Croquis
de la ruta sobre ©GOOGLE EARTH
COMENTARIOS: El día
anterior había estado en el Perdiguero y, al siguiente, tocaba el Aneto. Por
ello, decidí buscar una ascensión corta, fácil y que requiriera un equipo
mínimo, a fin de tomarme un descanso sin perder ritmo. Y precisamente el Valle
de Benasque, estando en medio de la mayor concentración de tresmiles de la
cordillera, es también pródigo en lugares adecuados para una actividad así: el
segmento de cresta fronteriza que va del Boum a la Forcanada está trufado de
picos atractivos, no muy altos y con algún acceso fácil pero interesante.
La elección del Mall
Pintrat tuvo dos motivos: no lo había subido y, sobre todo, quién que haya
visitado el Alto Ésera no se ha quedado prendado de su figura masiva. A mí por
lo menos, esa pirámide de hierba y roca llevaba más de 25 años llamándome la
atención; subir a su cumbre tenía que ser, pues, sólo cuestión de tiempo.
La ruta es muy fácil y
relativamente corta, aunque puede hacerse dura por su carácter directo. Sólo
exige una mediana condición física y cierto hábito, tampoco mucho, de moverse
por terreno sin sendas ni señalización. Su principal atractivo son las hermosas
vistas de que se disfruta a lo largo de todo el trayecto. Por otro lado, la
ascensión queda casi igual saliendo del final de la carretera del valle o del aparcamiento
del control.
RELATO GRÁFICO:
No
madrugué mucho, pues la ruta era corta, y el sol brillaba ya en el cielo cuando
dejé el hotel de los Llanos del Hospital. La cumbre del Mall Pintrat domina el
paraje desde 1.100 m de altura y me dirigí directamente a su base, a través de
un amplio prado cruzado por varios brazos de agua. Como no tenía ganas de
mojarme los pies, fui buscando las pasarelas que permiten vadearlos, lo que me
obligó a dar algún rodeo pues, aunque no era la primera vez que venía, cambian
casi cada año. Al llegar a los primeros árboles, justo cuando arranca la
ladera, busqué y encontré una senda bastante borrosa, que es el trazado
original del camino del Puerto de la Glera, antes de que se hiciera más
frecuente salir del final de la carretera de Benasque. Aunque el trazo estaba
bastante abandonado y se perdía de vez en cuando, me permitió cruzar con
comodidad una empinada banda de pinos.

Cuando
salí de la misma a un prado desde el que se domina el valle del Ésera, me
encontré con el camino principal, que tomé a la derecha (N), pasando a...
...
ascender suavemente en diagonal por la ladera, con la Montañeta alzándose
recortada al otro lado del barranco.
Al ganar altitud,
fueron descubriéndose las crestas del Macizo de la Maladeta, no tardando en
aparecer la cumbre homónima, junto al Pico de Alba y las Tres Hermanas del
Ésera.
Junto al
Barranco de Gorgutes, la senda giró a la izquierda para remontar la corriente. Mientras
caminaba junto al cauce, se fue...
... descubriendo
a mi izquierda el colorido roquedo de la cara oriental del Mall Pintrat.
A la
vista de la pasarela que cruza el torrente, bastante perjudicada, me encontré
un trazo más borroso que salía a la izquierda y atrás (SO). Lo tomé y, después
de rodear un pequeño lomo, entré en...
... una
vaguada herbosa que subía al noreste y a cuyo través asomaban las agujas de
Estauas. Allí se esfumó la senda y yo continué remontando el tubo hasta la
collada donde culmina. A mi izquierda (SO), se alzaba suavemente...
... el
poco definido lomo SE del Mall Pintrat, que sólo tenía que seguir en su
trayecto curvo para alcanzar la cumbre.
Esta
progresión tan apacible, sin otro obstáculo que algún cancho evitable, me
permitió recrearme en el entorno: la Montañeta y el Salvaguardia, que iban
quedando atrás, o...
... la cuenca
de Gorgutes bajo el Puerto Viejo, que se iba descubriendo a mi derecha.
Tras una ligera
prominencia, el lomo se yergue y presenta un par de placas, de unos 30 m cada
una, bastante tumbadas, pero...
... que obligan
a usar las manos (I).
Llegué
así al punto marcado en el mapa con la cota 2.309, donde hay un pequeño rellano
con una bonita vista del Pico de la Glera.
