OTROS
DATOS:
- Cota mínima / máxima: 852 / 2.259
- Mi tiempo efectivo: 8h10
- Mi tiempo total: 9h58
- Dificultades: F. Un par de cortas
y fáciles trepadas (I) para encaramarse a los canchos cimeros. Varios tramos
relativamente largos sin senda, a través de matorral y cantos.
- Track
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Mapa
tomado del visor Iberpix. ©INSTITUTO GEOGRÁFICO NACIONAL DE ESPAÑA
LA RUTA: Salir de la
parte alta de Guijo de Santa Bárbara,
por la pista de cemento que, por el Collado de Escoronillas, se dirige a los
prados El Toril. Al llegar a los
mismos, dejar la pista de cemento por un desvío de tierra que sigue recto (NE)
en una curva y acaba el carril ante una casa. Continuar al NE por una senda que
va a la derecha de una cerca y seguirla hasta una torrentera. Dejarla entonces
por la derecha (NE), para remontar la ladera, al principio junto al cauce, más
arriba derivando a la izquierda (N), cruzando el lomo y alcanzando el contiguo Arroyo
Poyales, por el que se alcanza la Cuerda
del Recuero. S a la izquierda (NO) la senda que la recorre, siguiéndola
hasta que el matorral se aclara al pie del Alto de las Malezas. Desviarse
entonces a la derecha (E) y rodear los riscos por el sur y este (derecha) hasta
llegar al último y más alto. Buscar los bloques más fáciles en la cara oriental
para encaramarse a la cima del Alto de
las Malezas (F).
Destrepar y seguir rodeando
el cancho por mal terreno, primero de matorral y luego de pedrera, hasta
reencontrar la cuerda y la senda en el Collado Rodrigo. Retomar a la derecha
(N) el trazo, que ahora pasa a la ladera occidental para rodear un risco, al
cabo del cual, se bifurca. Seguir por la derecha (NE), volviendo a la cuerda
para no dejarla ya. Cuando la senda se desvía de la divisoria ante el risco
cimero de Mesas Altas, dejarla por
la izquierda (N) para subir sin dificultad a la cima. Descender por una
empinada canal que cae al NE, teniendo que destrepar (I) un par de pequeños
resaltes. Al pie de la misma, nos reencontramos las marcas, que seguimos a la
izquierda (N) hasta que, de nuevo, evitan una cima en el Cerro del Estecillo (F). Para alcanzarla, desviarse a la izquierda
(O) pasada la cresta y trepar por los bloques (I) del lado norte.
Destrepar al norte y, una
vez en las pedreras de la base, bajar a la izquierda (NO), siguiendo la arista
por su flanco septentrional. Primero por el canchal y luego entre el matorral
se ven hitos aquí y allí pero es inútil intentar seguirlos; es mejor buscar a
ojo el paso mejor, para llegar a la Portilla
de Jaranda (F). Tomar la senda que la atraviesa a la izquierda (SO) para
descender por la garganta homónima hasta Guijo
de Santa Bárbara.

Croquis
de la ruta sobre ©GOOGLE EARTH
COMENTARIOS: Ruta larga y
exigente; sin presentar dificultades técnicas notables, requiere poseer
destreza para moverse en terrenos variados. Reúne unos atractivos estéticos
notables, tanto por los parajes que atraviesa como por el panorama durante todo
el cresteo. Si la Garganta Jaranda es una excursión bastante conocida en esta
zona del Sistema Central, la Cuerda del Recuero es menos visitada y, de hecho,
en ninguna de las tres cimas encontré ni un humilde montoncito de piedras, a
pesar del itinerario de hitos que recorre el lomo.
El itinerario para alcanzar
la cuerda desde Guijo de Santa Bárbara, debe de ser bastante poco corriente, ya
que la senda que en algunos mapas (OSM) sube desde El Toril a la misma no
existe, pero, mirando el mapa, tampoco he visto un camino alternativo ni se me
ocurre otro trazado más lógico, al menos si se quiere pasar por el Alto de las
Malezas. También quiero advertir sobre los tramos más altos del camino de la
Garganta Jaranda; el piso está en tan mal estado que es casi como ir por una
pedrera. Esto, junto a los tramos de camino inexistente (el ya comentado sobre
El Toril y la bajada del Cerro del estecillo a la Portilla de Jaranda) y las
largas paradas en las tres cimas, encantado con la claridad del día y las
perspectivas nuevas (nunca había remontado una de estas cuerdas del sur de
Gredos) me hizo tardar más de lo que había calculado, llegando de noche al
pueblo.
