Croquis
de la ruta, a partir de la Laguna Grande, sobre ©GOOGLE EARTH
COMENTARIOS: La Canal de
la Muesca es una vía, recomendable sólo en condiciones invernales, que requiere
sólida destreza en escalada de dificultad baja y moderada, tanto en roca como
en nieve, con una aproximación larga, lo que hace del conjunto una ruta
bastante exigente. Por otro lado, traza un recorrido muy lógico para ascender a
la Galana con nieve, que además, aunque añade algo de dificultad a la normal, es
más bonita y también más cómoda. Sobre el uso de material de seguro, estamos en
esa línea en que muchos montañeros no se encuerdan pero, si el grupo incluye a
un novato (o está el hielo como lo encontramos) entonces será obligado hacerlo.
Tras mucho pensarlo,
decidí incluir esta ruta en el blog como ascensión a La Galana aunque no
pisáramos la cumbre, pues lo fundamental de la ruta lo pasamos y creo que es
interesante. La razón de quedarnos tan cerca es que encontramos la vertiente de
oeste de la torre cimera, por donde la cúspide es accesible con relativa
facilidad (II+), cubierta de una costra de hielo de la que, además, caían
trozos. Aun así, me acerqué a ver cómo estaba y pude comprobar que la placa era
demasiado quebradiza para resultar segura, pero no tan floja como para poder
“limpiarla”. Y no sería yo quien pasara por ahí sin encordar; mi compañero
estuvo de acuerdo y nos dimos la vuelta con suma elegancia.
RELATO GRÁFICO:
Una vez
más, tomamos en la Plataforma de Gredos el camino empedrado que remonta la
Garganta de Prado Puerto. Cuando se bifurca, seguimos por la derecha (E) para,
tal como indican los carteles, dirigirnos al refugio de la Laguna Grande.
Al entrar
en el Prado de las Pozas, aparece el Cuento Alto, que el camino nos va a llevar
a flanquear por la derecha. Al otro lado, asoma ligeramente un blanco Morezón;
no hay mucha nieve pero, para mediados de mayo, no está mal. Frente a un cielo
mayormente despejado, a nuestra espalda...
... el
panorama hacia el núcleo de La Mira era bastante más sombrío: más allá de los
Campanarios, unos nubarrones de aspecto poco amigable se habían enseñoreado de
las crestas. A ver si se quedan ahí.
Pero nosotros
seguimos a lo nuestro y, al cruce de Los Barrerones, la cresta de Gredos fue
asomando brillante bajo un cielo despejado. Una recepción impresionante la de
este rincón alpino de Castilla.
Y, un
poco después, cuando a la altura de la fuente se termina de descubrir el fondo
del circo y la cresta occidental, qué más decir. Se alineaban, de izquierda a
derecha, el Morezón, el Cuchillar de Cerraíllos, el de las Navajas, el
Almanzor, el Cerro de los Huertos, la Galana y Cabeza Nevada. Las nubes se habían
acercado hasta los tres primeros pero, de momento,...
...
nuestro objetivo aparecía despejado.
El camino
nos llevó al fondo del circo. El rodeo de la Laguna Grande por la orilla
occidental incluye el paso por un cantil equipado con un cable. También se
puede rodear por arriba pero es más incómodo y largo y no merece la pena.
A punto
de acabar el rodeo de la laguna, al otro lado se ve el refugio en la vertical
del Ameal de Pablo. Ese risco nos iba a servir de referencia: el paso clave de
la aproximación, la Canal de los Geógrafos es la diagonal blanca que contornea
su “pedestal” por la izquierda. El camino nos condujo hasta la puerta misma del
edificio; en la parte de atrás, buscamos…
… unos hitos que empiezan subiendo derechos al
Ameal, para enseguida girar a la izquierda. Se trata de la ruta normal al
Almanzor, pero que no es nuestro objetivo. A los pocos metros, pasando por una
pradera entre grandes canchos, giramos a la derecha (O) para, siempre con la
referencia del Ameal, subir por…
… la
ladera, de mediana pendiente, salpicada de nieve y bloques estables. No
tardamos en encontrar unos hitos que marcaban el ascenso, que deben de salir de
la ruta del Almanzor algo después de donde la dejamos nosotros. La subida era
cómoda y pronto fue quedando abajo la laguna, bajo el palio de nubes que se iba
extendiendo sobre el Circo de Gredos.
