Pallás (2.974)

ASCENSIÓN DESDE SOQUES

CARA SO

En el sector de cordillera a caballo de los valles de Tena y Ossau, abundan las cumbres altivas: Midi, Balaitús, Arriel, Lurien,... Entre ellas, el Pico Pallás destaca por su armonía de formas: una pirámide aislada de roca desnuda, que presenta una geometría tan regular como pocas. Sus aristas trepan simétricas hacia la cúspide, trazando arcos de suave curvatura. Parece imposible que el azar geológico haya podido producir algo así, o será que el modelado de una montaña no es un asunto tan aleatorio como se podría pensar. Rodeada de una profusión de oscuros y misteriosos ibones, el Pallás es uno de los picos más hermosos del Pirineo; una cima que destaca de lejos entre sus vecinas y cuya ascensión, incluso por sus vías más fáciles, siempre presenta alguna dificultad.

Tras la aproximación por el Refugio de Arremoulit, la ruta asciende a la cima remontando la cara SO, pero no desde abajo, sino soslayando la parte baja y más vertical de la misma por la arista oeste para ganar luego, merced a una fácil repisa, el eje de la cara. Para el descenso, seguí lógicamente la ruta normal de la Bréche des Gèodesiens, que comienza recorriendo la arista norte hasta una encontrar un buen descenso hacia el oeste y acaba rodeando la montaña hasta volver a Arremoulit.

El sol vespertino ilumina la cara SO del Pallás

SITUACIÓN:

  • Zona: Valle de Tena (Pirineos)
  • Unidad: Macizo de Balaitús
  • Base de partida: Soques (Pyrènèes Atlantiques)
ACCESO: Soques es un paraje de la comuna francesa de Laruns, en la cabecera del Valle de Ossau, a 23 km de la capital comunal y 6,5 km del Portalet d’Aneu. Es una conocida base de excursiones, pero cuenta sólo con aparcamientos. Puedes calcular un itinerario desde tu lugar de origen hasta allí en el siguiente link a GoogleMaps.

OTROS DATOS:

  • Cota mínima / máxima: 1.374 / 2.974
  • Mi tiempo efectivo: 8h42
  • Mi tiempo total: 11h05 (descontada la estancia en el refugio).
  • Dificultades: PD. Unos 300 m de trepada con numerosos pasos de I y II grado, tanto de subida como de bajada, algunos expuestos, pero nunca prolongados.
  • Track para descargar en Wikiloc
Mapa tomado del visor Géoportail. © IGN

LA RUTA: Salir del Caillou de Soques por la senda balizada que remonta al este un barranco hasta el Col d’Arrious. Allí, girar a la derecha (SE) para rodear por el Passage d'Orteig el Pic du Lac d’Arrious y bajar al Refuge d'Arrémoulit, situado junto al lago homónimo.

Ya sin senda, pero con la guía de numerosos hitos, avanzar siguiendo la orilla norte y girar luego a la izquierda (NE) para alcanzar el Lac de Palas. Junto a su desagüe, dejar los hitos y elevarse por terreno herboso y pedregoso hacia la base de la arista oeste del Pallás. Dejarla a la izquierda y trasponer un espolón que cae de la misma; al otro lado, girar a la izquierda (N) para alcanzar y superar el muro que defiende la Crête d’Arrémoulit (II). Tomarla a la derecha (II) y, cuando un muro considerable cierra el paso, seguir a la derecha una repisa (I) que lleva al centro de la cara SO. Allí, una canal sube a la izquierda; remontarla (I / II) hasta la cumbre del Pico Pallás (PD).

Bajar al norte por la arista (II) y, en la segunda horcada, pasar a la vertiente izquierda (NO), para seguir otra arista, por repisas de su flanco izquierdo (I / II) al principio y, luego, cuando se ensancha, por lo alto de su lomo pedregoso. Al llegar, bajo la Bréche des Géodesiens (PD-), a un rellano, girar a la izquierda (SO) para rodear las caras norte y noroeste de la montaña, hasta el Lac de Palas. Allí se retoma el camino de subida para regresar a Soques.

