Tuc deth Plan der Ome (2.196)

ASCENSIÓN DESDE BAUSEN

POR LOS LOMOS DE SAPLAN Y PLANSORDA

No siempre las grandes montañas han de ser las más altas. El Tuc deth Plan der Home, o simplemente de Vacanera como la sierra que culmina, tiene una altitud modesta para estar en los Pirineos, pero es la máxima cumbre del tramo de cordal que va del Portillón al Puente del Rey, en la cresta oeste del Valle de Arán. Y con una prominencia de 900 metros. Esta pirámide verde es un fantástico y aislado mirador cuyas vertientes, apacibles y altivas a un tiempo, abrigan umbríos bosques y prados alegres. En suma, una montaña elegante de líneas puras y laderas vivas, amable delicia para los sentidos.

La ruta consiste en, desde Bausen, subir y bajar de la cima por sendos lomos que caen al sur y al este, alrededor de la cuenca cabecera del arroyo que comparte nombre con el pueblo.

La Sierra de Vacanera desde el este. Se aprecian los lomos de subida, a la derecha, y bajada, de frente

SITUACIÓN:

  • Zona: Valle de Arán (Pirineos)
  • Unidad: Sierra de Vacanera
  • Base de partida: Bausen (Lérida)
ACCESO: El municipio aranés de Bausen ocupa el extremo noroeste del valle, en las laderas de la Sierra de Bacanera, que se alzan sobre la ribera izquierda del Río Garona antes de que éste pase a Francia. Conviene aparcar en el Parking Bausen, situado en la entrada del pueblo. Puedes calcular un itinerario desde tu lugar de origen hasta allí en el siguiente link a GoogleMaps.

OTROS DATOS:

Mapa tomado del visor Iberpix. ©INSTITUTO GEOGRÁFICO NACIONAL DE ESPAÑA

LA RUTA: Salir de Bausen por su extremo oeste, siguiendo la ruta balizada que sube al Coth de Vacanera. Tras superar la barra rocosa de la Escala de Saplan, se llega a los prados del mismo nombre. Antes de llegar a las cabañas, pasando un ancho lomo de hierba, dejar la senda por la derecha (N) y remontarlo hasta alcanzar la cuerda de la sierra. Tomarla a la derecha (NE) para alcanzar el Tuc deth Plan der Home.

Continuar por el cordal al nordeste y pasar en medio de las dos siguientes elevaciones para alcanzar el Mala de Cigalèra. Bajar por su arista E, primero por el filo y luego por la vertiente derecha. La misma acaba en la loma ancha y suave de Plansorda (F); continuar por ella hasta el Colhet de Pan y tomar allí, a la derecha (S), el camino que lo atraviesa y conduce a Bausen.

Croquis de la ruta sobre ©GOOGLE EARTH

COMENTARIOS: Bonita excursión para un día de finales de primavera o principios de verano. Alternativa más directa a la subida típica por el Coth de Vacanera, que incluye, como único punto de dificultad, la problemática bajada por la arista oriental del Malh de Cigalèra. Si hubiera sabido cómo era ese pasaje cuando planeé esta ruta, la habría hecho en sentido contrario. De todas formas, se puede evitar por el norte, dejando la cuerda cuando se empina para rodearla por la vertiente de Es Lavadors, que es lo que normalmente se hace. Pues el atractivo que justifica la variante sobre el recorrido habitual está en el lomo por donde subí desde Saplan, que ofrece un panorama muy abierto y aéreo, sin aumentar la penalidad ni el riesgo.

RELATO GRÁFICO:

Eran las ocho de la mañana cuando, tras haber aparcado en Bausen, localicé el Carrer Major, por donde el sendero balizado GR 211.2 sale del pueblo hacia el oeste. Dejadas atrás las últimas casas, comencé a ganar altura suavemente por un buen camino que se abre paso entre dos muros de vegetación. Al poco, llegué a una bifurcación, donde las marcas de pintura siguen hacia la derecha. Yo continué recto, guiado por un cartel que indicaba al Coth de Vacanera.