Llegamos
a un rellano que se extiende bajo el Ameal de Pablo, Risco Moreno y Cerro de
los Huertos. Guiados por los hitos, fuimos remontando el torrente que lo
recorre,...
…
incluyendo un paso escabroso (I) en un estrechamiento, donde las señales se
revelaron útiles. Tras el mismo,...
… el
barranco se volvió a ensanchar y suavizar. Un segundo estrechamiento, lo
pasamos por la derecha, por terreno cómodo y separado del cauce. Para entonces,
la nieve era ya prácticamente continua y, volviéndonos, podíamos ver la cresta
del Morezón, Risco de las Hoyuelas y Cuchillar de Cerraíllos.
Estábamos
a 2.150 m de altitud, al pie de la Canal de los Geógrafos. En los primeros 150
m de desnivel, encontramos una delgada capa de nieve blanda cubriendo los
bloques pero no se subía mal.
La
pendiente aumentó hasta cerca de los 40º, que se mantuvieron durante unos 100
m.
A continuación,
trepamos un fácil resalte de bloques (I) de unos ocho metros, donde la piedra
afloraba, para salir…
… a una
rampa final de nieve continua más suave (<30º) que, al cabo de apenas 20 m
más acabó de tenderse para llevarnos a la collada que separa la modestísima
Punta Esperanza de la pared del Ameal.
Desde la
base de la canal hasta allí, habíamos ganado unos 200 m en total y veíamos ya
no sólo la cresta occidental del Circo de Gredos, sino también la superficie
oscura de la laguna.
Acabamos
de rodear la base del Ameal de Pablo por terrazas ligeramente onduladas y, pese
a que la visibilidad empeoraba poco a poco, se fueron descubriendo los riscos
que jalonan la cresta al sur de La Galana.
A nuestra
izquierda, se abría la Canal de Isabel II, por donde bajaríamos más tarde.
Al llegar
al Venteadero, las nubes se abrieron un momento, dejándonos ver una vertiginosa
perspectiva del Ameal.
Frente a
nosotros, al otro lado de la suave cabecera del Gargantón, teníamos La Galana,
cuya cara sureste aparecía cortada por el gran corredor por donde íbamos a
ganar la cresta. Nos dirigimos directamente a su base, atravesando la nieve,
que presentaba una capa superficial blanda de unos 15 cm, depositada sobre otra
helada, muy dura.
La Canal
de la Muesca es de inclinación regularmente creciente; comienza en algo menos
de 45º y alcanza los 60 en el tercio superior de sus 100 m desnivel. Aparecía cortada
por tres bloques que, en la distancia, parecían poder soslayarse por la
izquierda, lo que resultó cierto, excepto en el central.
Desde la
base de la canal, a 2.430 m de altitud, la vista de la cresta que va del Cerro
de los Huertos al Ameal, separando el Gargantón de la vertiente del Circo de
Gredos, es magnífica.
Emprendimos
el ascenso de la canal por nieve regular y muy cómoda. Incluso la capa blanda
era aquí más fina. Efectivamente, el primer bloque, a pocos metros del inicio,
lo rodeamos sin problemas. Unos 30 m más arriba, encontramos el segundo
resalte, de tres o cuatro metros, que ocupaba todo el ancho de la nieve.
La tira
de nieve que creímos ver no era aprovechable y salvamos el obstáculo por el
lado izquierdo, trepando por una estrecha chimenea vertical con mucho agarre
(III-). Por desgracia, no tengo una buena foto desde abajo, pero lo que se ve
en la salida creo que da una idea de cómo es el paso. Quizá podríamos haber
soslayado el escalón si nos hubiéramos salido a la izquierda de la canal nada
más dejar atrás el primer bloque pero no caímos y, más arriba, la cosa se
encajona y es menos expuesto trepar el escalón.