Croquis de la ruta sobre ©GOOGLE EARTH

COMENTARIOS: Cuando llegas al refugio de Arrémoulit, el Pallás impresiona; su cumbre aparece sostenida por una alta cara de roca entre dos aristas que se curvan como para abrazarla. Si bien no es vertical, parece que un acceso directo a la cumbre por ahí debe ser difícil, pero no es así. Una larga canal que baja desde la cima permite desarrollar una hermosa ascensión directa, con dificultades bajas pero sostenidas durante casi toda su longitud. La mayor dificultad estaría en alcanzar la base del corredor, situada sobre un zócalo liso y vertical, pero este puede evitarse mediante un rodeo fácil.

Tomé la ruta de la Guía Ollivier, que la califica de PD+; honradamente, creo que el superior sobra, al compararla con otras vías. Aunque la longitud de la trepada a la cima, casi 300 m de desnivel desde que se gana el centro de la cara SO, la reserva a montañeros con experiencia en, al menos, “pequeña escalada”. Sin embargo, en todo ese espacio, los pasos de II no llegan a ser ni muy largos ni muy expuestos y la roca es fiable. Su combinación con la Arête des Géodésiens permite además visitar otra de las impresionantes caras de este pico. En resumen, una ruta que resultó más fácil de lo que aparentaba, sin dejar de ser impresionante y en un marco precioso. Me extraña que no sea más frecuentada y haya desaparecido de las guías actuales.

Sobre cuestiones prácticas, la longitud de la ruta permitiría realizarla en un día largo pero creo preferible dividirla en dos jornadas, haciendo noche en l’Arrémoulit, refugio pequeño y espartano pero bien puesto y en el que encontré una pareja de guardas, en 2012, muy majos y que lo llevaban bien. Además, así se puede gastar más tiempo parado en la cumbre o durante la aproximación, que tampoco es moco de pavo; la zona en su conjunto es preciosa, de lo más bonito del Pirineo, y sería una lástima tener que caminar por ella con prisas.

RELATO GRÁFICO:

Domingo con el cielo absolutamente despejado. Dos de la tarde. Mucho calor. Arranqué a caminar en el Caillou de Soques por un sendero balizado que se dirige al NO desde el peñasco que da nombre al lugar y que va a introducirse en el Arroyo de Arrious. Es parte de la Alta Ruta y, como tal, está perfectamente señalizado y acondicionado, además de muy transitado; en todo el recorrido hasta el Col d’Arrious, no paré de cruzarme grupos que regresaban de sus excursiones.

Enseguida entré en un hayedo, cuya sombra me confortó mientras ganaba altura suave pero continuamente e iba girando con la ladera hasta adquirir dirección casi oeste al acercarme al torrente. Poco tiempo llevaba escuchando el agua cuando salí de los árboles; un puente me permitió cruzar en seco a la orilla derecha, donde...

... me encontré de nuevo al sol. Al volverme un momento, vi el Midi d’Ossau sobresaliendo sobre los árboles.

Continué barranco arriba, caminando ahora por la ribera herbosa del riachuelo. Durante el trayecto, vi las ruinas arrasadas de la cabaña de Arrious y pasé por el abrigo homónimo, junto al que hay un refugio de nueva construcción, que estaba cerrado a cal canto.

Cerca de ese lugar, encontré una gran roca, de la que me llamó la atención la peculiar disposición de sus estratos en haces curvados convergentes por sus vértices. ¿A qué habrá estado sometido para provocar tal figura? Precisamente junto a él, vino la primera pendiente realmente intensa del día, cuando la senda giró a la derecha y se separó del cauce.

Al retomar la dirección del eje del valle, apareció la luna al otro lado, junto a la cresta rocosa de la Punta del Collado. Eran las tres y media de la tarde, me acercaba a la cota 2.000 y el calor seguía siendo tremendo.

Tras pasar un alto que aparentemente corona el barranco, llegué a un rellano pedregoso, donde el camino se aproxima y cruza el cauce antes de superar otra cabecera. Allí encontré el primer nevero de la jornada. A mi derecha,...

... el agua que bajaba de la cresta fronteriza se despeñaba en pequeñas cascadas.

El segundo resalte del barranco me dio acceso al Col d’Arrious. Allí, entre el Lurien y...

... el Pequeño Arriel, comencé a ver parte del complejo mundo de crestas que se extiende al norte del Pallás. La Alta Ruta baja por la vertiente opuesta, hacia el gran Lago de Artouste pero yo giré a la derecha (SO) para remontar el lomo que sube hacia el altivo Pico del Lago de Arrious. No hay senda, pero la subida está marcada con hitos y el terreno es cómodo.

