A medio camino de la divisoria cantábrica y el
Páramo Leonés, corre de este a oeste un cordel entre los ríos Torío y Curueño. Su
pico más alto es el renombrado Bodón. Pues bien, el Cueto cabañas es otra de sus
cimas y, a una escala menor, posee parecidas características a las de su
vecino, con una cumbre altiva y afilada, sostenida por potentes paredes de roca
sobre la hierba de las laderas y los bosques de los valles. Obviamente, con una
importante prominencia, pese a estar en un cordal con altitudes mayores, es
también un buen mirador hacia las montañas que se alzan en torno.
La ruta comienza recorriendo al oeste la ladera
norte del cordal hasta estar a la altura del pico Tizón. Allí, se encara la pendiente
para alcanzar la cuerda por una canal herbosa que permite evitar los riscos. Y
sólo quedará ganar la cumbre, recorriendo al este la caótica arista de hierba y
cantos. El descenso, por la vía normal, empieza prosiguiendo el cresteo hasta dar,
junto a la Peña del Carrozal, con una bajada directa accesible al norte que, a
través del hayedo, conduzca de vuelta al pueblo.
Vista del
Cueto cabañas sobre los bosques de la vertiente norte. A la izquierda, la Peña
del Carrozal
SITUACIÓN:
- Zona: Montaña Leonesa
Central (Cordillera Cantábrica)
- Unidad: Valle del Curueño
- Base de partida: Llamazares
(León)
ACCESO: La población de Llamazares, perteneciente al municipio leonés de Valdelugueros,
está situada en el noroeste de la provincia, entre las estribaciones meridional
de la Cordillera Cantábrica; concretamente, sobre el Río Labias, afluente por
la derecha del Curueño. Al pasar junto a una fuente, girar al sur desde la
carretera para cruzar el puente sobre el río y aparcar al otro lado, junto a un
campo de deportes; ahí comienza la excursión. Puedes calcular un itinerario
desde tu lugar de origen hasta allí en el siguiente link a GoogleMaps.
OTROS DATOS:
- Cota mínima / máxima: 1.243 / 1.909
- Mi tiempo efectivo: 2h58
- Mi tiempo total: 4h00
- Dificultades: Muy fácil. Tramos extremadamente empinados por terreno poco
firme, tanto en la subida (canal) como en la bajada (hayedo). Pasos escabrosos
entre bloques.
- Track
para descargar en Wikiloc
Mapa
tomado del visor Iberpix. ©INSTITUTO GEOGRÁFICO NACIONAL DE ESPAÑA
LA RUTA: Salir de Llamazares por la pista que, desde el
puente sobre el Labias, sube al SE, pasa junto al cementerio y remonta un
barranco anónimo al este del Canto de la Plana. Al llegar a una bifurcación,
girar a la derecha (O), pasando a recorrer la ladera siguiendo más o menos la
linde inferior del hayedo de Costamendo.
Ante el collado del Pico Tizón,
donde la pista gira a la derecha, dejarla, siguiendo recto (O) para encaramarse
a dicha horcada. Girar allí a la izquierda (S), encarando la ladera de Las Arregas hacia una evidente canal de
hierba que corta los roquedos superiores. Por ella, se alcanza la cuerda hacia
los 1.750 m de altitud. Sólo queda entonces seguirla a la izquierda (SE),
teniendo que superar pasos escabrosos, alguno expuesto, entre los cantos que la
jalonan para llegar a la cima del Cueto
Cabañas.
Tomar la senda que sigue
el cordal al este hasta el collado
(1.698) de la Peña del Carrozal. Girar a la izquierda (N), dejando el
camino para descender directamente, primero por una pendiente terrosa y luego a
través del hayedo de Costamendo.
Siguiendo el surco de una torrentera, empinada, pero despejada y regular, se llega a la pista junto primer cruce
de la mañana. Y, a partir de ahí, deshacer camino para regresar a Llamazares.