RELATO GRÁFICO:
Tras
aparcar junto al inicio de la ruta del Trabuquete, desde donde se veía al fondo
la Portilla de Jaranda, comencé a caminar continuando por la misma calle por la
que había llegado.
Manteniéndome
siempre en subida en el par de encrucijadas que pasé, acabé saliendo de Guijo
de Santa Bárbara por lo más alto del pueblo, sobre cuyas casas y montes
cercanos se veía la niebla que inundaba el valle del Tiétar.
Al doblar
un lomo, aparecieron, a la derecha de la Portilla de Jaranda, las tres cimas
del día: de cerca a lejos, el Alto de las Malezas, Mesas Altas y el Cerro del
Estecillo.
Dejando
de lado algunos desvíos, que no suponían duda, pues o dejaban de subir o no
iban en la dirección adecuada, volví a cruzar el lomo y entré en un robledal.
Salí del
arbolado en el Collado de Escoronillas, donde seguí recto (SE) en un cruce y
pasé a rodear la cuenca del Arroyo
Bereñuelo, al fondo de la cual podía ver las oscuras crestas de las Villuercas
y Montánchez más allá de las nieblas que cubrían el Campo Arañuelo.
La pista
me llevó de nuevo bajo los robles al entrar en la Garganta de El Toril, que
remontaría en su integridad, hasta...
... los
prados que dan nombre al barranco. Allí, dejé el cemento por un carril de
tierra que sigue recto (NE) en una curva.
Poco
después, el camino acabó ante una casa. Continué por una senda que sale a la
derecha del edificio y sube junto a una cerca hacia el fondo de la cuenca.
Al llegar
a una torrentera, dejé la senda por la derecha (NE) para remontar la ladera
junto a la misma. Según OSM, hay una senda, pero no la vi por ningún sitio; eso
sí, debió de existir en tiempos, pues un par de viejos muretes de piedra que
atravesé presentaban pasos por donde iba. De todas formas, el terreno era
razonablemente cómodo.
Empeoró
algo la cosa más arriba, al salir del bosque al piornal y empinarse la ladera;
pero no es de lo peor que me he encontrado por el Sistema Central. Intentando
seguir el teórico trazado de la senda, fui derivando a la izquierda (N),
saliendo de la vaguada y ganando el lomo, desde el cual...
... la
vista a mi espalda abarcaba un amplio sector de valle del Tajo, entre las
sierras occidentales de los Montes de Toledo y las estribaciones meridionales
de la de Tormantos.
Siguiendo
con la misma deriva, pasé al continuo Arroyo Poyales, junto al que continué la
remontada, hasta que,...
... cerca
ya de ganar la Cuerda del Recuero, vi unos hitos sobre un par de peñascos al
otro lado del cauce seco. Girando a la izquierda (NO), me dirigía ellos y...
...
descubrí que marcaban el recorrido de la senda del cordal, que iba buscando.
Aunque borrosa, ésta sí que existía y la fui siguiendo, entre matorral y
cantos, en una diagonal que bajo la cuerda, al parecer buscaba las menores
pendientes.
Ahora,
estaba en un privilegiado balcón sobre el ancho llano en que confluyen Tiétar y
Tajo, con el telón de fondo de los Montes de Toledo, que se llegaban a ver casi
en toda su longitud: de la Sierra de los Yébenes a la de Sao Mamede.
Acabando
el rodeo, al pasar a la vertiente oeste del monte, apareció Mesas Altas, así
como la rocosa cresta de las Azagayas y la Covacha a la derecha.
Aquí la
ladera es menos empinada y la senda giró para subir hacia los canchales del
Alto de las Malezas, que no alcanza, sino que rodea por debajo, pero...