Rodeando por la derecha una zona rocosa, entré brevemente en la cuenca que aloja el Lago de Arrious. Cruzando su desagüe volví a ganar el cordal, que crucé para...

... rodear el Pico del Lago de Arrious por la izquierda. Al cambiar de vertiente, apareció el Balaitús por encima de una cresta. El camino sí está marcado en este tramo abrupto.

También podía ver ahora el Lago de Artouste y el trazado de la senda de la Alta Ruta. Si hubiera bajado a él, también habría llegado al Refugio de Arrémoulit, pero al precio de una pérdida de desnivel que luego habría de recuperar. 

Esta alternativa es más breve pero, a cambio, incluye el Passage d'Orteig, flanqueo aéreo que puede resultar delicado si está mojado o helado. En seco y con buen tiempo es expuesto pero carece de dificultad objetiva y, además, está equipado con una sirga. Desde él tuve la primera vista del objetivo del día siguiente: el Pico Pallás, que mostraba además la cara SO, a la derecha bajo la cima.

Tras este paso, llegué a un lomo, al otro lado del cual crucé una breve cuenca pedregosa que alojaba un minúsculo estanque semihelado. El que la cierra por el otro lado, domina ya...

... el Lago de Arrémoulit. Bajando por el propio lomo, llegué al pequeño dique que lo represa y lo crucé. A las cinco y media de la tarde alcancé el Refuge d'Arrémoulit, donde iba a pasar la noche previa a la ascensión. El refugio es pequeño y, sus instalaciones, estaban anticuadas; pero la pareja de guardas lo atendía bien y, no estando muy concurrido, pasé una tarde tranquila, viendo...

... declinar el sol en el circo y, sobre todo, dorar el Pallás.

Además, esta luz horizontal me marcaba muy bien las canales fáciles por donde superaría la cara suroeste, por lo que me pude hacer una idea bastante buena del trazado de la ruta.

Así, pues, tras una noche tranquila, dejé el refugio a las siete de la mañana. El cielo estaba despejado, pero, mientras que enfrente el sol iluminaba ya los Arrieles,...

... la sombra del Pallás mantenía toda su vertiente occidental en una fresca umbría. Siguiendo hitos, me dirigí al este, a través de los canchos que cubren la orilla septentrional del lago, bajo el pico, algo más ceñudo ahora que ayer tarde. Al poco, al final de las grandes placas, giré a la izquierda (NE), siguiendo...

... otra hilada de hitos que sale y se dirige directo al Pallás, a través de un terreno mixto de hierba y pedreras, el cual, tras un breve tramo un poco caótico, se empinó enseguida. Tras una primera cuesta herbosa, alcancé el Lac de Palas.

Al girar los hitos a la derecha (SE), dirigiéndose por una vaguada pedregosa al Collado de Pallás, yo continué recto (NE), ya sin marcas de ningún tipo pero con la omnipresente referencia de la cumbre sobre mí, dejando a la izquierda...

... el lago y caminando sobre el lomo que lo separa de un estanque anónimo. Aquí, una mirada atrás desde lo alto del mismo.

El siguiente resalte lo superé por una terraza herbosa que sube a la derecha, de la que salí a otro rellano, desde donde...

... se dominaba el terreno recorrido desde Arremoulit, todavía en sombra, mientras el sol iluminaba las montañas, destacando unos impresionantes Midi d’Ossau y Lurien. Una ventaja de esta ruta para los días calurosos del verano es que, subiendo por la mañana, el sol no te alcanza hasta la cumbre.

Girando a la derecha (SE), afronté una pendiente pedregosa razonablemente estable que asciende hacia la base de la arista oeste del Pallás, o Crête d’Arrémoulit. Al pasar ante el circo delimitado por esa arista y la suroeste, giré a la izquierda (NE) para entrar en el mismo y...

... dirigirme a la cara de la montaña por donde me proponía subir, rodeando un espolón rocoso que cae desde la izquierda. Pero me encontré muy duro el nevero que cubre el fondo de la cuenca y había dejado crampones y piolet en el refugio. Así que probé a girar a la izquierda (N) para superar el saliente de roca en busca de la arista SO. Tras superar una decena de metros por unas placas fáciles de roca gris (I), alcancé...