Croquis
de la ruta sobre ©GOOGLE EARTH
COMENTARIOS: Ascensión
corta, pero variada, con su inicio plácido, su subida intensa, los bloques de
la cresta panorámica y el descenso, un tanto asilvestrado, a través del bosque.
Bueno, cerca del final, vi algunos hitos; o sea, que debe de haber senda, o la
hubo, pues el suelo estaba cubierto por una capa de hojas secas en la que me
hundía hasta las rodillas. Si hay traza, debe estar debajo y el acúmulo de
materia vegetal revela lo transitado de la ruta. Por otro lado, fue esta
circunstancia lo que hizo este descenso un tanto incómodo, pues, al no ver el
suelo, creo que no me dejé rama ni canto por pisar.
Donde no había señal ni
traza era en la canal de hierba, pese a ser muy evidente y sin dificultad,
aunque, eso sí, empinadísima. Me fueron utilísimos aquí los bastones, que
acorté al mínimo para subir mejor. En la arista, en la primera mitad, la más
accidentada y sin senda, no siempre fue sencillo escoger el paso bueno, pero la
cosa es que pasé sin apoyar las manos más que un par de veces y, en ambos
casos, para superar más fácilmente algún escalón para el que no me daban las
piernas. Si se encuentra dificultad técnica, probas por otro sitio.
Por último, esta
actividad, corta pero entretenida y bonita y con el descenso a la sombra, es
una muy buena opción para días de mucho calor.
RELATO GRÁFICO:
Ya
saliendo de Llamazares por la pista que asciende al sur, pasando por el
cementerio, podía ver la cresta rocosa del Cueto cabañas entre los árboles.
Poco
después, salí a un rellano despejado donde el carril se bifurca. Continué por
la derecha (O), pasando a…
…
recorrer horizontalmente la ladera, a la altura de la linde inferior del hayedo
de Costamendo. A mi izquierda, podía…
… ver los
cordales que convergen en el pico de La Morala al otro lado del valle.
Con el
desplazamiento, se fue ampliando la perspectiva a mi espalda, pudiendo divisar
la cima del Bodón.
Al rato,
entré bajo las hayas cuya sombra, pese a no ser ni las diez de la mañana, se
agradecía ya. Iba a llover fuego hoy. Durante el trayecto, dejé de lado algún
desvío indudable y pasé…
… por un
par de colladas. Al llegar ante la tercera, la del pico Tizón, la pista gira a
la derecha; yo la dejé siguiendo recto en la curva (O) para subir por un carril
menos marcado a la horcada en cuestión, desde donde…
… se veía
una completa perspectiva ya de la cresta al este, del Cabañas al Bodón. Aquí
iba a dejar de atravesar la vertiente para encaramarme a la cuerda. Para ello,
…
… giré a
la izquierda (S) y, ya sin senda ni marcas que seguir, pero con un terreno que
dejaba poco lugar a dudas, me metí en el hayedo. Subí directamente bajo los
árboles y, enseguida, salí…
… a
terreno despejado; a una empinada ladera herbosa, que remonté en subida
directa, guiado por la ligera curvatura del lomo.
Pese a la
fuerte pendiente, no hay dificultad, pues el suelo era despejado y regular. A
mi izquierda, por el hueco del valle del Labias, llegaba ver el del Curueño
bajo la Sierra de la Cuerna.
Con un
pequeño desplazamiento a la derecha al final, para evitar una zona de
vegetación cerrada, llegué a la vista de una canal herbosa que cortaba la zona
de riscos hasta la cuerda. Me dirigí a ella, atravesando primero una pedrera de
grandes bloques, para remontarla por donde mejor me fue pareciendo.
Durante
esta parte de la subida, crucé un par de trazos horizontales bastante claros,
pero que no llevaban mi dirección y, no sabiendo donde acabarían, prefería
dejar de lado. En todo caso, aunque el terreno es también muy empinado, no presenta
obstáculos de consideración.