... muy
oportunamente, el matorral se abrió al paso bajo los riscos, lo que me
permitió, sin gran incomodidad, dejar la senda por la derecha (E) para dirigirme
a los mismos. Sin traza ni señales, el terreno me fue llevando a rodear los
riscos por el sur y...
...
seguir luego por la vertiente oriental, donde me encontré un matorral denso y
alto, ahora sí, muy incómodo, que, si no da nombre al pico, podría hacerlo. El
cancho más alto era el último, así que fui flanqueando los otros hasta estar
ante el mismo. En busca de la subida fácil, también empecé a rodear éste, hasta
encontrar...
... a mi
izquierda (NO) un paso fácil (I) para encaramarme en la cresta y...
... culminar
por bloques no más difíciles (I) el Alto de las Malezas.
Este pico
es un mirador tan bueno que, en su cima, di por buenas las penalidades pasadas
para alcanzarla. En primer lugar, al noreste, hay una estupenda vista de la
vertiente meridional del segmento de sierra entre la Covacha y el Cancho.
Girando a la derecha,...
... el ya
sabido panorama hacia el valle del Tajo y los Montes de Toledo.
Al oeste,
la Cuerda de los Infiernillos, más allá de la cual asomaban la Mesa y la Panera;
por cierto, bajo esta última, en un rellano empradizado, brilla la capilla y
refugio y la Virgen de las Nieves. Bonito emplazamiento ¿verdad?
Por
último, al norte, sigue la cuerda hacia mesas Altas y el Estecillo, entre el
Infiernillo Mayor, de un lado, y las Azagayas y la Covacha del otro. Para
retomarla, destrepé por donde había subido y...
... continué
el rodeo por la vertiente norte del risco, por terreno incómodo, empinado y
caótico, primero de matorral y luego de grandes bloques, para volver a la
cuerda en el Collado Rodrigo.
Curiosamente,
llegando al mismo y cuando ya el terreno había mejorado notablemente, encontré
hitos en los últimos bloques de la pedrera. A buenas horas.
Al llegar
a la cuerda, crucé una cerca y busqué al otro lado los hitos y el trazo de la
senda de antes. Al retomarla, me llevó al lado occidental (izquierdo) del lomo,
para rodear un cancho cercano. Al dejarlo atrás,...
... la
senda se bifurca. Continué por la derecha (NE), remontando la ladera para...
...
regresar al cordal, desde donde hay esta bonita perspectiva del Alto de las
Malezas.
Proseguí
lomo arriba, hacia Mesas Altas. La senda era bastante ancha y cómoda y estaba
marcada, ahora cuando menos falta hacía, además de con hitos, con unas manchas
de pintura roja. No sé si en la foto se llega a distinguir bien la que hay.
A la
derecha, sobre la cresta de Riscos Morenos y el Cancho, asomaba la cresta del
Circo de Gredos, donde...
... se
distinguía muy bien el Almanzor entre el Gutre y la Galana, a un lado, y el
Casquerazo y el Risco del Francés al otro.
De las
dos puntas que tiene, la principal de Mesas Altas es la septentrional; es
decir, la segunda que alcancé. La senda no pasa por ella, sino que la rodea por
el oeste y, para tocar cima, me salí del trazo por la izquierda y superé unos
bloques sin apenas dificultad.
Entre las
vistas, la mayoría conocidas, desde Mesas Altas, destacan la de la Cuerda de
los Infiernillos al oeste y,...
... al
norte, lo que quedaba de subida al Cerro del Estecillo.
Para regresar
a la senda, por no volver sobre mis pasos, bajé por una empinada chimenea
pedregosa que cae al noreste.
Llegando
abajo, tuve que destrepar un par de resaltes como éste (I).
De nuevo
guiado por los hitos y marcas rojas, atravesé un tramo de lomo pedregoso entre...
...
riscos que se alzaban a uno y otro...
... lado,
formando curiosas composiciones con las montañas del fondo.
Y es que
Mesas Altas tiene otro aspecto muy distinto desde el norte. Tras dejar atrás
los canchos,...
... el
terreno volvió a pacificarse hacia la cumbre del día.