Enseguida salí de entre los árboles viendo, al fondo sobre el bosque, la Escala de Saplan, rampa de hierba que salva la barra rocosa que defiende los prados superiores.

Podía ver cómo Bausen iba quedando atrás, hasta que lo perdí de vista al llegar...

… al Arriu Esteish, que baja del Cap de Canaus y marca el límite oriental del hayedo de Saplan. Tras cruzar el torrente, entré

… bajo los árboles y encontré enseguida una bifurcación donde unos hitos marcaban seguir por la derecha (NO) y así lo hice. La senda gana al principio altura en lazadas y luego sube en suave diagonal al noroeste bajo las hayas, que filtraban la luz matutina, tiñendo de verde el interior del bosque.

Salí del hayedo junto a un resalte de roca y continué subiendo en diagonal al pie del mismo, hacia la Escala de Saplan, pasillo herboso que atraviesa el escalón.

Se trata de una suave rampa desde cuya parte alta se ve el lomo de la sierra sobre el escalón que acababa de salvar.

Había llegado a un amplio prado donde se asientan un par de cabañas y la senda desaparece bajo la hierba alta y espesa. Pero tampoco es necesaria para cruzar estas onduladas laderas. Al fondo distinguía el Coth de Vacanera, por donde suele ganarse el cordal camino del Tuc deth Plan der Home. Pero mi subida iba a ser más directa. Dejé aquí la senda por la derecha (N) para…

… remontar una ancha loma ascendía suavemente hasta ganar el cordal junto a la cumbre.

Por ella, fui ganando altura cómodamente. No hay senda ni hitos, pero tampoco se echan de menos en un terreno tan cómodo.

En un rellano, la loma gira y la perspectiva de los picos que culminan la Sierra de Vacanera se hace más impresionante.

Tras otro tramo de pendiente más intensa, pude ver todo lo que llevaba subido desde que salí de la escala de Saplan. En el horizonte, por encima del verde y suave paisaje aranés, aparecieron los Besiberris y el macizo de la Maladeta, con sus nieves brillando al sol. Un recreo para los ojos que, por sí sólo, ya justificaría esta ascensión.

Tras un segundo y breve rellano, la roca empezó aparecer entre la hierba, pero sin presentar obstáculos reseñables hasta alcanzar un hombro más marcado, que desde abajo aparecía como un pico.

A partir de ahí, el lomo se transforma en una arista rocosa que, si no presenta dificultad, pues la recorrí caminando, sí que proporciona algo de emoción, sobre al mirar hacia abajo y ver los tejados de pizarra de Bausen brillar, dando idea del desnivel superado.

A mi izquierda veía, más allá del anchísimo lomo de la Sierra de Vacanera, otros grandes macizos que se iban sumando al de la Maladeta: Perdiguero, Bachimala y Néouvielle, que yo pudiera identificar.

Tras la zona rocosa, me encontré otro hombro y, a partir de ahí, una suave pendiente herbosa se extendía hasta la divisoria, por donde iba llegando la multitud que subía por la ruta normal.

Una vez allí, giré a la derecha (NE) y comencé a recorrer, por terreno aún más asequible, los…

… últimos metros que me quedaban hasta la cumbre.

Llegué al Tuc deth Plan der Home hacia las once y cuarto de la mañana. El día estaba excepcionalmente claro y empezaba a hacer calor. Pero ni la temperatura ni el enjambre de moscas que plagaba la cima me impidieron disfrutar de una las vistas más impresionantes que he contemplado del tramo central de la cordillera. Si algo destaca sobre el resto, es el Macizo de la Maladeta, con…

… sus crestas rodeadas de glaciares.

Al sur, veía a mis pies la loma que me había llevado desde los prados a la salida de la escala de Saplan hasta la cumbre. El contraste entre las más altas crestas del Pirineo y la verde suavidad de Arán era fascinante.

Pero como no estaba precisamente solo en la cumbre y no me gustan las multitudes, no me prolongué mucho allí.