Solamente,
entre rampa y rampa de hierba, algunos pequeños escalones de roca en los que
sólo me ayudé de las manos en un par de ocasiones. Ninguno llega al metro.
La
pendiente fue cediendo al acercarme a la cuerda, al otro lado de la cual
descubrí el…
… valle
del Río Valverdín bajo la cresta del Cueto del Calvo y con el Machacao al
fondo. Girando a la izquierda (SE), pasé a…
…
recorrer la cuerda hacia lo que parecía la cima del Cueto cabañas (que luego
resulto que no). La arista no presenta dificultades reseñables, pero es caótica
e incómoda. Si hay alguna traza o indicación, no las vi. Si a la derecha podía
ver, por ejemplo, la cresta de la Peña de Valdorria, a la izquierda…
… seguía
llevando el valle del Labias, dominado por la Morala.
De vez en
cuando, hube de superar pasos escabrosos, pero sin dificultad técnica ni apenas
exposición.
Mirando
atrás desde una prominencia, el cordal hasta el Bodón de Cármenes, entre el
Machacao, a la izquierda, y la Sierra Casomera. Muy al fondo, reconocí la
silueta inconfundible de las Ubiñas.
También
al este, asomaban crestas lejanas: Mampodre y Alto Carrión.
A partir
de la prominencia de marras, me encontré una senda borrosa que rodea por el
norte (derecha) de aquello que parecía la cima. Al sobrepasarla y…
… volver
a la cuerda, vi que la cima quedaba aún un poco más allá. Pero ya por terreno
cómodo y con traza.
Desde el
Cueto Cabañas, al norte, el valle del Labias y, en el horizonte, las sierras de
Faro y Sentiles. Girando a la izquierda, …
… el
cordal sobre el que estaba se veía enmarcado por el Machacao y la Sierra
Casomera. Siguiendo el giro, …
… el
valle de Valdeteja, dominado por el cordal que va del Cueto del calvo a la peña
de Valdorria y sobre cual asomaba la loma del Bucioso y, muy ligeramente, la
cima del Polvoreda. Finalmente, se cierra la vuelta…
… al
este, donde el Bodón se alzaba tremendo. Inicié el retorno por la traza del
cordal, que evita unas prominencias antes de…
…
lanzarme a un raudo descenso por una canalita pedregosa adosada al flanco
meridional de la cuerda. Mientras avanzaba, iba mirando a la izquierda, a…
… las
canales que bajaban, en busca de un descenso con buena pinta. Por aquí, muy
bonito, pero no.
Fue
llegando ante la Peña del Carrozal, en la horcada anterior al Collado de
Valverde, donde vi el asunto más claro. Así que giré a la izquierda (N), no sin
antes…
…
despedirme de la vertiente de Valdeteja, para…
… dejarme
caer por la vaguada septentrional, empinada y terrosa, medio caminando, medio
resbalando.
Como a la
subida, crucé un par de trazos, buenos, pero que no iban donde yo quería.
Tras la
zona terrosa, vino…
… una de
gayuba y otros hierbajos, también empinada (ojo a los resbalones), antes de…
… entrar
en el hayedo. Por fin la sombra de nuevo. Aquí no había tras ni hitos, pero fui
siguiendo este bonito surco de torrentera. Lo malo es que la capa de hojas
secas no tenía menos de palmo y medio de espesor, llegando al medio metro en
algunos sitios. Así que fui pisando toda rama, pedrusco o bulto en general que
hubiera debajo. Muy abajo, empecé a ver hitos, que no sé de dónde venían, pero
que, a la vista del acúmulo de hojas secas, debe de seguir poca gente.
Salí del
bosque al tiempo que desembocaba en la pista que ya conocía, muy cerca de la
primera bifurcación de la mañana. Tomando el carril a la derecha (E) y, luego,
yendo a la izquierda (N) en el cruce, sólo…
… me
quedó seguir brevemente la pista que baja al valle para estar de vuelta en
Llamazares.
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