Cerca de llegar
a lo alto del Cerro del Estecillo, una curiosa perspectiva del Torreón a través
de la Portilla de Jaranda.
La senda
tampoco pasa por esta cima, sino que la rodea por una collada pocos metros más
baja. Como en los otros picos, dejé el camino por la izquierda (O), para...
...
trepar directamente por los bloques (I) de la arista, que me parecieron bastante
accesibles.
Desde el
risco cimero del Estecillo, así se veía la Sierra de Candelario al noroeste,
más allá de la Loma de los Sillares que, más a la derecha, se elevaba...
... por
el Castilfrío y las Azagayas hasta la Covacha, máxima altura del occidente de
Gredos.
Al este,
las pocas nubes que se veían en el cielo, se habían ido a aposentar sobre el
Circo de Gredos, más allá de los Riscos Morenos y el Cancho.
Al sur,
por delante de los Montes de Toledo y un valle del Tajo ahora despejado, podía
ver toda la cresta recorrida desde el Alto de las Malezas.
Siguiendo
el giro, los Infiernillos dominaban la Garganta Jaranda, por donde regresaría a
Guijo de Santa Bárbara. Para bajar hacia ella, comencé por...
...
destrepar los bloques al norte. En la umbría bajo la cresta, me encontré
manchas de hielo entre los cantos. Caminando con cuidado, giré a la izquierda
(NO) para seguir la cuerda. No reencontré las marcas rojas y, respecto a...
... los
hitos, aparecían aquí y allí, sin marcar una línea clara en este caos de
matorral y cantos. Además, me di cuenta de que el terreno era bastante regular,
así que daba igual bajar por un sitio que por otro. Tras dejar atrás el risco
cimero, impresionante desde este lado,...
...
continué avanzando por el lomo, ahora menos empinado e incluso con algún
subibaja, pero siempre incómodo.
El
matorral acabó prevaleciendo sobre la pedrera en las inmediaciones de la
Portilla de Jaranda, donde giré a la izquierda (SO), no sin antes...
... despedirme
de la Garganta de la Sierra y el núcleo de la Covacha, para...
... tomar
la senda que la atraviesa y descender por ella la Garganta Jaranda, que se veía
así, dominada por Mesas Altas.
Al inicio
de la bajada, el piso de la senda era tan pedregoso e irregular que más parecía
que caminaba por un canchal. Luego fue mejorando, aunque, como senda, es en
general mala. Al bajar y separarme del cordal, el Cerro del estecillo fue
mostrando otro perfil hasta...
... verse
de frente como un frontón cuajado de agujas, que...
... luego
se fue descubriendo como el conjunto de riscos que es.
Mientras,
yo continuaba descendiendo la garganta, guiado por los hitos cuando desaparecía
la traza, entre las alturas de...
... la
Cuerda del Recuero a la izquierda y...
... la de
los Infiernillos a la derecha.
Cuando
entré en las sombras que iban llenado el barranco, el sol aún iluminaba la cresta
cabecera.
A partir
de una majada, tuve que vadear varios torrentes, pero todos tan fáciles como
éste.
A partir
de la poza y cascadas del Trabuquete, crucé otros, e incluso la propia
garganta, pero ahora siempre por puentes.
Poco más
abajo del primero, la senda se bifurcó y yo seguí, obviamente, por la derecha
(S), ya que el otro ramal remontaba la pendiente. La ruta pasó ahora a estar
marcada con las marcas blancas y amarillas de los PR, aunque no me iban a
servir de mucho, pues la oscuridad fue aumentando ahora con rapidez y...
... la
última media hora caminé a la luz de la frontal, llegando a Guijo de Santa Bárbara
totalmente de noche. Esa parte final no fue un problema, pues el camino fue
mejorando, según me acercaba al pueblo, hasta acabar convertido casi en una
pista. El único punto que puede ser algo conflictivo es que, ya llegando, al
cruzar la Gargantilla del Hueco, hay que dejar el carril principal por un
camino algo más estrecho que sale a la derecha (OSO). Tampoco pasa nada si se
sigue el carril: se entraría igualmente en el pueblo, aunque por la parte más
alta, dando un rodeo y superando una cuesta adicional. Nada grave.
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