En el
segundo tercio de la canal, la pendiente sube hasta superar los 50º. Es también
el tramo más ancho y empezamos a ver la cumbre de la Galana entre los riscos de
la derecha.
El tramo
acabó en un rellano al pie del tercer resalte, que sí que pasamos sin trepar,
por una tira de nieve más empinada (60º) del lado izquierdo. En…
… los treinta
metros finales, esa pendiente se mantendría ya hasta La Muesca.
Al llegar
a La Muesca, el mundo se hunde al otro lado, en un corredor tan empinado o más
que el que acabábamos de superar, que cae del lado de las Cinco Lagunas.
Estábamos
unos 30 m por debajo de la cumbre, que nos dominaba ceñuda y helada a la
derecha (NE). No habíamos previsto hielo al final (¡estamos en mayo!), pero
decidimos ir a verlo de cerca. Para ello, giramos a ese lado y remontamos, limpiándola de nieve, una placa empinada pero con apoyos (II+). Tras superar el pequeño resalte que la remata, comenzamos un tramo más fácil, por bloques escalonados (II-). Estábamos en esas cuando oímos un crujido y vimos caer
hacia Cinco Lagunas un trozo de hielo desprendido. Siguió otro, un minuto después, y luego un tercero, todos cayendo del lado fácil para atacar
los cantos cimeros. En mi opinión, cuando la montaña te manda esas señales es que no está
de humor y lo mejor es dejarlo para otro día.
Y eso
hicimos. Tras darnos la vuelta con la elegancia que nos caracteriza, volvimos a
la Muesca. Como para compensar, las nubes se abrieron entonces para dejarnos
ver el Venteadero, allá abajo, dominado por el Risco Moreno y el Ameal.
Hacia el
suroeste, la salida de la brecha está obstaculizada por un gran resalte
vertical. Lo salvamos contorneándolo por la izquierda, mediante unas repisas
estrechas y expuestas (II-).
A los
pocos metros, alcanzamos un lomo ancho y suave, con caída a la derecha (SO),
por donde bajaríamos. Pero, antes, me encaramé a una pequeña prominencia que
sobresale hacia la Canal de la Muesca.
La vista
desde allí es estupenda sobre La Galana, distinguiéndose muy bien casi toda la
trepada: el lomo, la bajada por nieve y las repisas y gradas que llevan a la
arista. Sólo queda oculto el paso final, que suele hacerse por la vertiente de
Cinco Lagunas. Bajando la vista,...
… se
veían los dos tercios inferiores de la canal de la Muesca, recorrida por
nuestras huellas.
En fin;
de vuelta al lomo, bajamos hacia el suroeste por terreno suave y sin dificultad
pero incómodo por los cantos que ocultaba la nieve blanda. Enseguida, la loma
se definió un poco y perdió pendiente mientras viraba a sur. Estábamos cruzando
el amplio collado que hay sobre el Venteadero, envueltos en una niebla, que…
… se
abrió momentáneamente para dejarnos ver el Ameal de Pablo a nuestra izquierda.
Por
debajo, vimos cómo la fuerte caída a ese lado se suaviza más adelante, formando
incluso un suave contrafuerte. Por él bajaríamos.
Varias
referencias sirven para saber cuándo dejar la loma, incluso con niebla cerrada:
el terreno se eleva en la base del Cuchillar de Ballesteros y aparecen las
piedras de un vivac. Además, teníamos una buena traza que bajaba,
posiblemente del Almanzor, ya que por
aquí pasa la ruta de la Portilla de los Cobardes. Ante todo eso, giramos a la
izquierda (NE), tomando las huellas y…
…
emprendimos la bajada al Venteadero por una pendiente que no pasó de 30º.
Pronto fuimos saliendo de la nube y…
… la
visibilidad era buena cuando llegamos a ese rellano, al pie de un Ameal que
presentaba su mejor perfil. Al paso por el punto más bajo, giramos a la derecha
(SE) para entrar en un tubo nevado y continuar el descenso por...