... una terraza de cubierta de hierba primero y pedrera después, dominada por una ancha horcada defendida por un muro de apariencia poco vertical.

En realidad, sí que es empinado, pero la roca, muy pulida, está cortada en escalones, formando un graderío de resaltes de entre uno y tres metros. Alguno de ellos es un II+ pero creo que, si en vez de superarlo en vertical, se recorren las repisas buscando pasos más fáciles, se encontrarán. Superados unos 20 m, alcancé la Crête d’Arrémoulit y...

... se me descubrió el Lago de Artouste bajo el Lurien, de donde baja el largo valle de Soussouéou. Por encima del mismo, se llegaba a distinguir el trazado del ferrocarril turístico que, a esas horas, las nueve menos cuarto de la mañana, aún no funcionaba, pero cuyos pitidos me acompañarían luego durante la bajada. Girando a la derecha (E), comencé a...

... recorrer la arista, que es aquí un ancho lomo que asciende, primero suavemente y, luego, cada vez más empinado, mientras que, a mi izquierda,...

... iba viendo de cerca la impresionante pared de la cara noroeste.

Pero es que, si me volvía, lo que veía era esto: el Arriel con la Sierra de la Partacúa al fondo.

La pendiente de la arista terminó por obligarme a trepar, aunque con escasa dificultad (I). Pero, al cabo de una decena de metros,  llegué a un rellano y me encontré ante un resalte mucho más importante, liso y vertical. Busqué entonces a mi derecha...

... la repisa que reseña Ollivier y me encontré dos. Amabas entran en la cara SO. La una, subiendo muy poco a poco; la otra, bajando ligeramente. A falta de referencias o marcas, me decidí por la opción lógica; la de la izquierda, que sube. Es estrecha y aérea pero fácil (I), hasta llegar a una placa lisa de fuerte inclinación lateral, que debía atravesar. El paso era expuesto y, mirando abajo, vi cómo la otra vira no presentaba ese corte; estaba claro que me había equivocado. Pero, en vez de volver atrás, como vi buen destrepe por el borde la roca, bajé a la otra vira (II), más rocosa, y continué por ella la travesía.

Llegué así a un rellano en la gran canal que corta la cara SO por su centro mismo, trazando la altura del triángulo. Mirando atrás, pude ver la repisa descendente y más baja de las dos en todo su recorrido desde la arista y comprobar cómo, efectivamente, carece de obstáculos; aunque no deja de ser aérea y expuesta, es objetivamente fácil de recorrer.

Girando entonces a la izquierda, encaré un canalón estrecho, que alterna pequeños resaltes verticales de entre 2 y 4 metros (II) con tramos algo más largos, empinados pero no tanto, donde me bastó gatear (I).

Esa tónica se mantuvo durante unos 50 m de desnivel, al cabo de los cuales alcancé un estrecho rellano, donde la canal vira ligeramente a la derecha.

A partir de ahí, se estrecha y empina más, predominado el II grado durante otros 50 m. Durante toda la trepada, encontré apoyos buenos y abundantes y, aunque había alguna piedra suelta, la roca era generalmente sólida.

Salí a un segundo rellano, dominado ya por la torre cimera y en el que la canal se abre. Girando a la izquierda, trepé por una placa muy cincelada y de menor inclinación (I), durante otros 100 m, hasta el resalte que defiende la cima. De frente, éste es bastante vertical y con poca presa, así que decidí rodearlo por la izquierda por terreno más fácil (II); supongo que por el otro lado hubiera venido a ser lo mismo.

Salí entonces a la arista oeste en sus últimos metros. La remonté por su filo, estrecho y empinado pero no difícil (I+), hasta encaramarme al estrecho bloque que culmina el Pico Pallás, momento en que...

... apareció ante mis ojos el Balaitús, que mostraba un aspecto impresionante desde aquí. Pasaban pocos minutos de las diez de la mañana y, por primera vez en todo el día, me iluminaba el sol, aunque aquí arriba seguía fresco aún, gracias a una suave brisa del oeste.

Antes de repasar el resto del horizonte, eché una mirada abajo hacia donde había subido. Se llegaba a distinguir incluso el tejado del refugio junto al desagüe del Lago de Arrémoulit. Levantando los ojos,...