Mirando hacia Bausen, que podía ver bastante abajo, se me ocurrió una ruta de regreso que no era exactamente la prevista, aunque quedaba bastante cercana: bajar por la loma que cae a la izquierda del pueblo y, una vez a su altura, dirigirme hacia él ladera abajo. Consultando el mapa, vi además que en ese último tramo podría seguir el GR 211.2, que había visto salir del pueblo al inicio de la ruta.

Tomada pues la decisión, abandoné la cima hacia las doce menos cuarto, siguiendo la senda que va por el cordal hacia el noreste, con la idea de abandonarla al pasar junto a la balsa que hay entre el Tuc d’Angost y el Cap de Canaus, para dirigirme hacia el borde oriental del lomo de la sierra.

Junto a la citada balsa, me despedí de la cumbre y me encontré con un trazo de paso que llevaba la dirección que quería tomar, saliendo de la senda principal por la derecha (E).

En minutos, me encontré asomado al encharcado Plan d’Angost con el telón de fondo de los picos de Gar, l’Escalette y l’Etang. Y más allá aún aparecía la silueta de otra sierra que ya no llegaba a identificar. ¡Qué de montañas encantadoras atesora este Pirineo modesto, que la mayoría nunca llegamos a visitar! Pero debía bajar.

Estaba sobre el Malh de Cigalèra y tomé un senderuelo que me llevó al este, apuntando al Tuc de Maubermé. Parecía por entonces que el recorrido va a ser bastante cómodo.

Pero la senda se fue haciendo difusa al tiempo que aumentaba la pendiente del espolón. A mi izquierda…

… impresionaba la tremenda pared curiosamente cóncava que sostiene el Tuc d’Angost, insospechada en este entorno, y…

… el abismo que se abría debajo.

En esas estaba cuando la senda se esfumó a mis pies y el mundo se desplomó ante mí. Lo que había sido loma caía en una aguda arista mixta de hierba y roca, cuyo destrepe vi poco claro. Pasé entonces al flanco derecho del espolón, buscando mejor bajada y me encontré una ladera herbosa muy empinada, que salva unos 200 metros de desnivel. Cortada por repisitas formando pequeños escalones, el descenso no planteó más problema que ir con cuidado y asegurando el paso; si bien no hay dificultad como tal, lo haría equivalente a un grado I bastante expuesto. Y desde luego, desaconsejable tras la lluvia; esta ladera mojada debe ser muy peligrosa.

Vista la arista desde abajo, quizás sí que hubiera podido destrepar sin excesivo gasto, no parece que pase de II grado, y desde luego es terreno más seguro. Pero bueno, ahora no me iba a volver.

Al llegar al pie del espolón, me encontré en lo alto de la loma de Plansorda, más ancha y suave, por lo alto de la cual continué el descenso. Durante esta parte de la bajada, tan apacible, me pude ir…

… regalándome los ojos con el contraste de las verdes colinas cercanas y las fieras cumbres ribagorzanas.

Al cabo de un trecho, empecé a llevar a mi izquierda la linde del hayedo de Carlac, que llega aquí…

… justo al lomo del espolón. Huyendo del calor, …

… me metí bajo los árboles, pasando a contemplar la hermosa panorámica de antes desde la fresca sombra de las hayas.

La cumbre de la sierra y sus satélites, defendidos por la única roca entre tanto verde, quedaban atrás cuando salí del arbolado.

Ante mí, una amplia ladera poblada de helechos bajaba hasta un ancho collado atravesado por un camino: el Colhet de Pan. Al llegar a la horcada, tomé el carril a la derecha (S).

Se trata del GR 211.2, que había seguido al inicio de la ruta y que me fue llevando ladera abajo por la vertiente de Bausen.

Podía ahora repasar con la vista la subida: el bosque y la escala de Saplan, más la loma por donde me encaramé a la cresta de la sierra, que mostraba desde aquí su perfil. La senda muere en una pista que, siguiendo ya las marcas de pintura de los GR, tomé a la derecha (SE).

Poco después llegué al cruce donde esa mañana había dejado esta senda. Girando a la izquierda (E), continué la bajada, llegando enseguida a Bausen, donde entré poco después de las dos de la tarde.

Comentarios