascensión corta, pero variada, con su inicio plácido, su subida intensa, los bloques de la cresta panorámica y el descenso, un tanto asilvestrado, a través del bosque. Bueno, cerca del final, vi algunos hitos; o sea, que debe de haber senda, o la hubo, pues el suelo estaba cubierto por una capa de hojas secas en la que me hundía hasta las rodillas. Si hay traza, debe estar debajo y el acúmulo de materia vegetal revela lo transitado de la ruta. Por otro lado, fue esta circunstancia lo que hizo este descenso un tanto incómodo, pues, al no ver el suelo, creo que no me dejé rama ni canto por pisar.

Donde no había señal ni traza era en la canal de hierba, pese a ser muy evidente y sin dificultad, aunque, eso sí, empinadísima. Me fueron utilísimos aquí los bastones, que acorté al mínimo para subir mejor. En la arista, en la primera mitad, la más accidentada y sin senda, no siempre fue sencillo escoger el paso bueno, pero la cosa es que pasé sin apoyar las manos más que un par de veces y, en ambos casos, para superar más fácilmente algún escalón para el que no me daban las piernas. Si se encuentra dificultad técnica, probas por otro sitio.

Por último, esta actividad, corta pero entretenida y bonita y con el descenso a la sombra, es una muy buena opción para días de mucho calor.

RELATO GRÁFICO:

Ya saliendo de Llamazares por la pista que asciende al sur, pasando por el cementerio, podía ver la cresta rocosa del Cueto cabañas entre los árboles.

Poco después, salí a un rellano despejado donde el carril se bifurca. Continué por la derecha (O), pasando a…

… recorrer horizontalmente la ladera, a la altura de la linde inferior del hayedo de Costamendo. A mi izquierda, podía…

… ver los cordales que convergen en el pico de La Morala al otro lado del valle.

Con el desplazamiento, se fue ampliando la perspectiva a mi espalda, pudiendo divisar la cima del Bodón.

Al rato, entré bajo las hayas cuya sombra, pese a no ser ni las diez de la mañana, se agradecía ya. Iba a llover fuego hoy. Durante el trayecto, dejé de lado algún desvío indudable y pasé…

… por un par de colladas. Al llegar ante la tercera, la del pico Tizón, la pista gira a la derecha; yo la dejé siguiendo recto en la curva (O) para subir por un carril menos marcado a la horcada en cuestión, desde donde…

… se veía una completa perspectiva ya de la cresta al este, del Cabañas al Bodón. Aquí iba a dejar de atravesar la vertiente para encaramarme a la cuerda. Para ello, …

… giré a la izquierda (S) y, ya sin senda ni marcas que seguir, pero con un terreno que dejaba poco lugar a dudas, me metí en el hayedo. Subí directamente bajo los árboles y, enseguida, salí…

… a terreno despejado; a una empinada ladera herbosa, que remonté en subida directa, guiado por la ligera curvatura del lomo.

Pese a la fuerte pendiente, no hay dificultad, pues el suelo era despejado y regular. A mi izquierda, por el hueco del valle del Labias, llegaba ver el del Curueño bajo la Sierra de la Cuerna.

Con un pequeño desplazamiento a la derecha al final, para evitar una zona de vegetación cerrada, llegué a la vista de una canal herbosa que cortaba la zona de riscos hasta la cuerda. Me dirigí a ella, atravesando primero una pedrera de grandes bloques, para remontarla por donde mejor me fue pareciendo.

Durante esta parte de la subida, crucé un par de trazos horizontales bastante claros, pero que no llevaban mi dirección y, no sabiendo donde acabarían, prefería dejar de lado. En todo caso, aunque el terreno es también muy empinado, no presenta obstáculos de consideración.

Solamente, entre rampa y rampa de hierba, algunos pequeños escalones de roca en los que sólo me ayudé de las manos en un par de ocasiones. Ninguno llega al metro.

La pendiente fue cediendo al acercarme a la cuerda, al otro lado de la cual descubrí el…

… valle del Río Valverdín bajo la cresta del Cueto del Calvo y con el Machacao al fondo. Girando a la izquierda (SE), pasé a…

… recorrer la cuerda hacia lo que parecía la cima del Cueto cabañas (que luego resulto que no). La arista no presenta dificultades reseñables, pero es caótica e incómoda. Si hay alguna traza o indicación, no las vi. Si a la derecha podía ver, por ejemplo, la cresta de la Peña de Valdorria, a la izquierda…

… seguía llevando el valle del Labias, dominado por la Morala.

De vez en cuando, hube de superar pasos escabrosos, pero sin dificultad técnica ni apenas exposición.

Mirando atrás desde una prominencia, el cordal hasta el Bodón de Cármenes, entre el Machacao, a la izquierda, y la Sierra Casomera. Muy al fondo, reconocí la silueta inconfundible de las Ubiñas.

También al este, asomaban crestas lejanas: Mampodre y Alto Carrión.

A partir de la prominencia de marras, me encontré una senda borrosa que rodea por el norte (derecha) de aquello que parecía la cima. Al sobrepasarla y…

… volver a la cuerda, vi que la cima quedaba aún un poco más allá. Pero ya por terreno cómodo y con traza.

Desde el Cueto Cabañas, al norte, el valle del Labias y, en el horizonte, las sierras de Faro y Sentiles. Girando a la izquierda, …

… el cordal sobre el que estaba se veía enmarcado por el Machacao y la Sierra Casomera. Siguiendo el giro, …

… el valle de Valdeteja, dominado por el cordal que va del Cueto del calvo a la peña de Valdorria y sobre cual asomaba la loma del Bucioso y, muy ligeramente, la cima del Polvoreda. Finalmente, se cierra la vuelta…

… al este, donde el Bodón se alzaba tremendo. Inicié el retorno por la traza del cordal, que evita unas prominencias antes de…

… lanzarme a un raudo descenso por una canalita pedregosa adosada al flanco meridional de la cuerda. Mientras avanzaba, iba mirando a la izquierda, a…

… las canales que bajaban, en busca de un descenso con buena pinta. Por aquí, muy bonito, pero no.

Fue llegando ante la Peña del Carrozal, en la horcada anterior al Collado de Valverde, donde vi el asunto más claro. Así que giré a la izquierda (N), no sin antes…

… despedirme de la vertiente de Valdeteja, para…

… dejarme caer por la vaguada septentrional, empinada y terrosa, medio caminando, medio resbalando.

Como a la subida, crucé un par de trazos, buenos, pero que no iban donde yo quería. 

Tras la zona terrosa, vino…

… una de gayuba y otros hierbajos, también empinada (ojo a los resbalones), antes de…

… entrar en el hayedo. Por fin la sombra de nuevo. Aquí no había tras ni hitos, pero fui siguiendo este bonito surco de torrentera. Lo malo es que la capa de hojas secas no tenía menos de palmo y medio de espesor, llegando al medio metro en algunos sitios. Así que fui pisando toda rama, pedrusco o bulto en general que hubiera debajo. Muy abajo, empecé a ver hitos, que no sé de dónde venían, pero que, a la vista del acúmulo de hojas secas, debe de seguir poca gente.

Salí del bosque al tiempo que desembocaba en la pista que ya conocía, muy cerca de la primera bifurcación de la mañana. Tomando el carril a la derecha (E) y, luego, yendo a la izquierda (N) en el cruce, sólo…

… me quedó seguir brevemente la pista que baja al valle para estar de vuelta en Llamazares.

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