... las crestas más cercanas del Pirineo Occidental, de la Collarada al Bisaurín, asomaban ya totalmente sobre el Arriel. Más a la derecha,...

...al noroeste, se despliegan las cumbres del Ossau; a las ya vistas, se añadían el Pic de Sesques en medio de su larga cresta; el rocoso Ger entre su corte de peñas, todas altivas, y la cima múltiple del Grand Gabizos, bajo la que apenas contrasta el secundario pero hermoso Pic d’Arrouy.

No siempre la altitud ni la “importancia” de un pico tienen mucho que ver con su estética. Y sirvan como muestra el par de puntas al extremo de una arista secundaria del cercano Pic de la Lie que me llamaron la atención; las busqué en el mapa: Courouaou y Pic Cadier; bueno, el primero al menos suena un poco.

Al este, el sol todavía bajo marcaba un sinfín de crestas sucesivas; algunas familiares: Midi de Bigorre y, por delante de los dos núcleos principales del Macizo de Néouvielle, el Ardiden.

Al cabo de una hora en cumbre, comencé el retorno; en este caso, bajaría por la vía normal más antigua; la que siguieron Peytier y Hossart en su primera ascensión, llamada por ello de los geodestas. En primer lugar, debía pasar una breve depresión fácil en la arista N, para trepar (I) a continuación a una pequeña prominencia desde la que comienza...

... el verdadero descenso. El terreno se desploma, en la siguiente horcada, unos 40 m de buena roca por pasos indudables (II). Allí, unos hitos invitan a girar a la izquierda (NO) para seguir, por su flanco oeste la más occidental de las dos aristas en que se divide la cresta en la siguiente prominencia.

Las señales me fueron llevando por repisas estrechas pero seguras (I+ / II-), perdiendo altitud gradualmente. Atrás quedaba la cresta bañada de sol, mientras volvía al frescor de la umbría.

Ahora llevaba a la izquierda la vertiginosa cara norte.

Perdidos unos 50 m, salí a la arista en un rellano, a partir del cual ésta se ensancha y, aunque siegue siendo empinada, puede progresarse por su lomo pedregoso sin dificultades reseñables; poco después, se transforma en una verdadera rampa de piedra poco estable, pero que se puede ya bajar caminando; no volvería a usar las manos para progresar.

Siguiendo el borde izquierdo del anchísimo lomo, dejé a la derecha la Bréche des Géodesiens, que no me pareció necesario ni práctico ir a pisar. Cuando llegué a un rellano junto a la vaguada nevada que baja de esa horcada, giré a la izquierda (SO) para seguirla en su suave bajada.

Comenzaba el rodeo de la vertiente septentrional del Pico Pallás, que me dominaba ahora a la izquierda.

Como encontré la nieve blanda, en cuanto pude me encaramé al lomo rocoso que limitaba el tubo por la derecha, donde proseguí el descenso por terreno en general cómodo. Junto a un estanque semihelado donde el barranco gira a la derecha (N), proseguí recto, cruzándolo y remontando otro lomo rocoso...

... bajo la cara noroeste del Pallás. Los hitos me seguían confirmando el camino.

Al ir a bajar por el otro lado de ese lomo, me encontré ya a la vista del refugio. Y, más cerca, el Lac de Palas, donde cerraría la parte circular de la ruta; ahora, no usé la repisa de la subida, sino que bajé hacia él directamente por el eje de la vaguada, alternando neveros y pedreras. Junto al desagüe de ese pequeño ibón, reencontré los hitos que me habían guiado en la subida y que ahora me llevaron de vuelta al...

... Refugio d’Arrémoulit, donde paré brevemente a recoger algunas cosas antes de continuar el retorno. Hoy estaba más concurrido: era la una y media y muchos turistas que habían subido en el tren de Artouste almorzaban sus picnics en las inmediaciones.

Poco tengo que contar del regreso. Por el mismo camino que la ida, hizo aún más calor y el aire estaba menos claro.

Aunque vaya pinta tenía el Midi d’Ossau.

Fue un alivio llegar a la sombra del bosque, que anunciaba también la cercanía del...

... Caillou de Soques, que alcancé a las cuatro y media de la tarde, con un calor impropio del mes y unas ganas locas de beber cualquier cosa, lo que fuera, con tal que estuviera fría.

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