Croquis
de la ruta sobre ©GOOGLE EARTH
COMENTARIOS: Desde el
Collado de Llesba, la ascensión al Coriscao es apenas un paseo. Recomiendo ir a
toda cresta, afrontando pequeñas incomodidades y dificultades mínimas para
tener mejores vistas. Luego, se puede volver por la senda, mucho más
cómodamente. Obviamente, si la ida y la vuelta son por la senda, la dificultad
es nula.
Con nieve, me he
encontrado la pista de acceso al collado sin limpiar y hay que salir del Puerto
de San Glorio, bien ascendiendo directamente la loma meridional de la Peña
Gustal hasta tomar allí la cuerda, bien siguiendo el trazado de la pista. En
ambos casos, son unos 80 metros más de desnivel y el incremento de tiempo, que raramente
llegará a media hora, depende más de las condiciones de la nieve que de la
distancia.
RELATO GRÁFICO:
Dejé el
Collado de Llesba caminando al oeste por una senda que va por el lomo. Desde el
inicio, fui viendo, a mi derecha,...
... los
macizos central y oriental de los Picos de Europa y, al lado contrario,...
... las
estribaciones septentrionales del Macizo de Peña Prieta; concretamente, la
barrera de Los Campanarios.
Pronto,
quedó atrás el collado y lo perdí de vista, aunque su situación quedaba marcada
por la Peña Llesba.
Tras una
primera subida empinada, la cuerda se tendió y pude ver por delante las cimas
del día: la anónima cota 1.811, las peñas Gustal y Cascajal y el Coriscao al
final, casi tapado.
El sol
comenzó a dar en los Urrieles, resaltando el relieve, así como...
... en el
Andara, bajo el cual se iba descubriendo la Liébana.
Del lado
del Alto Carrión, sobre el Puerto de San Glorio, se iban descubriendo crestas
más altas, incluyendo la propia Peña Prieta y el Pico Murcia. Más a la derecha,
podía verse...
... una
bonita perspectiva de loa Tabla Reyada y el Vallines. Y, al fondo, a través del
valle, las sierras cantábricas meridionales.
Dejé la
senda por primera vez para subir brevemente a la izquierda hasta la anónima
cota 1.893, desde la que se veía así la Peña Gustal. Para subir a ella, escogí
la chimenea verde que se ve delante, así que bajé directamente al collado,
crucé la senda y me dirigía ella directamente.
El paso a
través del roquedo es un corto tubo empinado, lleno de matorral que evité yendo
pegado a la roca de la izquierda.
Al salir
del paso, una mirada atrás, a la Peña Prieta.
Luego, lo
que quedaba hasta la cima se redujo a superar un par de breves rampas de hierba
separadas por escalones de conglomerado, evitables pero tan fáciles que es
mejor pasarlos de frente.
Mirando
atrás desde la Peña Gustal, la cresta del Alto Campoo destaca en el horizonte
más allá del cordal recorrido.
Por
delante Coriscao y Peña Cascajal. Para llegar a ésta, hube de evitar un resalte
vertical bajando a la izquierda (S), hacia...
... el
Vallines, por una mapa de conglomerado. Cuando ésta se puso también vertical,
giré a la derecha (O) hasta...
...
acabar de ganar los prados por otra placa similar. Una vez en el collado, sin
tocar la senda, continué subiendo por el lomo...
... ancho
y cómodo. Mirando atrás a media subida, la vertiente por donde había bajado de
Peña Gustal.
A mi
izquierda, Tabla Rayada y Vallines, al otro lado de un verde cóncavo.
Desde
Peña Cascajal, lo que quedaba hasta el Coriscao, cuerda incluida era más bien
plácido. Por cierto, que a la derecha se habían descubierto la cresta de Peñas
Cifuentes, lo que quedaba de los Urrieles, y la Peña Santa, ya en el Cornión.
Tras
bajar por el lomo de la Peña Cascajal, busqué la senda para...
...
acabar de ascender por ella al Coriscao.
La verde
suavidad de la vertiente sur...
...
contrastaba con la más rocosa y arisca caída hacia la Liébana.
El ataque
final al Coriscao comenzó con una trecho muy tendido, tras el cual...
... el
terreno se empinó considerablemente.
Una vez
en la cumbre del Coriscao, un repaso al horizonte, comenzando al noreste: el
macizo de Andara y la Sierra de Peña Sagra dominan la Liébana. Girando a la
izquierda,...
... los
macizos central y occidental de los Picos de Europa; incluso se ve la Sierra de
Beza. Siguiendo la vuelta,...
... el
Valle de Luriana; más allá, el Corcadas, gris y afilado, y un mar de picos
imprecisos.
Al
suroeste, el Vallines, y, en su vertical, la doble cima de Peñas Pintas. Y
vamos acabando la vuelta por...
... el
macizo de Peña Prieta, donde por fin se ve el Espigüete, y...
... la
cuerda recorrida hasta aquí y por donde regresaría, aunque ahora por la senda,
ahorrándome los picos intermedios,...
... unas
veces por la derecha y...
... otras
por la izquierda, hasta...
... el
Collado de Llesba.
Comentarios
Publicar un comentario