El lomo
gira a continuación al noroeste, se define algo y reaparece la roca, pero sin
llegar a presentar obstáculos a la progresión, al menos al principio.
Seguía
ganando altura e iba descubriéndose el fondo del valle del Ésera bajo las cimas
de Salvaguardia, las tucas de Bargas y Pomero, la Forcanada y los picos de la
Renclusa y Paderna. Llevaba superados unos 30 metros de este nuevo tramo cuando...
... la
pendiente creciente me hizo comenzar a ayudarme de las manos para progresar,
pero el terreno distaba de ser vertical y estaba lleno de apoyos (I). Esto se
prolongó 50 metros, tras lo cual...
... el
lomo se tendió y ensanchó, desdibujándose la arista.
A
continuación, me encontré con otro trecho más empinado y agudo que se prolonga
algo más de cien metros, superando un escalón que presenta sendas paredes a
ambos lados.
Salí del
mismo a otro ensanchamiento, cubierto de nieve y pedrera, desde cuyo borde
externo descubrí el hotel 900 m más abajo.
Atravesé
este rellano inclinado, derivando a la derecha para volver a la arista, que...
... seguía
muy fácil. Además, la nieve estaba pastosa y era más cómodo subir por la roca. Soplaba
allí una brisa que atenuaba el calor y, además, las vistas a la derecha...
... eran apabullantes,
con la roca colorida del Pintrat cayendo sobre el gran nevero alojado al pie
del Puerto Viejo y el Estauas.
Hacia los
2.700 m, el risco cimero asomó sobre el lomo. Hube de superar dos o tres cortos
escalones, facilísimos (I) antes de...
... llegar
a la cumbre del Mall Pintrat y descubrir las cúspides del Posets y el Perdiguero,
rodeadas de satélites.
Pero no
sólo las crestas impresionaban: mirando, por ejemplo al sur, veía muy abajo el
Plan de Baños, en el Valle de Benasque. Girando a la derecha, el de...
... Remuñe
se hundía bajo un gran cuenco nevado y, sobre él, la cresta de Aigües Pases.
Al oeste,
junto al Perdiguero, se extendía la aguda arista divisoria, por el Fouillouse,
hacia Mall Plané, Boum y Maupas.
Al norte,
todo es más suave: desde la cuenca helada del lago del Puerto Viejo hasta las
verdes vertientes de Lis, predominaban las formas curvas.
Siguiendo
con la vuelta al horizonte, Estauas y Salvaguardia enmarcaban la barrera
septentrional aranesa, donde se llegaba individualizar el Maubèrme. Y más a la
derecha,...
... tremendo,
el macizo más alto del Pirineo abrazado por el Ésera.
No se
llega a ver el Aneto, tapado por las Maladetas.
Tras más
de media hora en cumbre, inicié el descenso por donde había venido.
Pero,
ahora, derivé a la derecha a partir de la antecima, para ir por aquellos
neveros que evité a la subida: de bajada, el que la nieve fuera un poquito
resbaladiza de no importa; incluso acelera y hace cómoda la progresión.
A
continuación, volví a la arista para evitar la pared que corta la pendiente
entre los 2.650 y 2.550 m pero no terminé la bajada hasta el siguiente rellano,
sino que, hacia la mitad del tramo, volví...
... a la
derecha (S) para descender por una moderada pendiente de tierra y piedras
sueltas hacia un nevero que se veía más abajo.
Cuando
acabó la nieve, continué por pedrera y prado, hasta que la ladera se empinó más
de la cuenta. Volví entonces hacia la izquierda, a la zona más ancha de lomo
pedregoso de la subida. A todo esto, durante todo el rato llevaba ante los ojos
la visión magnífica de la vertiente occidental del Macizo de la Maladeta.
Hacia los
2.300 m de altitud, cuando el lomo gira al noreste y teniendo ya a la vista el
hotel de Llanos del Hospital, me encontré con unos hitos en que no me había
fijado a la ida y que me desviaban de nuevo a la derecha (E) del itinerario de
subida. Me dejé guiar por ellos por una rampa herbosa y pronto comencé a
distinguir el camino del Puerto de la Glera más abajo.
Al llegar a él, bastante antes de donde lo
había abandonado a la subida, lo tomé a la derecha (S), retomando el itinerario
de ida.
Cerca de
los árboles, giré a la izquierda (E) por la senda antigua, atravesé el
bosquecillo y...
...salí a
los Llanos del Hospital, enfrente y ya muy cerca del hotel.
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