… la
Canal de Isabel II, que comienza siendo amplia y suave.
Al llegar
a un primer rellano, parece dividirse en dos. En realidad, el tubo izquierdo es
el acceso a una terraza a media ladera, que suele usarse con escasez de nieve.
Como no era el caso, continuamos por la derecha (SE),
… bajo la
cara norte del Almanzor, que se descubrió en ese momento.
El
siguiente tramo son unos 100 m de desnivel más empinados, pero que no llega a
30º ni presenta obstáculos. En un segundo rellano, surge un lomo de roca que
divide en dos la canal. Continuamos por la rama izquierda,...
… más
estrecha pero escasamente empinada, hasta alcanzar
… un
tercer rellano. Allí los hitos marcaban pasar a la derecha del lomo y nos
dejamos llevar, aunque luego nos dimos cuenta de que era innecesario y
deshicimos el cambio de lado, pues...
… el
brazo izquierdo de la canal seguía sin presentar obstáculos, siendo incluso más
cómodo que el derecho. Posiblemente, con menos nieve haya aquí un resalte que,
ese día, estaba cubierto por el manto blanco. Tras una corta rampa, pasamos por
un…
… pasillo
casi horizontal, que es el final de la canal. Desde la boca, mirando atrás, se
ve el resalte que los hitos mandaban rodear por la derecha, aunque con tanta
nieve como ese día, es igual o más cómodo seguir bajando por la izquierda.
Salimos a
la Hoya Antón, amplio rellano encajado al pie del Cuchillar de las Navajas y el
Almanzor. La transitadísima y marcadísima ruta normal a este último pasa por
allí y nos incorporamos a su huella, tomándola a la izquierda (E) para
descender el barranco que desemboca en la Laguna Grande.
Cuando
fuimos dejando atrás la nieve, abundantes hitos nos guiaron por el paso fácil,
a través de terrazas de la vertiente izquierda. Incluso estando a bastante
altura sobre el cauce principal, el monte chorreaba agua de deshielo y
encontramos parajes tan sugestivos como éste, con el Ameal, Risco Moreno y el
Cerro de los Huertos enmarcando una modesta cascada.
El
relajado descenso nos llevó hasta el refugio y la laguna, donde tomamos el
camino ya conocido hacia la Plataforma.
Durante
la subida a los Barrerones, nos volvimos innumerables veces a contemplar el
Circo de Gredos, donde…
… además
las nubes nos regalaron algún juego de sombras, como éste con los Tres
Hermanitos y el Peñón del Casquerazo.
También
la vista del Gargantón y sus crestas, con la altiva Galana destacada, mereció
una breve parada.
Pasados
los Barrerones, se descubrieron al norte la Serrota y la Sierra de la Paramera,
más allá del chato Cabezo de la Solana.
Y ya
llegando al Prado de las Pozas, en el epílogo de la excursión, el núcleo
oriental del macizo: Peñón del Mediodía, la Mira y, medio tapado a la derecha,
el Cabezo del Cervunal, bajo un hermoso cielo vespertino.
Hola Luiso. Bonita y arriesgada ascensión a la Galana. Ya te digo que yo viendo el penacho que tiene el bloque cimero en el rodeo occidental, me quedo en la muesca. Por otro lado creo, en mi humilde opinión, que lo que llamas Venteadero es la Majada del Almeal. El Venteadero está más arriba separando el Cuchillar de Ballesteros de la Galana, seguramente por donde emprendiste el descenso.
ResponderEliminarUn saludo
Erns, gracias por los elogios. Respecto a la toponimia, yo he oído nombrar el rellano al pie del Ameal de las dos maneras y, el collado que dices, como Portilla o Collado del Venteadero. Uso Venteadero a secas para el rellano porque es lo que he oído más y antes (creo) y así me acostumbré. En todo caso, una buena aportación la tuya. Por otro lado, ése es un sitio un poco raro para establecer una majada, tan alto, con accesos difíciles y sin pastos cerca ¿no te parece?
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